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EOS 5D Mark II

Características
Punt. usuarios: 4,21142857142857 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CMOS de 21,10 MP
Tam. sensor: 36,00 x 24,00mm
Máx. res.: 5616 x 3744 p.
Factor: 1,00x
Pantalla: TFT de 3,00 pulgadas
En dos palabras
tras una larga espera, la EOS 5D Mark II puede presumir de ser la mejor SLR de Canon a día de hoy.
Precios
Mejor precio: 1843 €Ver precios
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Análisis
martes, 24 de febrero de 2009

Primer paso hacia un futuro inevitable

El principio de una historia con muchos capítulos aún por escribir. Así podríamos referirnos a la esperadísima EOS 5D Mark II de Canon si nos centráramos en su capacidad de grabar vídeo de alta definición a 1080p. Pero más allá de esta función -escandalosa para algunos profesionales, genial para otros y secundaria para el resto- se esconde una de las SLR más potentes lanzadas jamás por Canon. No se trata sólo de una completa hoja de especificaciones, con puntales como el CMOS de formato completo y 21 megapíxeles o la sensibilidad de 25.600 ISO, sino que reta a su propia hermana mayor, la EOS 5D, y plantea un potente contraataque al buen trabajo hecho por la competencia durante los últimos meses.

Ha costado, pero por fin una Canon EOS 5D Mark II totalmente operativa se ha decidido a posarse en nuestras manos. Ha sido una visita tan rápida –demasiado- y esperada durante tanto tiempo que parte del entusiasmo inicial se ha quedado por el camino. Una excelente representación de lo que ha ocurrido desde que la cámara viera la luz allá por la feria Photokina de 2008.

Y es que no ha sido el estreno de esta renovada EOS 5D Mark II una de las mejores operaciones realizadas por la marca en los últimos tiempos. No sólo llegó tarde -o con retraso, las opiniones son variadas-, sino que su disponibilidad con cuentagotas durante los primeros meses ha puesto a prueba la paciencia de muchos potenciales compradores.

Para colmo, el posiblemente exagerado asunto de los puntos negros fue la gota que colmó un vaso que ya estaba bastante lleno con los conocidos fallos de la Canon EOS 1D Mark III. El firmware 1.07 promete solventar este problema, pero la verdad es que nosotros hemos pasado unos días con la versión 1.06 instalada sin que haya habido ningún contratiempo por ello.

Superado su particular vía crucis, la EOS 5D Mark II llega con ganas y ambición a un mercado donde no todos la quieren. Mientras unos ven en esta réflex un paso más en la evolución lógica de la imagen digital, algunos fotoperiodistas la consideran un peligro para sus puestos de trabajo.

Polémicas al margen, llega el momento de comprobar –por duplicado, que la cámara lo merece- si tanta espera ha merecido la pena y si tras esos 21 megapíxeles o la grabación de vídeo en alta definición se esconde una auténtica revolución.

Líneas continuistas

Uno de los primeros detalles que sorprende es que, pese al tiempo transcurrido, la nueva EOS 5D Mark II sigue al pie de la letra la inmensa mayoría de criterios ergonómicos y de diseño marcados por su predecesora.

Tras este primer vistazo en el que, a cierta distancia, ambos modelos podrían llegar a confundirse –si nos fijamos con atención, el bulto del pentaprisma ha cambiado ligeramente-, lo cierto es que los avances tecnológicos de estos tres últimos años también han dejado su impronta en detalles como la pantalla de 3 pulgadas, la previsualización Live View o la conexión HDMI, por citar algunos.

Aun así, la profunda renovación interna no se refleja en el aspecto de una SLR que sigue buscando el equilibrio entre tamaño y contundencia para situarse un paso por debajo de las EOS-1D.

Con tantos puntos en los que detenerse, las explicaciones sobre la ergonomía no requieren extenderse mucho más una vez se ha constatado que la EOS 5D Mark II se asienta perfectamente en las manos del fotógrafo.

Pero también hay puntos que no han sido tan bien resueltos como sería deseable. Tras varios días de trabajo con la cámara, la sensibilidad del disparador –por ejemplo- se nos antoja algo excesiva.

Del mismo modo, la posición del botón de previsualización de la profundidad de campo hace que sea demasiado fácil pulsarlo por error durante la revisión de las imágenes.

Especialmente molesta resulta también la pequeña holgura de la tapa que cubre la ranura para tarjetas CompactFlash y que, al sujetar la cámara, produce un continuo y molesto ruido. Si se trata sólo de hacer fotos ese sonido es trivial, pero no hace mucha gracia descubrir que se cuela en los vídeos.

Pero más allá de estos pequeños detalles –y otros muchos que los usuarios seguramente irán descubriendo con el tiempo-, el agarre y el manejo son excelentes. Al menos para fotografía, porque la grabación de vídeo ya es otra historia.

Vídeo y foto

Y es que la misma ergonomía que funciona a la perfección cuando vemos la EOS 5D Mark II como una cámara de fotos –es decir, lo que es- tropieza a la hora de enfrentarse a las secuencias de vídeo.

Aunque no entraremos ahora a detallar todas las cuestiones relacionadas con la grabación de vídeo, durante los días de prueba nos hemos encontrado con gratas sorpresas y serias limitaciones que merece la pena repasar.

El punto fuerte vuelve a ser –como en la Nikon D90, pero ahora con 1920 x 1080 puntos de resolución- la calidad obtenida en escenas de poca luz, el control de la profundidad de campo y la amplia gama de ópticas y focales disponibles.

Pero más allá de estos datos, la cosa se complica. El enfoque automático –gran ventaja respecto a la D90- resulta de dudosa utilidad debido a la lentitud del sistema de enfoque por contraste y al sonido que produce y que puede echar por tierra la secuencia.

De hecho, la sensibilidad del micrófono monoaural incorporado hace que cualquier gesto sobre la cámara o incluso el propio sonido de la estabilización de la óptica arruinen la grabación. Usar la entrada auxiliar para conectar un micrófono externo es imprescindible.

Otra limitación que coarta seriamente las posibilidades de la EOS 5D Mark II es la falta de ajustes manuales. Una vez comenzada la grabación se pierde el control sobre la exposición, la sensibilidad y otros parámetros básicos, un hecho que ha llevado a los usuarios más volcados en esta prestación a usar, mediante el correspondiente adaptador, ópticas de otras marcas que sí cuentan con anillo de diafragmas.

Lo mismo que la ergonomía fotográfica cojea seriamente a la hora de grabar vídeos, tampoco el procesador se muestra muy ágil y fluido al generar los archivos MOV resultantes, pese a que el códec H.264 utilizado es un camino más interesante que el Motion JPEG de la D90.

Resolución y calidad a la altura de las grandes

Frente a las limitaciones del vídeo, el potencial fotográfico de la EOS 5D Mark II es, sin duda, su mejor baza. Fiel al formato completo que tantas alegrías le ha dado a su veterana predecesora, ahora la cuenta de los megapíxeles se eleva hasta nada menos que 21 millones.

Pese a que el tamaño del píxel de su CMOS de 24 x 36 milímetros se ha reducido hasta equipararse al de la EOS-1Ds Mark III, la nueva réflex es la primera de la familia en atreverse también con una sensibilidad calibrada de 6400 ISO y con valores forzados de hasta 25.600 ISO.

Una combinación arriesgada con la que, evidentemente, Canon pretende responder al éxito logrado por Nikon con sus D3 y D700, pero elevando ahora la resolución hasta casi el doble.

Parte del mérito se debe al nuevo procesador DiGIC IV, aunque visto que tampoco es capaz de hacer milagros (la EOS 50D sería un buen ejemplo de ello), no hay que olvidar que aquí el CMOS de formato completo es el auténtico protagonista.

Con una impresionante resolución máxima de 5616 x 3744 puntos, la nueva EOS ofrece una escala de sensibilidades de 100 a 6400 ISO con tres valores forzados de 50, 12.800 y 25.600 ISO.

En este apartado su excelente rendimiento deja poco margen a las dudas: hasta 2000 ISO, los resultados son casi perfectos, e incluso a 3200 ISO habría que elevar mucho el nivel de exigencia para poder encontrar algún problema.

Tal vez los fotógrafos de moda o de bodegones que requieran grandes ampliaciones empiecen a sentirse un poco limitados en este punto, pero el resto de usuarios podrá comprobar que hasta 6400 ISO las muestras son perfectamente utilizables (aunque el ruido cromático ya se manifieste con claridad).

Como puede apreciarse en las muestras publicadas, incluso con esta sensibilidad y en un espectáculo musical con escasísima luz, la cámara sale airosa con bastante dignidad.

Los valores forzados quedan reservados –lógicamente- para las emergencias fotográficas. Pese a ello, si la luz no es muy escasa no es ninguna locura decir que la sensibilidad de 12.800 ISO puede salvarnos de algún que otro apuro.

En el último escalón, el de 25.600 ISO, el ruido y los efectos de los sistemas de reducción hacen que los resultados sean de escasa utilidad en la inmensa mayoría de situaciones.

Sólo las mejores ópticas, por favor

Otra de esas obviedades que toca recordar cada vez que nos enfrentamos a una cámara de formato completo y con una resolución tan elevada es que el cuerpo sólo se ocupa de la mitad del trabajo. Lo que va delante de la bayoneta -léase la óptica- juega un papel fundamental en los resultados finales, y en cámaras como la EOS 5D Mark II no valen medias tintas.

Malas noticias para quienes pensaban que bastaba con invertir unos 2.500 euros en esta cámara. Para poder obtener su máximo rendimiento es necesario revisar nuestro arsenal de ópticas y mirar con desconfianza todo aquello que no sea Canon L (o similares).

Igual que su predecesora, la EOS 5D Mark II vuelve a hacer pareja comercial con el polivalente Canon EF 24-105 mm f4 L IS, un objetivo muy versátil y de reconocida calidad. Montado en esta EOS, deja claro hasta dónde es capaz de llegar.

Si el presupuesto es ajustado, es un buen todo en uno para empezar. Pero no hay que olvidar que este objetivo sólo cumple hasta el aprobado. Ampliar la inversión en este campo es algo imprescindible para quienes pretendan exprimir el potencial de la cámara.

Si conseguimos formar un buen conjunto entre cuerpo y óptica, descubriremos que el rendimiento de la nueva SLR en cuanto a nitidez supone un notable paso adelante respecto a lo visto en modelos anteriores, incluidos los de la serie EOS-1.

El rango dinámico es otro de los puntos fuertes de esta cámara, más aún si nos decidimos a trabajar en formato RAW. El procesamiento de 14 bits, unido al modo de prioridad a las altas luces, permite salvaguardar las luces altas o recuperar con bastante éxito zonas aparentemente “quemadas”, sin que el ruido presente en las sombras aumente en exceso.

Pese al buen rendimiento cromático general, sí hemos encontrado una ligera tendencia del balance de blancos automático a ofrecer unos tonos más cálidos de lo deseable. En todo caso, nada que no pueda corregirse con las numerosas posibilidades de personalización de color y procesamiento que ofrece esta cámara.

Reportaje sí, acción no

Pese a sus mejoras y elevadísima resolución, la EOS 5D Mark II no es ni la EOS-1D Mark III ni la EOS-1Ds Mark III. Éste fue el mensaje oficial lanzado por los portavoces de Canon durante las primeras demostraciones de la cámara, y esta idea –más allá de la separación de segmentos por cuestiones de mercadotecnia- queda clara al repasar algunas de sus prestaciones.

Dejando a un lado aspectos tan vitales como la resistencia del cuerpo o la duración del obturador, la EOS 5D Mark II –como su predecesora- es una réflex pensada para el estudio o para el reportaje, pero no para la fotografía de acción o el fotoperiodismo.

De entrada, sus 3,9 fotogramas por segundo resultan un tanto escasos, aunque hay que reconocerle a esta EOS el mérito de mover esa ingente cantidad de megapíxeles con relativa agilidad. No olvidemos, no obstante, que la A900 de Sony es capaz de disparar 5 fotos por segundo con una resolución de 24 millones de píxeles, y todo ello por un precio similar.

Menos miramientos tendremos a la hora de criticar un sistema de enfoque automático que, con sus 9 puntos (más otros 6 puntos asistidos), se ha quedado un poco atrás.

La cobertura de esos puntos es realmente escasa, y su funcionamiento –incluso con teleobjetivos luminosos- deja bastante que desear. Cierto que no es ésta una cámara para cubrir un partido de fútbol, pero tampoco lo es la Nikon D3X, que cuenta con un excelente sistema de enfoque de 51 puntos (y un precio mucho más elevado, cierto).

Limpieza a medias

También un ligero tirón de orejas merece Canon por el sistema de limpieza implementado en este modelo y cuyo rendimiento sigue sin estar a la altura de las circunstancias.

Esta vez no ha hecho falta forzar la entrada de suciedad en la cámara (simulando en unas pocas horas varias semanas de vida útil), porque el sensor ya llegó con alguna que otra mota de polvo de regalo, bastante visible al cerrar el diafragma.

Manchas que durante los días que duró nuestra intensa convivencia con la EOS 5D Mark II permanecieron inmunes a las sucesivas activaciones del mecanismo de limpieza.

También hay que reconocer que, pese a los numerosos cambios de óptica realizados durante este tiempo, no descubrimos nuevas manchas, por lo que dejaremos al 50% el resultado de nuestra valoración sobre el nivel de eficacia de esta función.

Otra de las novedades que trae consigo esta EOS y que estaba cantada es la función de previsualización Live View, que llega además provista de un sistema de enfoque por contraste y de detección facial.

Interesante también el salto dado por la pantalla, que no sólo crece hasta las 3 pulgadas, sino que deja en evidencia a sus hermanas mayores de la serie EOS-1D con una impresionante resolución de 920.000 puntos.

Si revisar las imágenes y hacer zoom sobre ellas en este monitor es un auténtico placer, lo mismo ocurre al acercar el ojo al visor. Quienes no estén acostumbrados a una cámara de formato completo (con el permiso de la Olympus E-3 y su buen visor) descubrirán una nueva dimensión.

Pese al entusiasmo inicial, también es cierto que con una cobertura del 98%, el rendimiento de este pentaprisma está ligeramente por debajo en cobertura y luminosidad de los que integran la Sony A900 y la Nikon D3.

El rendimiento de las nuevas baterías –atención, las de la EOS 5D no sirven aquí- es excelente. Si nos limitamos a usar la cámara en su modo fotográfico, tendremos que disparar varios centenares de fotos antes de que la carga empiece a flojear.

Es también muy interesante el nuevo sistema de información de la batería, que nos indica a través del menú principal el porcentaje exacto de carga restante.

Las cosas cambian si se pretende jugar también con el vídeo. Tras realizar varias secuencias de prueba con una duración total en torno a los 10 minutos, pudimos comprobar que el 25% de la batería había volado durante tan breve experimento.

Es importante, por tanto, llevar una buena provisión de baterías –y tarjetas- adicionales si se quiere explotar esta vertiente cinematográfica de la EOS 5D Mark II.

No es la revolución, pero sí el principio

Decir que la EOS 5D Mark II ha sido una de las réflex más esperadas y que más rumores ha despertado de los últimos años –involucrando incluso a Barack Obama- no es ninguna exageración. Certificar que, a día de hoy, es la mejor SLR construida hasta el momento por Canon, tampoco.

Como siempre, no es perfecta. Algunos detalles menores (como un flash incorporado o una segunda ranura de tarjetas, dado el consumo de megabytes de la elevadísima resolución y del vídeo de alta definición) y otros más profundos (más velocidad de disparo y mejor enfoque automático) redondearían aún más la jugada. Y pondrían en un aprieto aún mayor a la ya veterana EOS-1Ds Mark III, cierto.

Pero por lo demás, y dejando a un lado el espectáculo de los puntos negros, Canon ha conseguido poner sobre la mesa y por unos 2.500 euros lo que hasta ahora era casi impensable.

¿Resolución o sensibilidad? La nueva EOS 5D Mark II elimina esta disyuntiva y ofrece más de 20 millones de píxeles con unos niveles de ruido que arañan el Olimpo que Nikon consiguió con su D3.

No es la EOS 5D Mark II, eso sí, una cámara pensada para la acción. Tampoco para aprovechar ópticas de calidad muy justa.

Pese a que el cuerpo es moderadamente asequible para lo que hasta hace poco era habitual, no hay que olvidar en ningún momento que dar el salto al formato completo implica una inversión de unos cuantos miles de euros en objetivos que estén a la altura.

¿Y el vídeo? Tal y como nos ocurrió con la Nikon D90, tras ver las prestaciones y el rendimiento fotográfico de esta EOS la capacidad de grabar secuencias Full HD pasa, necesariamente, a un papel secundario.

Bienvenida sea, y con ella las disquisiciones filosóficas y laborales sobre su efecto en el mundo profesional, pero aún queda mucho camino por recorrer en cuanto a ergonomía, calidad y controles. Todo se andará, seguro. Éste es sólo el primer paso de una revolución imparable.

TEXTO: Eduardo Parra y Roberto Aráoz
FOTOS: Eduardo Parra

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