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PowerShot S1 IS

Características
Punt. usuarios: 4,21237113402062 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 3,20 MP
Máx. res.: 2048 x 1536 p.
Objetivo (35 mm): 38,0-380,0mm
Zoom: 10x (óptico) / 3,2x (digital)
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Análisis
lunes, 06 de septiembre de 2004

El esperado equilibrio

Cabalgando entre las SLR y las compactas digitales, la S1 IS se presenta con una buena calidad de imagen y unas prestaciones más que aceptables. A pesar de tener un CCD de 3,2 megapíxeles, la cámara cuenta con un objetivo dotado de estabilizador de imagen y un potente zoom de 10 aumentos ópticos. Y es que es arduo conocido que donde no llega la cantidad, alcanza la calidad; más en esta cámara, pensada para aquellos usuarios y usuarias que buscan una herramienta con la que expresarse sin limitaciones creativas pero que no les cueste lo que un órgano interno, o sea, una réflex.

Si la compacta perfecta existiera, sería -a nuestro parecer- una réflex. Pero como no hay nada perfecto en este mundo, se puede optar por aspirar a algo parecido. Algo que nos dé una buena calidad de imagen, más por tener una excelente óptica que por tener la resolución por las nubes. Algo que nos permita el control absoluto sobre nuestras imágenes, que facilite la tarea de fotografiar, pero que no piense por nosotros y se limite a ser una muy buena herramienta. Todo eso, con algunos matices, lo es la PowerShot S1 IS.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

De cuerpo presente

La Powershot S1 IS, presentada en febrero de este año, parece tener muy lejos a su ancestral antecesora, la Pro90 IS, a la cual debe pocas cosas. Se presenta con un cuerpo que no le hace justicia: de plástico y relativamente voluminoso por tratarse de una compacta de 3,2 megapíxeles.

Pero todo tiene una explicación: en la S1 IS hay prestaciones que reclaman su espacio, como una óptica de 10 aumentos, un flash de tipo pop-up, una pantalla TFT giratoria y una empuñadura que alberga cuatro pilas de tamaño AA. Todo eso, combinado, le da un aspecto híbrido a medio camino entre compacta y SLR.

Ciertamente, la máquina resulta poco ligera. Puede que para algunos usuarios pese demasiado, pero ergonómicamente no hay nada que objetarle. La S1 IS puede accionarse y usarse con una sola mano, si se tiene buen pulso.

Todos los controles quedan al alcance. Para empezar, sus trece modos de disparo se seleccionan cómodamente desde el dial superior. En cualquiera de ellos, aunque sea uno de los programas automáticos, se puede acceder a las funciones de calidad de imagen, balance de blancos, sensibilidad, modo de color y compensación del flash. Sin contar también con las opciones relativas al control que ofrece el objetivo, el tipo de enfoque y el estabilizador de imagen, también siempre susceptibles de manipularse a voluntad.

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Una nueva óptica

El sensor de imagen, de 1/2,7 de pulgada, puede parecer que se queda corto con sus 3,2 megapíxeles en un mercado en el que abundan tantas novedades de 4, 5, 6, 7 y hasta 8 megapíxeles, incluso llevando el ya clásico procesador DIGIC de Canon. Realmente, se trata de una resolución suficiente para darle una salida digna a nuestras imágenes, es decir, copias de no más de 18 x 24 centímetros.

La verdadera baza de esta cámara no reside, como salta a la vista, en la resolución del CCD, sino en el luminoso zoom f2,8 de 10 aumentos ópticos, equivalente a un 38-380 mm en el formato de 35 mm y al que se le pueden adaptar lentes de conversión. Por si a alguien se le quedase corto, también dispone de 3,2 aumentos digitales. Un zoom digital que no brinda una calidad sorprendente, pero que se deja usar.

La óptica ha sido dotada de un estabilizador ultrasónico, cuya eficacia se nota sobre todo usando velocidades lentas o en el movimiento casi imperceptible del zoom, que se vuelve suave como la seda. Según afirma el fabricante, la resolución de dicha óptica puede compararse a la brindada por su prestigiosa serie L, que se monta en las cámaras réflex profesionales.

La pantalla TFT, por otro lado, sí se queda pequeña, ya que tan sólo mide 1,5 pulgadas. Por lo demás, tiene 114.000 píxeles de resolución y puede orientarse y girar hacia todos lados, facilitando así la toma de imágenes desde ángulos curiosos. Como de costumbre, en ella se encuentra toda la información superpuesta referente a las opciones y los valores de exposición.

Dichos valores también aparecen en el visor electrónico. Se trata de una ventanita con una resolución modesta, 144.000 píxeles, y una cobertura del 100% de la imagen, cuya fiabilidad no se ve afectada por los reflejos o cambios de luz.

Cóctel de controles manuales y buena calidad de imagen

No podía esperarse otra cosa que buenas prestaciones de una cámara creada para llenar el vacío entre las SLR y las compactas automáticas. A excepción del gran fallo de no incluir un tipo de archivo sin perdidas de compresión, léase TIFF o RAW, la S1 IS genera imágenes de un máximo de 2048 x 1536 píxeles y se presenta con un efectivo sistema de medición de la luz. Tanto el diafragma como la velocidad de obturación se controlan sin dificultad gracias al indicador del fotómetro.

Éste se acciona apretando el disparador hasta la mitad, el mismo mecanismo que se emplea en el autoenfoque y para el cual se puede habilitar un botón de bloqueo. Dicho botón, llamado Shortcut -literalmente, "atajo"-, puede configurarse para realizar el acceso rápido a una de las nueve opciones, aparte de la mencionada: resolución, balance de blancos, efectos, calidad y frecuencia de vídeo, sensibilidad, bloqueo de AE y AF y display. Resulta uno de los comandos más prácticos; ahorra tiempo y energía a la hora de navegar por los menús de funciones.

Por otro lado, hay que destacar la calidad de imagen que brinda la S1 IS, en gran parte gracias a la óptica.

El autoenfoque responde correctamente, aunque a veces peca de lento en escenas con poca luz. El manual, que indica las distancias y magnifica el punto de foco, puede venir a rescatarnos en estos casos, ya que se ajusta rápidamente gracias a la sorprendente ligereza con la que actúan los controles. Si, en cambio, realizamos esta maniobra enfocando desde el visor electrónico, lo más probable es que nos sea totalmente imposible. No es una buena herramienta para funciones donde necesitemos agudizar la vista.

El disparo en ráfaga es sorprendentemente duradero. Permite obtener unas 50 imágenes en un intervalo de 1,7 fotogramas por segundo. Excepto en el caso de tener seleccionados el tamaño más grande y la compresión más fina; entonces, se limita a unas 10 imágenes, si no se nos agota la tarjeta antes.

Las únicas pegas relativas a la calidad de la imagen se encuentran en el angular extremo del objetivo, en el que se detecta un ligero barrilete, y en las tomas con el teleobjetivo al máximo, en las que se observan distorsiones de color. Éstas se notan en las zonas de mayor contraste, donde aparecen aberraciones cromáticas en forma de líneas liliáceas o azuladas. Aunque ambos problemas no son graves, pueden llegar a molestar.

En lo referente a las sensibilidades, la PowerShot S1 IS se lleva un aprobado justito. En las imágenes tomadas puede apreciarse cómo las dos primeras sensibilidades del horquillado que ofrece, 50 y 100 ISO, mantienen una nitidez correcta. Pero al pasar a 200 y 400 ISO, y sobre todo a esta última, el ruido se hace patente en la imagen.

Es una lástima que no se haya invertido en mejorar esta clase de ajustes y, en cambio, existan tantos preajustes dedicados al modo de color: que si sepia, blanco y negro, colores intensos, neutros… ¡Incluso un autoajuste para fijar la nitidez, el contraste y la saturación! Son todos ellos aspectos que, mediante un retoque en la fase de posproducción, se pueden ajustar sin demasiados problemas. En cambio, el ruido provocado por las relativamente altas sensibilidades cuesta mucho más de eliminar.

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El flash, situado encima del cuerpo y de tipo pop-up, está especialmente cuidado. El botón para su control se localiza en la parte superior izquierda de la cámara, al más puro estilo réflex. Desde el menú de funciones se puede regular su potencia de salida, controlando así el fogonazo. Bien compensado, brinda colores naturales y un relleno suave de las zonas más oscuras.

Otra ventaja con la que cuenta es la posibilidad de sincronizarlo a la primera o a la segunda cortinilla, según se elija, ofreciendo así más posibilidades creativas. A la cámara le faltaría una zapata para conectar un flash externo, lo cual habría mejorado sus prestaciones, aunque con el ya instalado no se hace necesario.

El sistema de alimentación, compuesto por cuatro pilas de tipo AA, dura más de lo que cabe esperar en una cámara sin visor óptico. A pleno rendimiento (usando la pantalla, revisando imágenes, tomando fotos, etc…), su energía resistirá algo más de una jornada, un tiempo de vida poco ofensivo si se usan baterías Ni-MH recargables.

El problema viene por la falta de información sobre la batería restante, puesto que la máquina solamente nos avisa antes de dejarnos -hablando claro- tirados, concediéndonos poco tiempo de reacción.

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Para la grabación del vídeo, la PowerShot S1 IS, permite el uso del zoom creativo, que responde pasmosamente bien gracias al estabilizador de imagen. En lo referente a la reproducción del sonido, éste actúa también de forma excelente, aunque para que la grabación funcione correctamente se hace necesaria una tarjeta de alta velocidad para evitar así los parones en la imagen.

Con el resto de las imágenes no hay problema para usar una tarjeta convencional. La cámara, por cierto, es compatible con el estándar CompactFlash, tanto de Tipo I como II.

El amor es ciego

Como dice el dicho, a veces las virtudes son tantas que nos ciegan los defectos, pero esos nunca dejan de estar allí. Siendo objetivos, al valorar correctamente esta cámara hay que subrayar que se trata de una máquina excelente: poseedora de un potente objetivo y llena de posibilidades para un control real sobre nuestras imágenes, como son los controles manuales del obturador y el diafragma, el estabilizador, el flash de tipo pop-up, etc.

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Por otro lado, la S1 IS acarrea pequeños fallos impropios de una cámara de este nivel. Por ejemplo, es un error mayúsculo no poder almacenar archivos sin pérdida de calidad; los problemas para enfocar con el teleobjetivo al máximo chocan con las buenas prestaciones generales de la óptica; el ruido se hace notorio a partir de los 200 ISO, etc.

TEXTO Y FOTOS: Núria Aguadé

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