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Exilim EX-S20

Características
Punt. usuarios: 4,10526315789474 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 2,00 MP
Máx. res.: 1600 x 1200 p.
Objetivo (35 mm): 37,0mm
Zoom: 4x (digital)
En dos palabras
Pequeña, atractiva, sencilla y veloz, una buena cámara para el principiante y un comodín para el experimentado
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Muestras
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Casio Exilim EX-S20 con nuestras 19 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 01 de diciembre de 2003

Poco cuerpo, mucha presencia

En nuestro empeño por procurar ser originales con el título de este análisis, hemos optado por sugerir que la Casio Exilim EX-S20, aunque es una enana que bien podría esconderse detrás de una tarjeta de crédito, irradia una gran presencia. Otros títulos podrían haber sido "El tamaño sí importa" (sin duda, poco original), o "Cada vez que la saco del bolsillo, un corro de curiosos se forma a mi alrededor". Toda esta explicación, por incongruente que parezca, no está de más: es un pincelazo que define la esencia de esta Exilim. Una cámara pequeña, realmente pequeña; y atractiva, por encima de todo. Con sus pequeños defectos, la EX-S20 es una máquina bien construida, más cómoda de llevar que un teléfono móvil. Es esencialmente automática, con una excelente pantalla de 1,6 pulgadas, un pequeño objetivo de focal fija (equivalente a 37 mm, en paso universal) y una resolución de 2 megapíxeles más que suficiente para el aficionado medio. Sin duda, una compañera que para nada está de más.

En marzo del 2002, nacía la familia Exilim de Casio, una nueva línea de sencillas y delgadas compactas que tenía en las EX-S1 y M1, ambas con un megapíxel de resolución, a sus pioneras. Sus sucesoras no tardarían en llegar. Lo harían el verano siguiente, bajo las denominaciones EX-S2 y EX-M2, que una vez más ponían de manifiesto la lógica aplastante con la que los fabricantes suelen bautizar a sus respectivas secuelas de productos.

Tras el lanzamiento de otros modelos Exilim más completos, la compañía nipona renovaría de nuevo su apuesta por las ya decanas compactas y pondría en primera línea de fuego a otra pareja de máquinas, las EX-S20 y M20. Una tímida evolución del tándem anterior, con unas dimensiones ligeramente menores.

La primera de ellas es la cámara que nos ocupa en este análisis. La segunda, la EX-M20, es idéntica a la S20, pero añade la prestación más que prescindible del reproductor de archivos de audio MP3. Aplíquense, así pues, los comentarios vertidos a continuación a la EX-M20.

Un físico atractivo

La EX-S20 entra por los ojos. Su cuerpo liso y resistente de aleación de magnesio le confieren un innegable aire de sofisticación que la distinguen de otros gadgets con los que algunos fabricantes, provenientes sobre todo del universo informático, hurgan en este mismo nicho de mercado. Un nicho que no es otro que el del tamaño. Porque si de algo puede vanagloriarse Casio de su EX-S20, esto es su extrema portabilidad. La máquina puede transportarse tranquilamente en cualquier rincón de nuestra vestimenta. Sus dimensiones, casi idénticas a las de una tarjeta de crédito -a excepción del grosor, que no sobrepasa los 12 milímetros-, son su principal baza. Una característica de peso que la convierte en una excelente cámara para aquel fotoadicto obsesionado por tener un recuerdo gráfico de todo acto social que se precie.

Tan reducidas dimensiones concuerdan con la simplicidad de los controles de la máquina, situados todos en su parte trasera. Todos, menos dos, ubicados en la franja superior: el botón de encendido y apagado, y el de disparo, de una sola pulsación. Ambos botones, por cierto, se encuentran inexplicablemente mal situados, el uno donde tendría que estar -por pura lógica ergonómica- el otro. La experiencia con esta máquina nos dice, de hecho, que no son pocos los que utilizan la cámara por primera vez y, sin quererlo, la apagan mientras intentan tomar una fotografía.

Pocos botones, máxima simplicidad

Los controles restantes son los cinco que siguen: una palanca que nos permite seleccionar entre un modo de enfoque normal y otro de supuestamente macro (las especificaciones ya lo dejan claro: 30 centímetros); otro control de idéntico formato, situado justo al lado, con el que podemos alternar entre los modos de revisión y disparo; un pequeño botón que nos permite acceder a los menús de pantalla; otro, debajo mismo, con el que podemos apagar o encender el monitor; y un mando de cuatro direcciones con un botón de confirmación en el centro, conjunto destinado a permitirnos la navegación por los menús de la pantalla.

Este último mando, además de su función básica de navegación, nos sirve también para manipular directamente algunos de los pocos parámetros de control de la exposición que ofrece la EX-S20, una máquina esencialmente automática.

De hecho, de los cuatro botones de dirección, el fotógrafo puede personalizar dos pares de ellos, atribuyéndoles a cada uno alguna de las siguientes funciones: control del zoom digital (del que es mejor prescindir, como en la mayoría de cámaras digitales), compensación de la exposición (de -2 a +2 EV), calibración del balance de blancos (además de los cuatro modos preconfigurados, puede optarse por uno de regulación manual), selección de la sensibilidad del sensor (desde 64 a 500 ISO, con un estruendoso ruido de imagen, en este último caso), elección del tipo de flash y variación entre los distintos modos de disparo.

Un capítulo, este último, que merece un párrafo aparte. La EX-S20 permite optar entre el modo de disparo simple (la captura de fotografías, sin más, con los parámetros de abertura y velocidad regulados por la cámara), el de grabación de archivos de vídeo (de hasta un minuto de duración y sin sonido; una prestación, esta última, que sí ofrece la EX-M20) y el ya conocido modo BestShot.

Gracias a esta última opción, tradicional en las cámaras Casio, podemos escoger entre 15 modalidades de exposición programadas, del tipo "retrato con paisaje, "escena nocturna" o "animal doméstico", cuyos parámetros están ya prefijados por la máquina. También nos encontramos, en este mismo apartado, con algunas virguerías digitales, tales -valga la cacofonía- como los denominados "pre-shot" o "coupling-shot", que ya hemos tratado en otros análisis de cámaras Casio.

En todos los casos, la pequeña EX-S20 es una cámara rápida. Rápida en encenderse; rápida en disparar, y rápida en procesar las imágenes que captura. Nada extraordinario, teniendo en cuenta que es una máquina de foco fijo y que las imágenes de mayor calidad, a 2 millones de puntos y con la menor compresión posible, no alcanzan el megabyte.

La cámara almacena el material capturado en una memoria interna de 10 MB, insuficiente a todas luces si queremos exprimir al máximo las posibilidades de la cámara. Para disfrutar plenamente de la EX-S20 (esto es, capturando a 2 megapíxeles y a la máxima calidad) tendremos que adquirir aparte una tarjeta SD Card, pues la cámara integra una ranura de expansión de este estándar.

La pantalla, fundamental

Quien pretenda prescindir de la pantalla TFT de la EX-S20 a la hora de capturar instantáneas, es que todavía no ha colocado el ojo junto a su pequeñísimo visor óptico. El enorme defecto de paralaje es una característica más de esta cámara. Un inconveniente que, no obstante, palia con rotundidad su excelente pantalla de 1,6 pulgadas, que a simple vista parece de mayor tamaño. Impresión que, sin duda, se debe al hecho que ocupa más de una tercera parte de la cara posterior de la cámara.

La navegación por los menús es sencilla y -como suele decirse- intuitiva. En modo de captura, desde esta pantalla podemos controlar los parámetros ya comentados (flash, balance de blancos, sensibilidad, etc.), además de regular otros aspectos básicos. Es el caso del tamaño de imagen, de hasta 1600 x 1200 píxeles, con la posibilidad añadida de seleccionar un tamaño a escala 3:2; concretamente, de 1600 x 1072 píxeles.

La calidad de imagen que ofrece la cámara está a la altura de las expectativas, siempre y cuando se tenga presente que no deja de ser una sencilla compacta dotada de un pequeño sensor de tan sólo 2 megapíxeles. La reproducción del color es correcta, y cuando se parte de la estupenda sensibilidad mínima de 64 ISO, la nitidez de imagen está garantizada.

No obstante, el nivel de ruido es más que aceptable, sobre todo partiendo del citado ajuste mínimo. Por otro lado, teniendo en cuenta que la óptica cuenta con una distancia focal equivalente a 37 mm (un angular modesto), las deformaciones visuales no hacen acto de presencia en ningún momento.

Dada la naturaleza completamente automática de la EX-S20, la compensación de exposición será la aliada de aquellos que quieran aventurarse a algo más que apretar el disparador. Una táctica que puede servir para paliar las ligeras sobreexposiciones a las que el diminuto sensor de la Casio es algo propenso. El consejo: probar y corregir.

En lo referente al sistema de revisión de las imágenes capturadas, deben mencionarse dos defectos que seguramente Casio podría haber remediado invirtiendo una mayor dosis de cariño en la máquina. Nos referimos al hecho que el denominado "playback zoom" -la magnificación de las imágenes capturadas durante su visualización en pantalla- sólo puede efectuarse en el centro de la fotografía, sin opción a navegar por ella. Otro inconveniente es la injustificable carencia de un modo de visualización en mosaico de las imágenes capturadas. Prestación nada extravagante que, probablemente, algunos echarán en falta.

Válida en muchos sentidos

La EX-S20, en definitiva, reúne los requisitos para ser, a ojos del fotógrafo ocasional, una cámara realmente útil y práctica. No presenta complicaciones, y su nivel de prestaciones es más que suficiente para el usuario poco experimentado. El más exigente, por otro lado, encontrará en esta máquina una herramienta ágil, manejable y, sobre todo, mucho -muchísimo- más llevadera que su equipo réflex.

Entre otras cosas, la máquina viene de serie con un soporte o base que, como es habitual, mata dos pájaros de un tiro: carga la delgada batería de ión de litio que la acompaña, y permite descargar las imágenes almacenadas a través del puerto USB del ordenador. Permítasenos señalar, por último, que a quien hizo el manual de instrucciones se le debería de estar escapando el tren, pues es escueto e insuficiente. Ello no obstante, la EX-S20 es de un uso muy sencillo y, como se suele decir y ya se ha dicho, resulta una máquina muy intuitiva.


Marcel Lario

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