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![]() Exilim EX-Z50Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2560 x 1920 p. Objetivo (35 mm): 35,0-105,0mm Zoom: 3x (óptico) En dos palabras Pequeña y elegante, la EX-Z50 cumple perfectamente con su cometido, a pesar de algunas limitaciones y carencias Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Casio Exilim EX-Z50 con nuestras 23 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 14 de diciembre de 2004 Discretita (y de bolsillo)La Exilim EX-Z50 es una cámara pequeñita y flaquita, ligera, agradable al tacto y de construcción muy sólida gracias a su coqueto cuerpo de aluminio. A primera vista llama la atención la pantalla de 2 pulgadas, la simplificación de los botones y su aspecto discreto. Por supuesto, la inscripción que junto al objetivo retráctil reza "5.0 Mega Pixels" también resulta atractiva. Pero los millones de píxeles, por muchos que sean, no necesariamente se traducen en un aumento de calidad si no se acompañan de una buena gestión del color, reducción de ruido y definición. El coste de la parte sobrante del sensor podría haberse dedicado a mejorar estos aspectos. La pequeña EX-Z50 apareció en agosto de 2004 como nuevo miembro de la extensa familia Exilim de Casio. Por su aspecto y prestaciones, salta a la vista la competición de este clan con el de las pequeñas IXUS de Canon. De hecho, la EX-Z50 resulta sorprendentemente parecida a la IXUS 40, algo que puede corroborarse fácilmente usando el comparador de QUESABESDE.COM.Pequeña, sí, pero no matona Ahora que las cámaras de algunos teléfonos móviles ya comienzan a contar sus píxeles por millones, los 5 megapíxeles de esta cámara diminuta, embutidos en las 1/2,5 pulgadas de su CCD, ya no resultan demasiado sorprendentes. Pero no deja de ser una buena resolución para tan poco cuerpo. Para ver el mundo, la EX-Z50 usa un objetivo de focal variable equivalente a 35-105 milímetros en paso universal, una abertura máxima (también variable) de f2,6-4,3 y un macro aceptable que puede enfocar objetos a partir de 5 ó 6 centímetros. Esta óptica es responsabilidad de Pentax y en su fabricación ha usado 6 elementos en 5 grupos, incluyendo lentes asféricas para la reducción de aberraciones cromáticas. No está mal, pero el hemisferio digital de la cámara parece limitar bastante su aprovechamiento. En la parte posterior, el monitor TFT de 2 pulgadas es el claro protagonista, pero su resolución apenas llega a los 85.000 píxeles, bastante por debajo de los 115.000 de muchas pantallas del mismo tamaño. Esta diferencia se nota nada más encender la cámara y la verdad es que resulta más bien decepcionante. Quien dé importancia a esta limitación pero siga encontrando encantos en este modelo, puede plantearse la EX-Z55, hermana mayor de nuestra Exilim cuya diferencia sustancial es el monitor de 2,5 pulgadas y 115.000 píxeles con desembolso añadido, claro está. Por otro lado, la EX-Z50 tiene una memoria interna de 9,3 MB, absolutamente anecdótica para almacenar los 2560 x 1920 píxeles que ocupa la mayor imagen que esta cámara es capaz de generar (2,2 MB, aproximadamente, usando la calidad más alta). Esta estrechez puede compensarse con tarjetas SD Card o MMC, que por desgracia no incluye la cámara. Unas de cal El arranque de la Exilim EX-Z50 es gratificantemente rápido: exactamente 2 segundos después de pulsar el botón, la cámara está dispuesta para ponerse a trabajar. El botón "On/Off" que hay al lado del obturador sirve, lógicamente, para este cometido. Pero también podemos ponerla en marcha pulsando directamente el botón del modo "Reproducción" o el del modo "Grabación". En general, puede decirse que es una cámara satisfactoriamente veloz. El autofoco acierta bastante y su tiempo de respuesta oscila aproximadamente entre el medio segundo y el segundo y medio. Varias opciones de enfoque facilitan un poco la tarea: automático, manual (sic), Pan Focus e infinito. Lástima que no exista una lámpara de apoyo, porque resulta imposible enfocar en situaciones de precariedad lumínica. Las escenas se esconden detrás del modo BestShot y hay que decir que tiene muchas y variadas ¡tantas como 23! Eso sin contar las que podemos añadir a nuestro antojo, seleccionando una de las fotos almacenadas en la tarjeta de memoria; la cámara memoriza entonces los valores usados en esa imagen (exposición, enfoque, flash, balance de blancos y demás) y así podemos disparar en esas exactas condiciones cuando lo deseemos. También podemos grabar audio sin otro límite que la memoria disponible. Igual sucede con el vídeo, que almacena los clips en formato AVI a 15 fps y a un tamaño de 320 x 240 píxeles. Durante la grabación de vídeo no podemos usar el zoom óptico, pero sí el digital. La batería de ión de litio que incluye la EX-Z50 supuestamente dura un 10% más que las de las Exilim anteriores, y la verdad es que tiene buen aguante. Se incluye una base de sobremesa en la que debemos sencillamente encajar la cámara para recargarla, operación que se completa en unos 190 minutos. La conexión para el cable USB se encuentra en la base, en la que hay que pulsar el botón correspondiente para iniciar o terminar la conexión con el ordenador. Además, esta base incluye el botón "Photo", que ejecuta un pase de diapositivas en el monitor de la cámara siempre que ésta esté en su sitio. Muy coqueto todo. y otras de arena La EX-Z50 tiene una fuerte tendencia a suavizar la imagen capturada, hasta el punto que a veces llegamos a dudar sobre el enfoque correcto. Con luz brillante, lógicamente, esto es menos apreciable, pero cuando el contraste de la escena baja, se hace progresivamente más evidente la pérdida de definición. Tampoco se le pueden pedir milagros a una lente del diámetro del botón de una camisa. Algo parecido sucede en cuanto al ruido: en las escenas de contraste normal no es grosero hasta los 400 ISO, mientras que entre los 200 y los 50 ISO va desde lo tolerable hasta lo inapreciable. En estas situaciones, además, la suavidad de la imagen ayuda a disimular el ruido. Pero como es de esperar, las escenas de bajo contraste amplían el alcance de la ruidosa grosería a los 200 ISO, y el límite de lo tolerable se establece en los 100 ISO. Por su lado, el color tampoco es el fuerte de esta Exilim y tiende al "apastelamiento". A este mal contribuye decisivamente la gestión del balance de blancos, por muchas preconfiguraciones que tenga (seis, más los modos automático y manual). Los modos preconfigurados ofrecen resultados mediocres, el manual azulea en exceso y el modo automático es inestable e impredecible, que es lo mismo que decir lunático. El extremo rápido de la escala de velocidades de obturación llega a 1/2000 de segundo, pero en cambio se queda corta en el lado lento al no poder exponer durante más de 4 segundos. Aunque, habrá que decirlo, vistos los niveles de ruido de poco serviría una exposición más larga. Si le añadimos la falta de luz auxiliar para el autofoco, queda claro que, definitivamente, ésta es una cámara diurna y poco apta para lugares oscuros. Busque y compare La Exilim EX-Z50 es de bolsillo, es bonita y agradable de manipular y permite sacar fotos de una resolución más que considerable. Pero las fotos que con ella podemos obtener no son mejores que las que ofrecen otras cámaras con menos píxeles por milímetro cuadrado. Esta cámara no es un desastre, en absoluto. Para lo que está pensada cumple con creces. Pero resulta inevitable pensar que podemos obtener más calidad dentro de las mismas medidas y por el mismo precio si buscamos en otro lado. El viejo lema "Busque, compare y si encuentra algo mejor " no sería muy rentable para publicitar la EX-Z50. TEXTO: Alfred Pallàs FOTOS: Núria Aguadé |
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