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Exilim Card EX-S100

Características
Punt. usuarios: 4,48 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 3,20 MP
Máx. res.: 2048 x 1536 p.
Objetivo (35 mm): 36,0-102,0mm
Zoom: 2,8x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
Una resultona cámara de muy reducidas dimensiones, indicada para los fotógrafos compulsivos de apuntar y disparar
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Casio Exilim Card EX-S100 con nuestras 29 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
martes, 12 de abril de 2005

Diseño, mucho diseño

El guión tiene poco de original, pero si la fórmula del éxito ya está inventada, no hace falta complicarse. Un diseño atractivo, un cuerpo ultracompacto y una pantalla lo más grande posible es una combinación explosiva que, salvo grandes meteduras de pata, siempre triunfa en los escaparates. Así que Casio ha seguido la receta al pie de la letra para formular esta Exilim Card EX-S100, que entre sus modestas especificaciones incluye la primera óptica de cerámica del mercado. El resultado salta a la vista: una de las cámaras más resultonas dentro de su segmento.

Las delgadas Exilim de Casio son unas de las más veteranas en esta gama de cámaras de diseño y de dimensiones y grosor muy reducidos. De hecho, fueron de los primeros modelos que pusieron en boga este tipo de concepto en fotografía digital. El último capítulo de esa evolución es precisamente esta S100.

Lente cerámica

La verdad es que las especificaciones de la cámara no son nada espectaculares. O, por lo menos, esos 3 megapíxeles y el zoom óptico no saldrían muy bien parados si se comparan con otros modelos que, por un precio similar, llegan dotados de características más potentes.

No obstante, se trataría de una comparación injusta. La Exilim Card EX-S100 hay que analizarla en un contexto muy concreto, pues está pensada para un público que busca un tipo de cámara en que las prestaciones están supeditadas al diseño. Aquí lo que manda es el aspecto exterior, y la S100 está pensada para quien quiere lucir cámara y llevarla a todas partes en el bolsillo gracias a sus reducidas dimensiones.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Para convertir el tamaño en su mejor argumento -el término Card (tarjeta) en el nombre no es casual-, Casio ha incluido por primera vez elementos cerámicos en la construcción de la lente. De este modo, ha conseguido el zoom óptico de 3 aumentos más pequeño del momento, equivalente a 36-102 mm y apoyado por un zoom digital 4x. En el lado de los "peros", el diafragma de f4-6,6 lo coloca entre los menos luminosos de su clase.

Miniatura

Tras presumir un rato con ella entre las manos y ganarse más de un comentario sobre lo bonita que es, llega el momento de que la pequeña Exilim demuestre sus dotes fotográficas. Y es en este punto, al encenderla y empezar a investigar, donde se percibe el precio que hay que pagar para conseguir incluir en un espacio tan pequeño las funciones imprescindibles.

Casio ha optado por reducirlo todo a la mínima esencia. Todo menos la pantalla, claro está. Con ella, por ejemplo, se suple la ausencia de un visor óptico. Y aunque la resolución del LCD es intachable, se echa de menos dicho visor cuando el exceso de sol o la falta de luz ponen en aprietos a la inmensa pantalla.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Con los mandos pasa algo parecido. Botón de encendido, disparador, una pequeña consola basculante en la parte posterior. No hay sitio para mucho más. Esta configuración minimalista resulta visualmente muy atractiva, pero notablemente incómoda si se requiere cambiar cualquier parámetro de la toma. La navegación por los menús -salvo para compensar la exposición o cambiar de modo de escena- es un requisito indispensable.

Malabarismos

La situación se repite a la hora de acceder al compartimento inferior, donde se encuentran la batería y la tarjeta SD Card. Un poco de destreza, paciencia o uñas afiladas son de gran ayuda a la hora de proceder.

Pero la verdad es que en la inmensa mayoría de los casos estos malabarismos tampoco son necesarios. La S100 viene acompañada de un "cradle", y basta colocar la cámara sobre dicho soporte para recargar la batería o transferir las imágenes al ordenador vía USB sin mayores complicaciones.

Lo que sí llama la atención es que el conjunto formado por esta base y sus respectivos cables ocupe mucho más espacio que la propia cámara. Por ello, tal vez sería una buena idea ofrecer como opción un cargador independiente y un puerto USB en la propia cámara para que no haga falta llevarse siempre consigo todo el equipo.

La autonomía de la batería -una de las cuestiones que más nos preocupaba teniendo en cuenta el tamaño de una pantalla que siempre tiene que estar encendida- ha respondido correctamente. La cámara puede sobrevivir a una escapada de fin de semana sin demasiados excesos fotográficos.

Automatismos

Buscar controles manuales a una cámara de estas características tal vez sea mucho pedir. Por tanto, nada que objetar a todos los automatismos a la hora de exponer.

Básicamente, la S100 ofrece dos opciones al usuario: el modo estándar, donde se presupone que la única decisión del fotógrafo será disparar, y el sistema BestShot, que incorporan todos los modelos de Casio.

© Iker Morán, QUESABESDE.COMCopyright © 2006 quesabesde.com

Tras ese nombre se ocultan 23 modos de escenas distintas. La variedad es tal que cuesta pensar en alguna situación que no esté contemplada: niños, paisaje nocturno, retrato nocturno, texto, fuegos artificiales… así hasta superar la veintena.

A través de los menús se puede acceder a controles tan importantes como la sensibilidad (50-400 ISO) o el balance de blancos, que presenta las opciones habituales. El modo automático resuelve aceptablemente en la mayoría de las situaciones, aunque cuando la cosa se complica no está de más optar por el modo específico adecuado.

Lo que sí falta -o por lo menos hemos sido incapaces de encontrar- es la posibilidad de cambiar el método de medición del exposímetro. Tal vez no se trata de una función que el tipo de usuario de este modelo vaya a utilizar cada día, pero está presente en muchas otras cámaras del mismo rango.

Nocturnidad

La capacidad de reacción de la cámara en condiciones normales se sitúa entre los márgenes habituales de su gama. Pero la cosa cambia cuando empieza a escasear la luz. Es en este punto donde el autofoco se muestra más débil y ralentiza la posibilidad de disparo. Para estas condiciones, tener la cámara pre-enfocada hacia el sujeto a retratar es un buen atajo para ahorrar unas milésimas a la hora de capturar la escena.

En este mismo capítulo nocturno, la cobertura del flash integrado también se queda algo corta. Tras los primeros resultados, descubrimos que entre las opciones del menú se encuentra la posibilidad de aumentar la potencia del flash. Pero cuidado, porque si se trata de un primer plano, esta opción puede quemar fácilmente la imagen.

Puestos a investigar, también nos topamos con la posibilidad de ajustar el contraste, la nitidez y la saturación de la fotografía. En este sentido y dependiendo de los gustos del usuario, es posible conseguir unos colores algo más atractivos que los que ofrece la cámara por defecto. Aumentar la nitidez también es una buena idea si la imagen no va a pasar por un programa de edición en el ordenador.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Respecto a la calidad de las imágenes resultantes, la cámara tampoco aporta demasiadas sorpresas y responde correctamente a lo que se espera de ella. Ningún problema notable en las tomas de exteriores, aunque cuando la luz empieza a escasear, la combinación del flash muy limitado y el inevitable ruido por encima de 200 ISO hacen que los resultados no obtengan muy buena nota.

Otro clásico de este tipo de cámaras que se repite en esta es la falta de luminosidad en el objetivo, sobre todo cuando la distancia focal se coloca al máximo. La ligereza del modelo que tantas ventajas proporciona aquí se convierte en una amistad peligrosa a la hora de conseguir que las imágenes no resulten trepidadas.

No obstante, la ausencia de otro tipo de limitaciones preocupantes nos hace insistir en la idea inicial: ni la calidad ni las prestaciones tienen que ser los pilares primordiales para una cámara como ésta. Si su objetivo es cumplir los mínimos exigibles a su categoría y precio, lo ha conseguido, aunque, eso sí, sin destacar especialmente sobre el resto de modelos.

Belleza exterior, correcto interior

En resumidas cuentas, Casio ha acertado huyendo de pretensiones abultadas, evitando generar falsas expectativas. La S100 es una buena propuesta para ese usuario que no quiere saber nada de complicaciones fotográficas y que busca un modelo técnicamente correcto y, sobre todo, atractivo y minúsculo para llevar en el bolsillo.

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Tan sólo faltaría añadirle algo más de resolución -por aquello de no dar argumentos a la competencia- una óptica más luminosa y ajustes manuales o, por lo menos, semiautomáticos. De ese modo, podríamos hablar de una bella y práctica compañera de viaje.

TEXTO Y FOTOS: Iker Morán

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