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![]() Exilim PRO EX-P600Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2816 x 2112 p. Objetivo (35 mm): 33,0-132,0mm Zoom: 4x (óptico) / 4x (digital) En dos palabras Toda una cámara de 6 megapíxeles, con una óptica Canon de alta calidad y un amplio abanico de prestaciones Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Casio Exilim PRO EX-P600 con nuestras 30 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 11 de mayo de 2004 Un auténtico TerminatorUn cuerpo metálico de robustez incuestionable. Una línea agresiva y moderna. Un objetivo Canon de alta calidad. Un sensor de 6 millones de píxeles. Una pantalla de 2 pulgadas de excelente resolución. 25 modos prefijados. ¡Menuda cámara se nos presenta! Siendo tan maniáticos como somos, sólo una cosa nos podría fallar: la marca. Casio ha demostrado que fabrica excelentes calculadoras y magníficos relojes... ¿Estará a la altura en el recién nacido mundo digital? No son pocos los que critican -no diremos con razón, aunque sí con algo de fundamento- las cámaras Casio por el simple hecho de haberse metido en un terreno que no es el suyo. Dicen que una marca que nunca ha fabricado cámaras no puede meterse ahora a montar máquinas digitales como si nada. Sin embargo, Sony lo hizo, y Epson, y HP... Algunas marcas han tenido mejores resultados que otras, pero desde luego las primeas Exilim de Casio suponen un buen aval para la que nos ocupa. Viento a favor, pues, para la Exilim PRO EX-P600.Grandeza por los cuatro costados Sacar la PRO EX-P600 de la caja es ya todo un acontecimiento. Sujetarla entre las manos y comprobar sus virtudes es otro tanto. No es nada anatómica, y su centro de equilibrio está un tanto desplazado, por lo que al sujetarla con una sola mano notaremos que no se acopla a ella de forma natural, y que su agarre es -en un primer momento- un poco incómodo. Por fortuna, y ya viene siendo habitual, casi todos los mandos pueden controlarse con una sola mano. Asimismo, los botones más esenciales pueden manejarse -con la excepción hecha del botón del flash- sin separar el rostro de la cámara. El cuerpo está tan plagado de protuberancias que uno no sabe casi por dónde empezar. El frontal -por algún sitio hay que hacerlo- es tan típico como el de cualquier compacta, con su flash integrado, un "sensor de diferencia de fase" -o lo que es lo mismo, el asistente de autoenfoque- y la ventana del visor. Sin embargo, lo que destaca de verdad es el objetivo: una primera buena señal. Con el objetivo retraído, la inscripción "Canon Lens" ya da que pensar, pero si conectamos la máquina y dejamos que se extienda... la cosa se vuelve más seria. Un potente objetivo zoom 33-132 mm se presenta ante nosotros, ofreciendo su luminosidad de f2.8-4 como credencial. Pero esto no es todo: si el objetivo cumple sobre el papel, también lo hace a la hora de dar la cara. Las imágenes obtenidas con la cámara gozan de un gran detalle, con un nivel de aberraciones cromáticas extremadamente bajo. La parte trasera de la máquina destaca por su gran pantalla de 2 pulgadas, personalizable -podemos incluir nuestra foto favorita- y con un refresco en tiempo real. Casi todas las opciones de disparo de la máquina deben controlarse accediendo a sus menús, lo cual no deja de ser un pequeño handicap. De todos modos, hay una cosa en la que esta pantalla destaca con especial relevancia: un modo de visualización en el que se despliegan ante nosotros múltiples indicadores de control. Es una auténtica cabina de avión y, ciertamente, quizás cuesta un poco acostumbrarse. Sin embargo, una vez controlemos el tema tendremos a nuestro alcance todos los parámetros de disparo -desde el diafragma al enfoque- con un interfaz gráfico muy sencillo de asimilar. El resto del cuerpo acoge los zócalos y las conexiones habituales: el compartimiento de la batería de alta duración, la ranura para tarjetas SD Card y MMC, una rosca para el trípode, dos receptores para el mando a distancia infrarrojo que Casio incluye de serie, conexión USB y AV -en un mismo conector-, y una interesante toma X para la incorporación de unidades de flash externas. Una prestación, esta última, que compensa la inexistencia de una zapata para flash. La escasísima memoria interna de 9 MB, por cierto, pasa absolutamente desapercibida. Salvo su uso para guardar las tomas favoritas, la verdad es que no le encontramos ninguna utilidad. Bueno, sí: la de servir de excusa perfecta para no incluir tarjeta de memoria con la cámara. La calculadora que hace fotos Sin duda, ya va siendo hora que, en el ranking de marcas de cámaras digitales, Casio suba un par de escalones. La calidad final de las tomas de la PRO EX-P600 es, sencillamente, sensacional. Pero vayamos poco a poco, porque por muy buena que pueda parecer tiene -lógicamente- sus fallos. En conjunto, la PRO EX-P600 es magnífica. Su sensor de 6 millones de puntos, que genera imágenes de 2816 x 2112 píxeles, en combinación con la óptica Canon ya comentada, brinda unas fotografías de alta calidad, con una excelente definición y unos colores vivos y reales. Además, la cámara ofrece la friolera de 25 modos de trabajo -para los más vagos o, simplemente, para los menos avezados-, con lo cual es prácticamente imposible meter la pata. Estas cinco líneas condensan, más o menos, la grandeza de esta máquina. Pero, como hemos dicho antes, también tiene sus puntos débiles. El más previsible -pero no por ello el menos importante- es el ruido. Bien es cierto que hablamos de un sensor de 6 megapíxeles integrado en una cámara compacta, pero no hay excusa alguna para el nivel de ruido que la PRO EX-P600 presenta a 400 ISO en las zonas oscuras: es excesivo a todas luces, y nunca mejor dicho. A sensibilidades inferiores -tenemos disponibles los valores 50, 100, 200 y 400 ISO-, el ruido no es tan escandalosamente visible. De hecho, a 50 ó 100 ISO, la claridad y calidad de la imagen es francamente buena. Los colores son vivos, hasta ahí de acuerdo, y se acercan bastante a la realidad; pero sólo con luz blanca, como la del Sol. En escenas en las que coinciden fuentes luminosas diferentes, el balance de blancos tiende a no actuar correctamente. Sobre todo, con luces fluorescentes, bajo las cuales la efectividad del balance no está a la altura del resto de la cámara. Los balances prefijados para las luces de tungsteno o las sombras, así como para la luz de día, funcionan con bastante corrección, al mismo nivel que en el modo automático. El zoom digital, por su parte, es francamente mejorable. Esperábamos más de una cámara de este nivel, sobre todo teniendo en cuenta el zoom óptico de tanta calidad que incorpora. Por desgracia, no podemos afirmar siquiera que esté a la altura del de una máquina de gama media. Algo parecido podemos decir de la modalidad de grabación de vídeo. Clips de hasta 30 segundos o sin límite de tiempo, con sonido, de calidad pésima. Cabe comentar que, curiosamente, es posible hacer uso del zoom digital durante la grabación, aunque más vale obviar esta prestación por su mal rendimiento. Tampoco son demasiado destacables el modo de enfoque macro, teóricamente de 10 centímetros, ni el flash. Para ser justos, no obstante, debe reconocerse que su rendimiento se encuentra ligeramente por encima del de muchas otras máquinas compactas. En suma, la definición que quizá mejor se adapte a la PRO EX-P600 sería la de "Esa gran cámara desconocida". Pocos dicen nada de ella, pocos comentan sus prestaciones, pocos apuestan por su compra. Pero es una gran máquina. Un sensor de calidad, en combinación con un objetivo de calidad, difícilmente pueden decepcionar. Puede que su diseño guste o no, eso es ya es cosa de cada uno. Pero, sin duda, colmará las expectativas de los más exigentes. TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra |
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