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![]() PowerShot A85Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2272 x 1704 p. Objetivo (35 mm): 35,0-105,0mm Zoom: 3x (óptico) / 3,6x (digital) En dos palabras Una versión actualizada de la A75, con las mismas virtudes, los mismos errores y 1 megapíxel más de resolución Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Canon PowerShot A85 con nuestras 21 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 18 de octubre de 2004 Un parecido de familiaSi la Powershot A75 ya traía pocas sorpresas respecto a su antecesora, la A70, aún menos novedades nos depara la A85. Nacida cinco meses después que su hermana mayor, incluso Canon atinó a definirla como la A75 con un millón de píxeles más y un ligero incremento de su zoom digital. Nos preguntamos entonces si no se tratará sólo de una fugaz revisión de la misma máquina y si en ella no se podrían haber corregido algunos de sus errores. Si bien es cierto que la A85 no corrige ninguno de los problemas que ya traía consigo la A75, sí mantiene todas las ventajas, que no son nada despreciables. Cuerpos miméticos No hay mejoras destacables en las prestaciones de la A85, por no decir que apenas nada ha cambiado respecto a su antecesora. Sus cuerpos son casi idénticos -mismas piezas, mismo diseño-, con una única diferencia inscrita en el margen izquierdo, donde rezan el nombre del modelo y su resolución: 4 megapíxeles, en vez de 3,2. Así, la A85 mantiene el cuerpo pequeño y ligero de su hermana mayor, complementado por una buena ergonomía. La distribución de los botones es accesible y clara, mejora que ya se había plasmado en la A75, dando cabida al botón de impresión directa y a una pantalla TFT de 1,8 pulgadas. Precisamente la pantalla es uno de los elementos que Canon podría haber mejorado. Puestos a ser quisquillosos y en vistas de su poca inventiva, se le puede reprochar a la firma nipona que no haya aumentado su resolución y visibilidad. La pantalla, en efecto, mantiene los mismos píxeles, 118.000, que la de la A75, e incluso que la de la cámara precedente, a pesar de medir 0,2 pulgadas más. En exteriores, con luz de día, se vuelve prácticamente inservible, inconveniente muy común en este tipo de cámaras. Sobre los demás botones, diales y cursores para navegar y moverse por los menús, no tenemos ninguna queja: pueden usarse sin dificultad. Están bien integrados, distribuidos según su uso y al alcance de la mano; lo que ergonómicamente tildaríamos de un buen diseño funcional. Es ésta una de las características que Canon ha mantenido con acierto respecto a la A75. En comparación con lo arcaico del diseño y distribución de los diales de la A70, no hay color. Otras características elogiables que integra este modelo consisten en ideas simples bien aplicadas, como la rosca para acoplar objetivos angulares o teles, o el botón "Print/Share" para imprimir o transferir imágenes de forma rápida y sencilla. No se trata de prestaciones imprescindibles, pero el hecho de que ahí estén dice mucho de lo que puede esperarse de esta cámara. Sensación de déjà-vu Las diferencias entre la A85 y la A75 se reducen al mínimo. El porqué Canon no ha variado nada se entiende al entrar en el modo de captura y empezar a disparar. Sus 13 modos, incluidos ya en la A75, la hacen muy versátil, permitiendo trabajar tanto en una sencilla modalidad manual como usando automatismos o programas. La cámara logra así ofrecer un rango muy amplio de opciones que la convierte en perfecta para encarar cualquier escena y para que la manejen usuarios con conocimientos fotográficos dispares. Los modos manuales y de prioridad al diafragma o a la obturación no son nada complejos y quitan la espinilla de los aficionados acostumbrados a poder elegir. Los automáticos, por su parte, completan el dial con opciones prefijadas, como las de fotografía de retrato, paisaje, velocidades rápidas o lentas y escenas nocturnas que salvan las situaciones complejas para los más legos o aquellos que no se quieran complicar la vida. Sorprenderán a más de uno las llamadas escenas "especiales" (SCN, las denomina Canon), presentes ya en la A75. Una serie de peculiares modos de exposición pensados para fotografiar en las más variopintas situaciones: "follaje", "fiesta", "fuegos de artificio" o "bajo del agua" son algunos de ellos. Para disfrutar de la última opción, por cierto, se hace necesaria la adquisición de una carcasa subacuática. Comparando los objetivos El objetivo incorporado en la A85 equivalente a 35-105 mm en el formato de 35 mm. Basta con decir que se trata del mismo zoom de 3 aumentos que ya brindaba la A75. La novedad -agárrense, señoras y señores- llega en forma de 0'4 aumentos más de zoom digital, resultando en un zoom combinado de 11x, frente a los 10x de su predecesora. Es decir, la óptica es la misma pero el recorte digital es un poco más exagerado. Se trata, obviamente, de una futilidad sin relevancia alguna. Pero insistimos: poco más puede decirse de la A85 que no se dijera ya de la A75. El horquillado de diafragmas se mantiene también idéntico al de la A75: una abertura máxima de f2,8 para el angular y de f4,8 para el teleobjetivo, llegando a un máximo de f8 como abertura más cerrada. En lo referente a las velocidades de obturación, sí hay alguna novedad: se ha ampliado un poco más el rango que traía consigo su antecesora, alcanzando ahora una máxima velocidad de 1/2000 segundos, con una mínima de 15 segundos. Aunque no dispone de modo B, con semejante abanico de velocidades uno ya tiene la espalda cubierta ante cualquier escena que se le pueda presentar. Todo lo que resta decir sobre el objetivo suena a ecos de la A75. Sobre todo en lo referente a la velocidad de enfoque, que sigue siendo lenta. No es que se trate de una mala óptica o de un problema de nitidez; simplemente no es veloz, al igual que no lo era su antecesora. El sistema de autofoco sigue mostrando problemas a la hora de discernir el punto de foco, sobre todo en situaciones de poco contraste. Desafortunadamente, la pequeña lámpara de ayuda no llega a solventar este inconveniente; alcanza apenas unos 20 centímetros y se queda corta en la mayoría de situaciones. Aun así, la máquina consigue enfocar en la mayoría de los casos, proporcionando imágenes espectaculares y muy nítidas. En la modalidad de enfoque macro pasa algo similar: cuesta ajustar el foco a los 5 centímetros de los que habla Canon; una vez logrado, no obstante, el resultado es bueno. Las sensibilidades ISO se comportan con la A85 exactamente igual que con su hermana mayor. Entre 50 y 100 ISO, las imágenes apenas tienen ruido y mantienen una excelente definición. A partir de 200 ISO, la cosa cambia y el ruido se empieza a notar, siendo muy evidente a 400 ISO. Uno de los principales causantes de la definición de las imágenes es el sensor. Al menos cuando la óptica enfoca y el uso de sensibilidades altas no empasta los tonos -algo que se da en la mayoría de los casos-, el CCD de 1/2,7 de pulgada recibe la luz con sus 4 millones de píxeles y la transforma en archivos de buena calidad, con un tamaño máximo de 2272 x 1704 píxeles y sin aberraciones cromáticas o deformaciones evidentes a ojo desnudo. Otros conocidos que no han cambiado nada y alguna que otra mejora Tanto los modos de medición del fotómetro -matricial, ponderado y puntual- como las opciones de balance de blancos o el vídeo permanecen inalterados, sin novedades aparentes respecto a la A75. Los modos de medición siguen funcionando sin que lleguemos a notar excesivas diferencias entre los resultados que ofrecen cada uno de ellos, si bien es cierto que el sistema matricial tiende a sobreexponer la toma levemente. El balance de blancos, por su parte, funciona satisfactoriamente, tanto en automático como en los cinco modos prefijados. También es correcto el resultado en la modalidad manual; eso sí, habrá que vigilar que el encuadre elegido para realizar la muestra de blancos sea el más idóneo, porque el sistema es propicio a ofrecer alguna que otra dominante de color con mucha facilidad. La grabación de vídeo, por otro lado, sigue haciéndose a unos 15 fotogramas por segundo, alcanzando los 30 segundos de registro con el archivo de mayor tamaño (640 x 480 píxeles) y los 3 minutos en las calidades media y baja (320 x 240 y 160 x 120 píxeles). La modalidad de disparo en ráfaga es una de las pocas cosas que han variado respecto a la A75, consecuencia del aumento de la resolución del sensor. Concretamente, la A85 pasa de disparar 2,2 fotogramas por segundo a 1,5 en su máxima resolución. A la par que la rapidez, también la cantidad de fotogramas ha disminuido: se ha pasado de las 12 imágenes de la A75 a los 8 disparos seguidos con la A85. También se puede disparar en ráfaga usando simultáneamente el flash incorporado. Eso sí, a una velocidad más lenta, subordinada -lógicamente- al tiempo de recarga del flash.
Precisamente el flash es uno de los elementos más interesantes que incorpora esta cámara. En el modo de funcionamiento manual, se puede graduar su potencia para usarlo como luz de relleno o para hacer sincronizaciones lentas que permitan captar la luz ambiente. En este mismo modo, el flash proporciona colores correctos y un contraste más que aceptable. En automático, en cambio, tiende a quemar un poco las tomas y a exagerar los tonos. La cámara se alimenta con las cuatro pilas alcalinas que incorpora de serie, si bien pueden -y deberían- sustituirse por cuatro baterías de Ni-MH recargables, en ambos casos de tamaño AA. Con baterías de, aproximadamente, 2000 mAh, la autonomía de la cámara alcanza una duración más que aceptable, pero sólo advierte que le falta energía cuando está próxima a agotarse. No estaría de más incluir un indicador más preciso. Mejorando -sólo un poco- lo presente Ligera actualización de la A75, la A85 es sin duda una cámara versátil y atractiva a todas luces. Proporcionada, pequeña y sencilla de usar, da buenos resultados y brinda la posibilidad de utilizar opciones mucho más creativas que la mayoría de cámaras de su segmento. Es claramente una máquina pensada para todos los públicos, al igual que lo era su hermana mayor. Si bien es cierto que se trata de una versión sin mejoras realmente sustanciales respecto a la A75, sólo con el plus de un millón de píxeles más y ninguno de sus "errores" corregidos, lo esencial es de buena pasta y sigue allí. Decantarse ahora por una o por otra será ya cuestión de resoluciones y bolsillos. TEXTO Y FOTOS: Núria Aguadé |
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