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PowerShot A520

Características
Punt. usuarios: 4,09411764705882 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 4,00 MP
Máx. res.: 2272 x 1704 p.
Objetivo (35 mm): 35,0-140,0mm
Zoom: 4x (óptico) / 3,6x (digital)
En dos palabras
En la línea de sus antecesoras, la PowerShot A85 ofrece una excelente relación calidad-precio
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Análisis
lunes, 16 de mayo de 2005

La saga continúa… casi impertérrita

La PowerShot A520 alberga un sensor de 4 megapíxeles, cuenta con un zoom de 4 aumentos con el macro mejorado y se alimenta de dos pilas de tipo AA (sus antecesoras precisaban cuatro) que pueden durar más de 300 disparos. Todo ello bien conjugado en un cuerpo pequeño y ligero que ofrece muy buenas imágenes y a un precio indiscutiblemente competitivo. La única queja es que algunos de sus defectos (por ejemplo, la inefable "invisibilidad" del monitor a plena luz, o un visor óptico que recorta demasiado) son ya endémicos en la serie A, provocando cierto desgaste en su merecida buena reputación.

Manteniendo el ritmo habitual, Canon presentó su PowerShot A520 en febrero de 2005, medio año después que su antecesora directa, la A85. Lo cierto es que ésta es la primera que incorpora algunas novedades significativas desde la A70, aunque Canon continúa su política conservadora respecto a esta saga, que nació en 2001 y que ya cuenta con casi una decena de cámaras en su haber.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Menos tamaño, menos peso, menos pilas

En efecto, la A520 ha sufrido una reducción general que para la mayoría será motivo de satisfacción. Es sensiblemente más pequeña que la A85 y notablemente más ligera. Una cámara verdaderamente de bolsillo, con prestaciones superiores a su tamaño. Excelente apuesta. No faltarán los de las manos grandes, como las de quien esto escribe, que encontrarán ciertas dificultades ergonómicas, aunque sólo al principio porque los dedos se acostumbran a casi todo.

Lo que sí es importante es la reducción de pilas. La A520 se alimenta solamente con dos pilas de tamaño AA (alcalinas y Ni-MH) en lugar de las cuatro que consumían las anteriores versiones de la serie. Lo más sorprendente, y de forma muy grata, es que esta reducción de pilas atesora una mayor duración de las mismas. Según Canon, puede realizar hasta 300 disparos (o más, según varios testimonios, incluyendo el nuestro). Un diez en este sentido.

Exteriormente se ha renovado el aspecto, con menos curvas y protuberancias que la A85. Es suave al tacto (combina plástico de alta calidad y metal), de apariencia sólida y bien acabada. Aunque la disposición de botones y mandos es muy parecida, los dedos encuentran una superficie más uniforme porque los controles están mejor integrados en la carcasa de la cámara, siendo incluso más fáciles de localizar y manipular a ciegas.

Las tapas de los compartimentos, puntos flacos habituales en muchas cámaras, también están mejorados, especialmente la de la tarjeta de memoria, que se ha ubicado horizontalmente bajo el mando de control. La tapa de la batería, sin embargo, parece algo más blanda de lo debido, pero no es alarmante.

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En lo que a novedades interiores se refiere, lo más destacable es el nuevo soporte de almacenamiento, ahora SD Card en lugar de CompactFlash. El reducido tamaño de las tarjetas SD Card es una de las claves que permiten entender la disminución de las dimensiones de la A520. En cambio, el sensor óptico ha crecido un poquito, siendo ahora de 1/2,5 de pulgada.

Más zoom, mejor macro

Sin duda, el cambio más llamativo se encuentra en el nuevo objetivo de focal variable de 5,8-23,2 milímetros (equivalentes a 35-140 milímetros en paso universal), o lo que es lo mismo, el nuevo zoom de 4 aumentos. Ligeramente más luminoso que los anteriores zooms de 3x de las anteriores, éste permite abrir el diafragma hasta f2.6 con el angular, aunque se cierra hasta f5.5 con el zoom extendido al máximo. Así que las fotos con teleobjetivo, mejor con buena luz.

Lamentablemente, los esfuerzos por reducir aberraciones cromáticas no dan todos los frutos esperados y el habitual ribete púrpura aparece fácilmente en las zonas de alto contraste, incluso en contraluces relativamente discretos; lo hace con el diafragma abierto, pero a veces también en f8, y siempre usando el gran angular. A medida que se extrema el contraluz, los fantasmas púrpura invaden la imagen cada vez más; en ocasiones aparece incluso un fino ribete verdoso, éste sí, menos evidente y extendido. Vale decir que no es cosa fácil exterminar estos comportamientos cromáticos en objetivos complejos de tan reducido tamaño.

En cambio, sí ha mejorado perceptiblemente el macro de esta óptica. Canon viene anunciando desde el principio de los tiempos que estas cámaras enfocan objetos a partir de 5 centímetros de distancia. En ninguna de sus predecesoras eso era realmente cierto, pero sí lo es, por fin, en la A520, que cumple la promesa sin perderse más de lo normal, lo que será motivo de jolgorio y alegría para las y los híbridos amantes de las distancias cortas, a la par que de la serie A.

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Esta óptica permite utilizar, igual que sus predecesoras, lentes de conversión, que pueden ser acopladas desenroscando el anillo metálico que cubre la base del objetivo.

El autofoco lleva el sello de Canon, es decir, es más sofisticado que eficiente. Si bien es cierto que la A520 mejora respecto a sus predecesoras en cuanto a rapidez y precisión, el autofoco sigue respondiendo al estándar de las compactas de Canon.

Pero a la hora de la verdad no es ni rápido ni precisamente preciso. Como sucediera en todas sus antepasadas, el autofoco multipunto sigue enfocando recurrentemente donde le viene en gana y según la luna. ¿Un consejo subjetivo? Usar el enfoque puntual.

El peor problema es que se cuelga, por raro que parezca. Durante las pruebas, el sistema de enfoque se declaró, en varias ocasiones y sin motivo aparente, incapaz de enfocar cuando desde luego las condiciones no lo hacían previsible. A partir de ahí, como una pataleta: que no enfoca, y que no, ¡y que no! Hasta que se le pasa y decide volver a trabajar, o hasta que uno se cansa y la apaga.

En una sola ocasión se colgó toda la cámara, aunque no a causa del autofoco. Lo hizo durante la previsualización de una imagen recién registrada, y ahí se quedó. La única solución fue el reinicio. Desconocemos el motivo de estos colapsos pero, como de momento no percibimos otras quejas en este sentido, hay que otorgar el beneficio de la duda: probablemente tuvimos mala suerte con el ejemplar.

El monitor, una plaga endémica

¿Qué vamos a decir de nuevo de este monitor? Pues nada, la verdad. ¿Y de bueno? Pues tampoco mucho. Como sucedía en las anteriores cámaras de su serie, encuadrar a plena luz del sol es una odisea, porque el monitor refleja tanto que su brillo disminuye como el de una velita moribunda. Y si pretendemos fotografiar un contraluz, ver el encuadre será totalmente inviable; eso sí, podremos retocarnos el perfil de ojos en el espejo que antes fue monitor, de lo bien y nítidamente que nos veremos reflejados en él.

Por suerte hay un visor óptico, puede pensar el bienpensante. Pues sí, pero no exactamente. El recorte de la imagen en el visor es de un 20% (o lo que es lo mismo, muestra tan sólo un 80% de la imagen), de modo que más que un visor para encuadrar es una mirilla para apuntar.

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Además hay que tener en cuenta que en esas condiciones, si la escena se ve apenas, algunos de los indicadores de pantalla resultan transparentes, invisibles e indetectables, de modo que el visor no compensa todo lo necesario.

Lo más triste es que quien se tome la molestia de leer los análisis de las PowerShot A85 y A75 verá exactamente las mismas apreciaciones, aunque menos feroces porque todavía quedaba algo de paciencia por aquel entonces.

En cualquier caso, no podemos dejar de decirlo: cuando la luminosidad del entorno acompaña, el monitor está razonablemente bien.

Los resultados

Difícilmente podría decirse de una Canon que no consigue imágenes de calidad. Excelente definición, excelente resolución y muy buenos colores; éstas son las credenciales de la A520. También es cierto que el fotómetro tiende a sobreexponer ligeramente las imágenes, pero el control de la exposición es muy completo, de modo que el resultado final es fácilmente controlable.

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El flash de esta cámara está vinculado al zoom óptico para adaptarlo a la distancia focal elegida, con un rango de trabajo situado entre los 45 y los 340 centímetros. El resultado es bueno, con exposiciones correctas (o ligeramente sobreexpuestas, a lo sumo) y libre de dominantes de color perceptibles.

En cuanto al balance de blancos no hay sorpresas y su rendimiento está en la línea habitual de la casa, tanto en modo automático como en los prefijados. La única queja aparece en las escenas con iluminación cálida (como la luz incandescente), que desembocan en imágenes excesivamente rojizas. Lo más recomendable es tirar del balance manual, infalible como siempre.

También dentro de lo esperable, el ruido es casi invisible a 50 y 100 ISO; a 200 es tolerable y a 400 se le va un poco la mano. Nada sorprendente ni alarmante, sino todo lo contrario.

Para terminar, una pequeña reflexión

Según Canon, la A520 es la sucesora natural de la A85. Por su lado, la 85 es la sucesora de la A75, que a su vez lo es de la A70, y así hasta llegar al instante anterior a la explosión primigenia. La enorme similitud (por no decir exactitud) de sus muchas bondades y sus varios defectos (autofoco, pantalla…) no deja lugar a duda. Mantener lo bueno parece lógico, pero cuesta un poco más entender la constancia de lo malo.

Desde el lado consumidor agradeceríamos cierto espíritu de superación. Sería una excelente noticia saber que estas cámaras no sólo son buenas, sino que además son mejorables. Porque si no lo fueran, ¿para qué habría que comprar las nuevas versiones?

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Dicho esto, la valoración global es indudablemente positiva: la PowerShot A520 es -con las imágenes en la mano- una pequeña joya para la mayoría de usuarios y usuarias que buscan buenos resultados en una cámara de manipulación sencilla pero completa, bien hecha y de bolsillo. De hecho, no es disparatado afirmar que ofrece más de lo que cuesta, cosa no siempre común en el mundo digital. Así que… ¡buen provecho!

TEXTO: Alfred Pallàs
FOTOS: Iker Morán

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