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QV-R3

Características
Punt. usuarios: 4,4 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 3,20 MP
Máx. res.: 2048 x 1536 p.
Objetivo (35 mm): 37,0-111,0mm
Zoom: 3x (óptico)
En dos palabras
Una cámara que ostenta un diseño y una ergonomía envidiables, en perfecta armonía con un buen nivel de prestaciones.
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Análisis
martes, 29 de octubre de 2002

Pequeña, bonita y de fácil uso

Presentadas en sociedad en junio de 2002, las Casio QV-R3 y QV-R4 lo comparten prácticamente todo. El dúo tiene en común un tamaño muy reducido de consistente construcción y acabado, una óptica Pentax con zoom de 3 aumentos, compatibilidad con las tarjetas de memoria SD Card y MMC (disponen, además, de 11 MB de memoria interna), y una aceptable rapidez de respuesta del disparador. La diferencia principal radica en el CCD, de 4 megapíxeles para la QV-R4 y 3,2 para la protagonista del análisis, además de las siglas correspondientes que cada una de ellas lleva grabadas en su frontal. Probablemente, Casio sólo busca con ello reducir costes de fabricación, pudiendo ofrecer un mismo modelo adaptado a dos sectores de precio –y público- distintos.

Manejabilidad cinco estrellas

La QV-R3 es bonita, con un estilo clásico y atemporal, ajena a modas pasajeras. Su diseño desborda sencillez y simplicidad de líneas, embutiendo todos sus elementos en un distinguido y elegante cuerpo rectangular de superficie metálica y dimensiones tremendamente pequeñas.

Todo está dispuesto para ayudar al fotógrafo; por ejemplo, la pantalla TFT de 1,6 pulgadas y casi 85.000 píxeles, prodigio de claridad y nitidez, está lejos de los botones para evitar las huellas de los dedos; el visor (con encuadre variable por zoom, ajuste de dioptrías e indicador de carga de flash) puede sustituir al monitor TFT para ahorrar consumo de la batería de ión de litio incluida, dado su perfecto paralaje; y el objetivo, con una distancia focal de 7.6-22.8 mm (37-111mm, en formato 35 mm), es retráctil, lo cual favorece la protección de la lente, confiriéndole a la cámara un cuerpo más pequeño y compacto.

Los botones de la máquina también destacan por su correcta ubicación y facilidad de manipulación. Es el caso, por ejemplo, del control del zoom, que se realiza mediante una palanca de dos posiciones que rodea el botón de obturación, en la parte superior de la cámara.

Con una rueda dial selectora de 8 posiciones, el acceso a los modos de funcionamiento principales (automático simple, manual, 4 programas especiales –entre los que se encuentra el famoso modo Best Shot -, vídeo y visionado de memoria) siempre es rápido. Para los ajustes del menú debe recurrirse a un práctico botón cursor con pulsador central de confirmación. Tres botones más permiten controlar el flash, el autodisparador y el modo de enfoque. Y sólo quedan el pulsador de control de los modos del monitor TFT –entre los que existe uno que muestra un histograma en tiempo real del encuadre- y el botón para recuperar la vista de la última foto tomada y dar acceso directo –si se requiere- a su borrado.

Prestaciones para todos los públicos

A la hora de apretar el disparador, la filosofía del diseño de la QV-R3 permite la convivencia de dos conceptos bien definidos y distintos de su uso: la del aficionado que sólo pretende tomar buenas fotos en situaciones de lo más variado -sin intervenir en la regulación manual de los parámetros de disparo-, y la del que quiere dedicarle más tiempo a la fotografía como hobby.

Si elegimos el modo manual, nos encontramos con la inexistencia del modo de compensación de exposición. No es demasiado grave en una máquina de este nivel, pero sí va a limitar las aspiraciones más experimentales de algunos usuarios. La cámara dispone, en cambio, de balance de blancos manual, regulación de 3 niveles de salida del flash (normal, alto y bajo), y distintos modos especiales: blanco y negro, sepia, y filtros de color.

Por el contrario, si optamos por los automatismos, tenemos la posibilidad de fotografiar limitándonos a compensar la exposición en +/- 2 EV, con la única elección adicional de uno de los tres modos de medición de luz (matricial, ponderada al centro y puntual) y enfoque automático o manual. El autoenfoque, por cierto, es bastante rápido y dispone de indicación de confirmación, tanto en la pantalla como en el visor. Para enfocar en modo manual con precisión, la QV-R3 realiza un zoom digital sobre un cuadrante, en el medio del encuadre. Se trata de un sistema que, acompañado de una barrita de indicación de distancia entre primer plano e infinito, es útil para el ajuste de la óptica macro incorporada, con respuesta desde los 14 centímetros.

Para no errar el disparo

De todas formas, la función estrella que Casio anuncia con profusión en las QV-R3 y R4 es el Best Shot (Mejor Disparo). Ya incorporado en otros modelos anteriores de la marca, consiste en un conjunto de –en este caso- 33 programas específicos para determinadas situaciones (paisajes, retratos variados, fuegos artificiales, cielos azules, escenas de poca iluminación...), con ajustes que comprenden casi todos los parámetros posibles de la cámara: la sensibilidad del CCD (sólo 125 ó 250 ISO), el modo de medición de la luz, el rango de velocidades de obturación (de 2 segundos a 1/2000) y aberturas (máximas de f2.6, en gran angular, y f4.8, en tele), el balance de blancos (4 modos preconfigurados, incluyendo luz fluorescente, días nublados y los habituales de exterior e interior), modos de enfoque para primeros planos o infinito, realces de color (rojo, verde, azul y tono de la piel), activación de flash (normal y reducción de ojos rojos) y niveles de contraste, saturación y nitidez.

De entre todos los presets Best Shot disponibles, dos destacan por su novedad y practicidad: la toma de acoplamiento (Coupling Shot) y la toma previa (Pre-shot). El primero consigue combinar dos sujetos en una sola imagen mediante dos exposiciones independientes -primero una mitad del encuadre y luego la otra- (perfecto para dos personas solas sin un tercero que dispare). El segundo sirve para la clásica foto que nos hace "el que pasaba por allí en ese momento"; tras componer y disparar a nuestro gusto, la toma queda almacenada en semitransparencia en la pantalla para que el sufrido fotógrafo de turno no tenga más que encajar las piezas.

Finalmente, para no dejar escapar ningún detalle, encontramos un modo de disparo continuo –de velocidad mayor o menor en función de los ajustes generales-, un disparador automático triple (nadie saldrá con los ojos cerrados) de 2 y 10 segundos, un disparador de intervalos con regulación de número de tomas, espacio entre éstas y hora de inicio, y la grabación de vídeo MPEG. Si nos servimos únicamente de los 11 MB de memoria interna, las capturas quedan reducidas a secuencias de 10 segundos de baja calidad debido a la limitación del espacio disponible.

Muchas soluciones

Todas estas facilidades de uso redundan en la mejor predisposición del usuario a la hora de fotografiar. Por si fuera poco, la Casio QV-R3 incorpora algunas prestaciones extra, como la alarma, el calendario con hora mundial, la función de edición de imagen –recortes y cambio de tamaño- en la propia cámara y el álbum de fotos en formato HTML (incluido en el software para la descarga de las fotos al ordenador a través del puerto USB).

La posibilidad de crear álbumes nos permite visualizar las imágenes intuitivamente desde nuestro navegador habitual de Internet y repasar todos los detalles de exposición, tamaño (un máximo de 2048 x 1536 píxeles) y calidad (3 formatos diferentes de fichero JPEG) gracias a la compatibilidad con el estándar Exif 2.2. La cámara también soporta DPOF y PRINT Image Matching II para impresoras específicas y servicios de copiado profesional.

Con la QV-R3 Casio incluye un cargador para la delgada batería recargable de serie, una correa y un CD-ROM con el software. La memoria interna de la cámara es muy limitada, por lo que, como es habitual, resulta muy aconsejable adquirir una tarjeta SD Card (64 MB serán, en general, suficientes).

Teniendo en cuenta las facilidades ofrecidas por esta pequeña Casio, es sumamente fácil conseguir buenas tomas aún con mínima experiencia. Se trata de una máquina muy recomendable en su categoría, tanto para los menos dotados –fotográficamente hablando-, como para los que buscan prestaciones, calidad general y, cómo no, un atractivo diseño.


Xavier Tomàs
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