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![]() PowerShot A620Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3072 x 2304 p. Objetivo (35 mm): 35,0-140,0mm Zoom: 4x (óptico) / 4x (digital) En dos palabras Canon aplica de nuevo la fórmula de las PowerShot A, con una A620 versátil, completa y de muy buen rendimiento Precios Mejor precio: 269 €Ver precios Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Canon PowerShot A620 con nuestras 28 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 13 de febrero de 2006 Apuesta seguraConservadora en sus prestaciones y con la fórmula del éxito de sus predecesoras aprendida de memoria. Con estas credenciales en su currículum, la Canon PowerShot A620 es una de esas bazas seguras que brinda resultados indiscutiblemente buenos, avanzadas prestaciones y una relación calidad-precio difícil de batir. Sólo quienes busquen la última virguería tecnológica o un modelo de bolsillo podrán dudar ante esta compacta de 7 megapíxeles que ha heredado todas las virtudes y algunos pequeños defectos de sus populares antecesoras. Si hay una familia conocida entre los usuarios de cámaras digitales compactas que buscan algo más que presionar el disparador, ésa es la saga PowerShot A. Si desde sus primeros pasos apostaron por esta estrategia donde el equilibro entre la calidad y el precio primaba sobre cuestiones estéticas o de diseño, la A620 mantiene y revalida este concepto, cuya eficacia en los escaparates está más que probada. Renovación tímida La PowerShot A620, acompañada de su hermana pequeña, la A610 (5 megapíxeles y similares prestaciones), ha ocupado el espacio que hasta ahora había correspondido a la exitosa A95. Pese a que esta A620 eleva hasta 7 millones de píxeles la resolución de su sensor, los cambios producidos en el cuadro de especificaciones y en el aspecto de la cámara son bastante limitados. Y es que la innovación no es precisamente el mejor argumento del renovado buque insignia de la familia PowerShot A. Mientras otras marcas apuestan por revolucionarios golpes de efecto, Canon parece haber llegado a la conclusión de que el paso calmado permite llegar a mejor puerto. A simple vista, la A620 no depara ninguna sorpresa. Diseño contundente -las IXUS ya se ocupan de la gama de bolsillo-, mandos repartidos con buen criterio, empuñadura con el disparador del control del zoom y el disparador, y el clásico dial con los modos de disparo. Aunque no sea ésta ninguna novedad, es precisamente semejante riqueza de posibilidades de control automático y -sobre todo- manual uno de los puntos fuertes de la saga a los que, por supuesto, la A620 no podía renunciar. 2 pulgadas abatibles Tampoco la pantalla pasará a la historia por su tamaño o prestaciones. Sin embargo, es su ya conocido sistema de rotación el que le confiere cierta ventaja a la hora de encuadrar en posiciones complicadas o lidiar con las situaciones donde la luminosidad dificulta la visión. Le acompaña además un visor óptico, prestación que se está convirtiendo en una auténtica rareza y de la que cada vez más modelos compactos prescinden. Respecto a la A95, el monitor sólo ha crecido 0,2 pulgadas. Pero como hablar de tamaños de pantalla grandes o pequeños es adentrarse en terrenos donde sólo la opinión de cada usuario puede servir, nos fijaremos en un par de aspectos del monitor que merecen ser revisados, puesto que son dos de los pocos invitados a la lista de problemas de esta cámara.
La limitada resolución del LCD era un tema que ya sorprendía al leer el cuadro de especificaciones, puesto que pese al citado aumento de tamaño (de 1,8 a 2 pulgadas), la resolución había disminuido de 118.000 a 115.000 píxeles. Tal vez este dato tenga algo que ver con las aberraciones que presenta la pantalla al enfrentarse a escenas de clave muy alta o a cambios de contraste pronunciados. En esas ocasiones, y del mismo modo que ocurría en algunos modelos IXUS analizados recientemente, el monitor muestra unas molestas líneas verticales que -eso sí- no se reproducen en la imagen capturada. Accesos directos, por favor El manejo de la cámara es completo y sencillo, de tal modo que tanto el usuario novel como el avanzado sabrán hacerse con la A620 en un tiempo muy corto. Las principales opciones de control se concentran en el botón "FUNC/SET", situado en el centro del dial trasero de la cámara. Este sistema, reproducido en la inmensa mayoría de compactas de Canon, tiene innegables ventajas tan pronto como el usuario se acostumbra a él. Así, es posible controlar en un solo golpe de vista tanto la medición, como la sensibilidad, el balance de blancos o la calidad de la imagen. Además, la pantalla muestra las opciones seleccionadas y los valores de exposición de la escena antes de disparar. No obstante, y puesto que se trata de un modelo donde el espacio no está muy racionado, se agradecería la inclusión de ciertos accesos directos que permitieran modificar algunos de los parámetros más esenciales de la cámara -sensibilidad o balance de blancos, por ejemplo- sin tener que pasar por el citado menú de control. A la lista de peticiones también cabría añadir un nuevo mando que permitiera pasar de la toma de imágenes a la previsualización de las mismas y viceversa, sin tener que accionar el interruptor específico. Aunque su posición y tamaño son los adecuados, volver al modo de toma sólo con pulsar el disparador sería mucho más cómodo. Macro y algún halo púrpura Pocas sorpresas también en lo referente al objetivo. La A620 equipa una óptica de 4 aumentos, con unas focales que se mueven entre los 35 y los 140 milímetros. Más angular o más tele podrían parecer peticiones justas, pero teniendo en cuenta el asequible precio de la cámara o la posibilidad de adaptar convertidores opcionales, tal vez estas sugerencias estén fuera de lugar o, por lo menos, reservadas a las cámaras de la saga PowerShot S, que de algún modo tienen que justificar su posición de hermanas mayores. La óptica, en efecto, se mueve en unas focales muy prácticas, con una interesante luminosidad máxima de f2.8-4.1. De su control se encarga un mando integrado con el disparador que permite desplazarse rápidamente desde el angular hasta el tele o por focales intermedias a lo largo de seis pasos. Pese al buen funcionamiento del mecanismo, algo más de agilidad y, sobre todo, discreción sonora serían de agradecer. Más preocupante es la persistencia de los halos púrpuras en escenas muy contrastadas o con contraluces. Aunque la presencia de estas aberraciones cromáticas no deja de ser algo habitual -más aún si recurrimos a la excusa del precio-, no cabe duda que su minimización sería un paso interesante en las próximas revisiones. Posiblemente, mucho más que sumar un millón de píxeles al sensor. Si los halos púrpura están a un lado de la balanza, la incorporación de un nuevo modo macro que permite enfocar a sólo 1 centímetro se sitúa como una interesante innovación de este modelo, permitiéndole obtener tomas espectaculares. El autofoco en esta modalidad es de una precisión realmente destacable, acorde con el funcionamiento en toda la gama de focales. Sólo las más largas, combinadas con una luminosidad menguante, pueden provocar algún comportamiento errático. Por lo demás, y como es habitual en mucho modelos de Canon, el sistema AiAF -autofoco predictivo- es sólo recomendable para quienes gocen de unos excelentes niveles de paciencia. Calidad indiscutible Si tanto en el diseño como en algunas funciones de la cámara es posible encontrar pequeños detalles que podrían haberse solventado de una forma más correcta, hablar de la calidad de imagen de la A620 ofrece poco margen a las pegas. Su CCD de 7 megapíxeles permite conseguir unos excelentes resultados, en los que ni siquiera el ruido -punto débil de los sensores pequeños y de elevada resolución- es un problema. Es cierto que la A620 es muy conservadora en este sentido y sólo se atreve con 400 ISO de sensibilidad, pero también es verdad que los resultados se sitúan entre los mejores vistos hasta el momento, sobre todo en este rango de modelos. Si la tarea del procesador parece muy efectiva en cuanto a la reducción de ruido, en lo que se refiere a la nitidez de las imágenes el procesamiento es mucho más suave. De hecho, algunas de las imágenes captadas muestran un aspecto algo suave que requeriría aumentar la nitidez en la cámara o aplicar posteriormente una máscara de enfoque. Si la calidad es un argumento de sobra conocido en esta saga, la agilidad del modelo sí ha sufrido un notable avance respecto a cámaras precedentes. Así, tanto la puesta en marcha como el tiempo de retardo del disparador o el disparo en ráfaga -aparentemente ilimitado hasta agotar la capacidad de la tarjeta-, son una buena prueba del buen quehacer de las últimas generaciones de procesadores empleados por Canon. Una buena ecuación El resultado de un conjunto de variables perfectamente conocidas, controladas y en algunos casos mejoradas sólo puede ser positivo. En este sentido, el usuario al que va dirigida la PowerShot A620 podrá encontrar, sin ninguna duda, la mayoría de respuestas a sus ansias fotográficas en este modelo. Y es que esta compacta es una de las mejores puertas de acceso a la fotografía digital de la oferta actual. Una cámara que suple su falta de espíritu innovador y revolucionario con argumentos tan pesados como sus prestaciones, su calidad y su precio. TEXTO Y FOTOS: Iker Morán |
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