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Exilim High Speed EX-FH100

Características
Punt. usuarios: 4,48888888888889 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CMOS de 10,10 MP
Máx. res.: 3648 x 2736 p.
Objetivo (35 mm): 24,0-240,0mm
Zoom: 10x (óptico)
En dos palabras
Dotada de controles manuales y RAW, es una digna contendiente en el segmento de las compactas de zoom largo y tamaño comedido
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Muestras
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Casio Exilim High Speed EX-FH100 con nuestras 34 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 14 de junio de 2010

Una pequeña sorpresa

Aunque después de probar varios modelos con sensores CMOS retroiluminados nos ha quedado claro que sus promesas sobre la calidad de imagen y el control del ruido son bastante cuestionables, parece que todavía hay espacio para alguna sorpresa. La Casio Exilim High Zoom EX-FH100 es una de esas cámaras no muy conocidas pero con un rendimiento interesante y una lista de prestaciones muy completa. Angular de 24 milímetros, calidad de imagen bastante decente, vídeo en alta definición, ráfagas interminables (gracias a su CMOS de 10 megapíxeles), controles manuales y formato RAW son algunos de sus argumentos. Pese a que más allá de 400 ISO no cabe esperar milagros y que ni el diseño ni el manejo son para tirar cohetes, todas estas prestaciones la convierten en una parada obligatoria para quienes busquen una compacta avanzada.

Con un aspecto contundente y un tanto tosco que gustará y asustará a partes iguales, la FH100 es una de esas compactas que se están ganando un lugar en las conversaciones de los aficionados a la fotografía que buscan algo diferente. Presentada a principios de año, es una suerte de cóctel entre una compacta de zoom largo y la tecnología de alta velocidad que Casio ha ido implementado en algunos de sus modelos durante los últimos años.

Su amplia lista de prestaciones, entre las cuales brillan con luz propia el angular de 24 milímetros y la captura en formato RAW, es una razón más que suficiente para acercarse, lupa en mano, a este modelo después de enfrentarlo a algunas de sus máximas competidoras. Una lucha de la que, por cierto, no salió mal parada.

Consistente entre las manos

De tamaño y peso considerables –esto último en gran parte debido a la batería utilizada-, la FH100 se presenta a primera vista como una de esas compactas serias y un tanto cuadradas que dejan a un lado el diseño para centrarse en las prestaciones.

Algo más grande y robusta que otras cámaras de su misma gama, muchos usuarios verán en ella el modelo resistente que buscan para el día a día. Evidentemente, puede que quienes prefieran una compacta sencilla y fácil de usar queden un poco espantados en el primer momento.

Entre sus contados mandos merece la pena destacar el dial principal de la zona superior –una pena que se haya desaprovechado más de la mitad de la rueda- y el botón trasero que permite iniciar la grabación de vídeo en cualquier momento.

La FH100 utiliza una pantalla de 3 pulgadas de diagonal y 230.000 puntos de resolución que cumple con su cometido de forma correcta, tanto en lo que respecta al refresco como a la visibilidad con luz intensa.

Manejo para nota

Pero, pese a los escasos mandos integrados, el manejo de esta veloz Exilim no nos ha parecido especialmente intuitivo. Algo que, eso sí, queda justificado por la larga lista de prestaciones que luce la cámara y que obligan al usuario a tomar unas cuantas decisiones sobre la marcha.

Evidentemente, siempre podemos optar por el modo automático o recurrir a alguna de las decenas de escenas que la cámara ofrece a través de la modalidad Best Shot. De hecho, en esta lista caben modos muy interesantes que aprovechan la velocidad de su sensor de tipo CMOS.

Pero si decidimos aprovechar al máximo sus prestaciones, la ausencia de accesos directos obliga a pasar por un menú lateral en pantalla que a veces resulta un tanto enrevesado.

Si pulsamos el botón “HS” de la zona superior se activan, además, las opciones vinculadas a la ráfaga. La FH100 es capaz de alcanzar una velocidad de hasta 40 fotogramas por segundo con una resolución de 9 megapíxeles, aunque su buffer limita la diversión a 30 imágenes consecutivas. No está nada mal, la verdad.

Por si fuera poco, no sólo podemos elegir la velocidad y duración de la ráfaga –con los límites antes citados-, sino también qué parte de los disparos se realiza antes y después de presionar el disparador.

El vídeo también dispone de unos controles un tanto especiales, vinculados de nuevo a las posibilidades de alta velocidad del sensor. Así, integrado junto al botón de grabación de la parte trasera, un interruptor permite elegir entre dos modalidades: vídeo en alta definición o vídeo de alta velocidad, cuya cadencia habrá que seleccionar en el menú principal, entre un rango de valores que cubre desde 120 hasta 1.000 fotogramas por segundo.

Un zoom que responde

Apabullados ante semejante despliegue de prestaciones, no podemos olvidar que la óptica es uno de los pilares de esta cámara. Se trata de un zoom de 10 aumentos que rinde unas focales equivalentes a 24-240 milímetros, con una luminosidad máxima de f3.2-5.7. Ninguna maravilla, pero acorde a lo habitual en este segmento.

Más allá de esta interesante y polivalente cobertura, los resultados son bastante decentes en lo que respecta a distorsión, aberraciones cromáticas y pérdida de nitidez en los bordes. Al menos si se compara con modelos similares.

Peor nota merece la estabilización mecánica de esta Exilim. Según las pruebas realizadas, el sistema sólo ofrece una mejora real de unos dos pasos respecto a la velocidad de disparo habitual.

Teniendo este dato en cuenta, no estaría de más rebuscar entre las escenas la bautizada como “Antisacudida de alta velocidad”, que fusiona diversas fotografías para eliminar –o al menos disimular- la trepidación al trabajar con velocidades lentas.

El enfoque automático también pasa el examen con buena nota, incluso con escenas de luz escasa o poco contraste. Su sonoridad, eso sí, resulta excesiva y convierte a esta FH100 en una compañera poco discreta.

Control manual y RAW (aunque limitados)

Al repasar la hoja de especificaciones de la FH100 no cabe sino aplaudir la decisión de Casio de dotar a este modelo de controles manuales y formato RAW (de hecho, es la única compacta de su clase con estas dos opciones), pero a la hora de la verdad hay que hacer algunas matizaciones que templan el entusiasmo inicial.

En el caso de los controles, además de los automatismos la FH100 ofrece tres modos: las prioridades a la velocidad y la abertura y una opción totalmente manual. No obstante, sólo es posible elegir entre un par de aberturas de diafragma. Además, los cambios hay que realizarlos pasando por el ya citado menú lateral, sin que sea posible tomar ningún atajo para variar la velocidad o el diafragma con la pulsación de un sólo botón.

En el caso del RAW, las limitaciones llegan por dos bandas. De entrada, al seleccionar este formato la escala de sensibilidades original de 100 a 3.200 ISO queda inexplicablemente recortada a 100 y 200 ISO. Aunque ya circulan por ahí consejos para subexponer la toma y recuperar luego información como si se tratara de un valor forzado, lo cierto es que este hándicap no es de recibo.

Por otro lado, cada disparo realizado en RAW requiere una espera de casi 10 segundos hasta que la cámara se recupera. Hemos probado con la memoria interna y con tarjetas SDHC de alta velocidad, pero los resultados no mejoran.

Con todo, puestos a elegir entre un RAW inexistente –el que ofrecen el resto de modelos de este segmento- y uno capado, nos quedamos con este último. Los archivos se graban en el formato DNG de Adobe en una carpeta independiente de los JPEG –tras el primer susto al no localizarlos, no resulta una mala idea- y conceden cierto margen de maniobra en lo que a rango dinámico y nitidez se refiere.

De todos modos, tal y como pudimos comprobar en su momento, el CMOS retroiluminado de la FH100 es uno de los que hasta ahora mejor ha demostrado sus dotes frente a los CCD convencionales. Así, disparando con sensibilidades bajas y en escenas con buena luz, esta Exilim ofrece unos resultados ligeramente superiores a la media en lo que respecta a nivel de detalle, contraste y saturación.

El buen trabajo del procesador, sin embargo, queda deslucido cuando nos acercamos a 400 ISO o sobrepasamos esta frontera. Sobre el papel, las fotos son aún pasables en la mayoría de los casos, pero si las observamos con lupa, descubriremos que el ruido y el procesamiento ya hacen mella en la calidad.

Dicho de otro modo: contrariamente a lo que reza la teoría, este sensor retroiluminado se impone a los captores convencionales con buena luz, pero no consigue superarlos cuando la escena se complica.

El balance de blancos, por su parte, ha demostrado no llevarse muy bien en su modalidad automática con las luces artificiales. Especialmente en el caso de luces incandescentes, es recomendable usar el modo prefijado para esa situación.

A toda velocidad

Volviendo a las funciones relacionadas con la alta velocidad del sensor, la FH100 es un poco paradójica en este sentido. Pese a ofrecer unas ráfagas realmente espectaculares, el tiempo de encendido de la cámara no es de los mejores de su clase y obliga a entrecomillar su agilidad.

También se hacen un poco largos los más de 20 segundos que hay que esperar hasta que se graban las 30 imágenes consecutivas que soporta la cámara. Por eso, una opción interesante que la FH100 toma prestada de sus hermanas mayores es la posibilidad de visualizar la ráfaga nada más realizarla y decidir qué imágenes se descartan y cuáles se almacenan.

Una práctica realmente recomendable si no queremos encontrarnos después con una tarjeta de memoria repleta de fotos casi idénticas captadas durante uno de estos veloces disparos en ráfaga.

Como ya ocurre en otros modelos de la gama High Speed de Casio, la alta velocidad también se aprovecha en diversas escenas, como el ya mencionado estabilizador o el disparo automático de una ráfaga cuando algo entre o salga de plano (muy adecuado para la fotografía de animales, por ejemplo), y para optimizar el rango dinámico en escenas con mucho contraste.

Tampoco el vídeo permanece al margen de esta peculiaridad, ofreciendo modalidades de alta velocidad de hasta 1.000 fotogramas por segundo (fps). Aunque los resultados llaman mucho la atención, su diminuto tamaño (224 x 62 puntos en el caso de los 1.000 fps) y la necesidad de una luz muy intensa limita mucho su uso real más allá de los 120 fps que pueden grabarse a 640 x 480 píxeles.

Si nos quedamos con el vídeo convencional, la FH100 es capaz de grabar secuencias de 1280 x 720 puntos a 30 fotogramas por segundo. En este campo, los resultados son bastante buenos en cuanto a color y nivel de detalle, aunque la imposibilidad de usar el zoom óptico durante la grabación del vídeo –sólo está activo el digital- obliga a rebajar la nota en esta asignatura.

Rara avis

No es ésta una cámara para quienes busquen una compacta al uso y sin grandes misterios. La interminable lista de prestaciones de la Casio Exilim High Speed EX-FH100 (hasta el nombre es largo) y algunas funciones exclusivas en su segmento (como el formato RAW) la convierten en una pieza cotizada para los usuarios que buscan algo más que otra cámara de zoom largo.

Y es que esta Exilim es, ante todo, una cámara con un interesante zoom de 24-240 milímetros y un rendimiento bastante decente cuando nos enfrentamos a escenas con buena luz. A partir de esa carta de presentación, la cosa se puede complicar tanto como el usuario pretenda indagar en los menús de las opciones de alta velocidad o de grabación de vídeo.

Aunque la idea es excelente, han fallado –como suele ocurrir- algunos pasos en la ejecución. Las limitaciones de los controles manuales y el RAW son inexplicables y cortan las alas a una cámara que podría volar mucho más alto. El bloqueo del zoom óptico durante la grabación de vídeo merece también un buen tirón de orejas.

Pese a ello, el conjunto es casi tan interesante como curioso. Detrás de ese aspecto de compacta seria se esconde, efectivamente, un modelo que, si se trata con cariño y paciencia, puede demostrar toda su valía.

TEXTO: Iker Morán
FOTOS: Álvaro Méndez

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