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PowerShot S45

Características
Punt. usuarios: 4,36346153846154 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 4,00 MP
Máx. res.: 2272 x 1704 p.
Objetivo (35 mm): 35,0-105,0mm
Zoom: 3x (óptico) / 3,6x (digital)
En dos palabras
Una excelente cámara de gama media-alta, equipada con un sensor de 4 megapíxeles y un zoom 3x.
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Análisis
martes, 01 de abril de 2003

PowerShot S45, el eslabón perdido

Que Canon es una de las firmas que más y mejor está apostando por la fotografía digital nadie lo duda. Que Canon es una de las marcas mejor valoradas por los consumidores –aficionados y profesionales- es una opinión compartida por muchos. Que la S45 es uno de los modelos más atractivos del amplio abanico de la marca japonesa es puesto en duda por pocos. Sin embargo, afirmar que esta cámara es una de las mejores máquinas digitales es ya harina de otro costal. Ciertamente, no son pocos los que la apoyan y ensalzan, y cuando el río suena, agua lleva.

Una cámara que parece una cámara

Con una estética de autentica cámara compacta (nada de lentes giratorias ni pantallas orientables), la Canon S45 llama poderosamente la atención por su aspecto –cuerpo plateado con remates metálicos, vértices suavizados y líneas estilizadas. Pero es cuando uno se adentra en sus entrañas cuando descubre que aquello de "la belleza está en el interior" es algo más que unas pocas palabras. Envuelto en un armazón de plástico y metal, encontramos un CCD de 4 millones de píxeles efectivos que ofrecen una imagen de gran calidad –de 2272 x 1704 puntos, esto es, 3,8 MP reales-, un procesador DiGiC exclusivo de Canon y un poderoso abanico de posibilidades creativas.

La S45 es una de esas máquinas que hacen de enlace entre las cámaras para aficionados y las semiprofesionales. Su aspecto externo la podría hacer pasar perfectamente por una cámara de gama media, pero con sólo tocarla –el frío metal la delata- y jugar un poco con ella –tiene 13 modos posibles de trabajo, incluyendo un modo totalmente manual- descubrimos que de gama media no tiene nada.

Lobo con piel de cordero

La cámara, en su conjunto, no aparenta lo que realmente es, y su cara frontal se presta a acentuar esta sensación. Una tapa deslizante protege y oculta el objetivo retráctil 3x (35-105 milímetros, en paso universal, con una máxima abertura de f2.8), el visor directo y la lámpara de ayuda al autofocus –tan sólo el flash queda a la vista. La misma tapa sirve además como mando de encendido y apagado, pues solamente al deslizarla hacia la derecha logramos poner en marcha la electrónica de la cámara.

En la parte superior encontramos los mandos principales: botón de disparo, zoom (un mando quizás demasiado pequeño) y rueda de modos. Junto a estos, el micro y el altavoz para la reproducción de vídeo con sonido (tres minutos máximo, en formato AVI). La rueda de modos que acabamos de citar nos facilitará enormemente el cambio entre un funcionamiento manual, otro totalmente automático, los modos semiautomáticos y los diversos modos prefijados.

De esta forma, en la S45 pueden seleccionarse los modos tradicionales –manual, programa y prioridades a la abertura o a la velocidad-, uno totalmente automático –control de la sensibilidad y del balance de blancos incluido- y los modos prefijados –retrato, paisaje, retrato nocturno (casi imposible de usar sin trípode) y deporte. Además, este modelo cuenta con cuatro "gentilezas" más: un modo "custom", con el que podemos guardar nuestras especificaciones para una escena determinada; un modo "low shutter", con el que la cámara selecciona siempre la mínima velocidad de obturación posible; un modo mosaico, y un modo de grabación de vídeo.

La parte trasera pone al descubierto la verdadera naturaleza digital del equipo. Una pequeña pantalla LCD de 1,8 pulgadas mostrará lo que ve el objetivo cuando no deseemos usar el visor directo o cuando hagamos uso del zoom digital 3,6x con el que está equipada esta máquina. Por supuesto, también podremos emplearla para ver las fotos o vídeos grabados de toma en toma –nueve a la vez o mostrando un histograma- los datos de exposición o las zonas sobreexpuestas de la imagen.

Al lado izquierdo del monitor encontramos tres botones. El superior nos permite acceder rápidamente a algunas funciones de la cámara, como pueden ser el balance de blancos, la resolución de la foto, la velocidad de disparo o el temporizador, entre otras. El botón central controla el enfoque manual para cuando el autofocus no es efectivo –esto ocurre en situaciones de baja luz, dado que la lámpara de apoyo al autoenfoque es del todo insuficiente. Este botón también permite eliminar una fotografía, si estamos en modo de visionado. El botón inferior nos da acceso a los sistemas de medición –central, matricial o puntual- y en modo de revisión nos permite grabar comentarios de audio.

La parte superior de la pantalla alberga dos botones más. El de la izquierda regula la función del flash en modo de grabación y permite hacer un mosaico con las imágenes grabadas en modo de visionado. A su derecha, el otro botón activa el modo macro –bastante pobre- y permite saltar a diez imágenes más, si estamos revisando las tomas almacenadas.

Junto a esta pareja de botones, encontramos el visor directo, flanqueado por dos leds que informan del estado del enfoque o del estado de la tarjeta, alternando entre un color ámbar y otro verde. Junto al visor, aparece un mando deslizante que conmuta la cámara entre modo de grabación y de revisión.

A su derecha, distinguimos una suerte de joystick que permite navegar por las funciones del menú o entre las tomas grabadas, e incluso controlar los parámetros de la cámara, si utilizamos los modos manuales. Por desgracia, este mando es extremadamente pequeño y su diseño provoca más errores que aciertos a la hora de hacer una selección, elegir qué foto queremos borrar o qué sensibilidad deseamos marcar.

Por último, al lado derecho de la pantalla, hallamos dos botones más: el superior da acceso al menú de opciones –configuración del flash, luz de autofocus, estado del zoom digital, brillo del LCD, formato de fecha, pantalla de bienvenida, etc. El botón inferior activa o desactiva la información en pantalla, dando datos del tamaño, el modo de disparo y las imágenes restantes en modo de grabación y los datos de exposición e incluso un histograma en modo de reproducción.

Parece una cámara: es una cámara

Ciertamente, ésta es una de esas máquinas que no ocultan lo que son. El diseño de la Canon S45 escapa de rocambolescas –aunque prácticas- pantallas giratorias, flashes pop-up y adminículos similares. Con el tamaño de un paquete de pañuelos de papel –algo más grueso-, este modelo de la factoría japonesa destaca por su cuerpo metálico y su peso relativamente elevado, al menos para lo que el resto de marcas amantes del plástico nos tienen acostumbrados.

Esta sencillez de líneas tiene dos efectos destacados. Su agarre se hace sencillo y permite el control de prácticamente todos los mandos con una u otra mano. Cierto es, no obstante, que algunos de ellos no están en la mejor posición posible para manejarlos sin desencarar la cámara. El segundo dato a tener en cuenta es que al agarrar con las dos manos se puede, más fácilmente de lo que sería deseable, poner el dedo índice de la mano izquierda sobre el flash, con los problemas que ello implica.

El modelo S-45 se alimenta de una batería recargable de ión de litio. La que se incluye de serie con la cámara facilitada para este análisis (más un cargador) goza de un rendimiento tremendamente escaso, hecho que puede achacarse a las múltiples pruebas a las que éste ejemplar en particular ha sido sometido. Para almacenar las fotografías, la S45 utiliza tarjetas CompactFlash Tipo I ó II –se incluye una CompactFlash Tipo I de 32 MB-, siendo totalmente compatible con los Microdrive de IBM.

Eduardo Parra (Nividhia)
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