Fotografía digital   |   Audio portátil   |   PDA   |   Vídeo digital   |   Cine en casa 
entrar/registrarse
Buscar:

Exilim Zoom EX-Z1000

Características
Punt. usuarios: 4,51428571428571 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 10,10 MP
Máx. res.: 3648 x 2736 p.
Objetivo (35 mm): 38,0-114,0mm
Zoom: 3x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
Los 10 megapíxeles son el gran reclamo y -a su vez- el talón de Aquiles de la Z1000, otra atractiva y manejable compacta de Casio
Precios
Mejor precio: 174 €Ver precios
Ver ofertas en


Muestras
Pulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución original
Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Casio Exilim Zoom EX-Z1000 con nuestras 34 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
martes, 03 de abril de 2007

Megapíxeles, más megapíxeles

Asentada en el escaparate digital con sólidos cimientos, Casio siempre se ha mostrado muy proclive a sucumbir a los envites de la eterna carrera de la resolución. Envuelta por un atractivo diseño, la Exilim EX-Z1000 fue una de las primeras compactas que abanderó la decena de megapíxeles. Un argumento que centra en exceso el repertorio de esta Exilim, que también presenta ciertas limitaciones - menos comerciales, pero más importantes- en otros flancos.

Aunque ya es por muchos sabido que los megapíxeles no son un elemento decisivo para el buen rendimiento de una cámara, la Exilim Zoom EX-Z1000 los ofrece como principal reclamo. Con un cuerpo de esos que enamoran a primera vista y detalles tan significativos como el tamaño de su pantalla, la Z1000 presume de ser una de las joyas de la corona de Casio.

Volvemos -en realidad nunca nos fuimos- con la Z1000 a esas cámaras que, aparte de hacer fotos, son un excelente reclamo visual.

Y es que este ingenio cumple, punto por punto, el trío mágico de la cámara perfecta para los aficionados que se acercan al mundo de la fotografía: diseño espectacular, muchos megapíxeles y una gran pantalla. Ingredientes a los que puede añadirse, además, un manejo tremendamente sencillo.

Los tres pilares

Los tres ases con los que llega esta Exilim bajo la manga configuran un buen menú. El diseño es, para empezar, uno de los indiscutibles platos fuertes de la Z1000. Con sólo 22,5 milímetros de grosor, la pequeña compacta presume de un cuerpo metálico atractivo, bien acabado y bastante adecuado desde el punto de vista ergonómico.

Hay que estar al tanto, eso sí, con lo delicado de esta superficie metálica, que rápidamente se afea con el roce. Una funda a la hora de transportarla en una bolsa o en una mochila es más que recomendable.

La cámara se agarra cómodamente, dejando el único hueco posible -la pantalla se lleva el 80% del espacio- para el pulgar. Este dedo se ocupa de gestionar los escuetos mandos y botones alojados en la parte trasera, que permiten -entre otras cosas- navegar por los menús o modificar la distancia focal.

El monitor, otra de las patas del trípode en que se asienta la Z1000, presume de 2,8 pulgadas de diagonal y 230.000 píxeles. Aunque con estas dimensiones y resolución no es de extrañar que la visualización resulte muy correcta, sí nos hemos encontrado con un funcionamiento algo incómodo.

A la hora de revisar las capturas, esta Casio -y otras Exilim de características similares- requieren de un pequeño instante para ofrecer la imagen con una nitidez correcta.

El problema es que, por defecto, la cámara realiza una revisión de la fotografía de sólo un segundo, por lo que el usuario no tiene tiempo de ver el resultado correcto y se queda con esa visualización de aspecto borroso. Un detalle, ciertamente, que puede llegar a resultar molesto.

Por lo demás, la pantalla ofrece un refresco correcto, pero no puede presumir de un gran detalle durante el encuadre. Sus generosas dimensiones permiten, además, dar cobijo cómodamente a los menús.

10 ruidosos megapíxeles

El último de los pilares de la Z1000 es su CCD. Con nada menos que 10 megapíxeles, esta cámara pretende tentar a aquellos fotógrafos aficionados que se dejan convencer por las leyes del mercado. Aunque ya lo hemos repetido hasta la saciedad, insistimos una vez más que de esa decena nos sobran 3 ó 4 millones de puntos para obtener buenos resultados.

De hecho, meter con calzador esa cantidad de fotodiodos en un CCD pequeño tiene efectos colaterales. En el caso de la Z1000, el ruido se muestra como la consecuencia menos deseable de esta estrategia obsesionada por el píxel.

Puestos a aprovechar este exceso de resolución, Casio ha introducido una característica que tal vez sí pueda resultar interesante. Entre los modos de edición de la imagen disponibles se incluye la posibilidad de realizar recortes y reencuadres de la imagen en la propia cámara, ampliando así una zona determinada de una fotografía.

Los 10 millones de puntos -que generan fotografías en JPEG de 3648 x 2736 píxeles- permitirán, en estos casos, obtener un recorte final con suficiente tamaño como para ser impreso a un tamaño considerable, sin sacrificar la calidad.

Volviendo al controvertido tema del ruido, la Z1000 luce un rango de sensibilidades bastante limitado (de 50 a 400 ISO) para lo que se estila hoy día en el escaparate. El valor de 800 ISO queda relegado a la opción de estabilización de imagen, con unos resultados que dejan, eso sí, bastante que desear.

Incluso a sensibilidades bajas el ruido es visible, especialmente en las sombras. Cuando se alcanza una velocidad de 400 ISO, la combinación de este molesto artefacto con el algoritmo de reducción de ruido tampoco da buenos resultados.

Si la Z1000 no puede presumir de una nitidez excelente de partida -es recomendable elevar estos parámetros en los ajustes de la toma-, al aplicar estos sistemas de eliminación de ruido el efecto final es nefasto.

Los colores de las capturas, por su parte, están bastante bien conseguidos, especialmente con luz blanca. Los distintos balances de blancos funcionan bien, tanto en el ajuste automático como en los correspondientes modos prefijados, sea cual sea la temperatura de color de la fuente luminosa.

Estabilización particular

Al margen de este trinomio con el que la Z1000 se vende, hay algunas cosas más dignas de mención. Sin ir más lejos, el objetivo equivalente a 38-114 milímetros en paso universal.

Dotada de una modestísima -sobre todo en la posición de teleobjetivo- luminosidad de f2.8-5.4 y con una gama focal bastante limitada, es cierto que esta óptica es bastante rápida, tanto en el enfoque como en el cambio de focal. No obstante, este proceso genera un zumbido mecánico que no permite presagiar nada bueno.

También resulta interesante la opción denominada "quick zoom", que permite pasar de una posición focal a otra predeterminada con una sola pulsación. Sin abandonar el zoom y retomando la idea de sacar el máximo partido a esos 10 megapíxeles, Casio propone alargar su limitado zoom óptico de 3x mediante un zoom digital que aprovecha la parte central del CCD. Se sacrifica resolución, pero las imágenes resultantes no padecen los síntomas clásicos del zoom digital.

Lo que no es nuevo es el sistema de estabilización DSP, que, pese a su naturaleza digital, hay que reconocer que ofrece unos resultados bastante buenos. La Z1000 incorpora, además, un modo de trabajo denominado "imagen estabilizada", que además de activar la función DSP, eleva la sensibilidad a su máximo valor.

Vídeo y batería

Si hay algo de lo que las Exilim llevan años presumiendo es de la autonomía que ofrecen sus baterías. La Z1000 hace bueno este argumento (360 disparos con una carga, rezan las especificaciones) con un consumo energético realmente controlado, que permite casi olvidarse de la recarga de la batería.

Como no podría ser de otro modo, las escenas preconfiguradas también juegan un papel importante en esta Exilim. A través del conocido modo Best Shot, la cámara ofrece un total de 37 escenas distintas. Tampoco falta la grabación de vídeo, que se realiza a 640 x 480 píxeles en formato AVI.

Sorprende negativamente que, a diferencia de modelos anteriores que permitían grabar secuencias hasta que se agotase la capacidad de la tarjeta, la Z1000 tan sólo es capaz de registrar hasta 10 minutos de vídeo.

Altibajos en una larga carrera

Atractiva, muy sencilla y con 10 megapíxeles como principal argumento de venta. La fórmula que a unos les parecerá poco original y convincente es posible que seduzca a los usuarios que, precisamente, anden buscando esta combinación a un precio bastante asequible.

Es nuestra labor, no obstante, apuntar que la Casio Exilim EX-Z1000 tiene por delante no poco trabajo en cuanto a la calidad de imagen -habrá que ver si su joven sucesora, la Z1050 ya se ha puesto las pilas- y al ruido con altas sensibilidades.

Ni que decir tiene que muchos cambiarían sin pensárselo algo más de calidad, sensibilidad o incluso zoom por unos cuantos millones de píxeles. Es evidente que cámaras como la Z1000 no están pensadas para ellos.

TEXTO: Eduardo Parra
FOTOS: Álvaro Méndez

Comenta este análisis en el foro

publicidad