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EOS 550D

Características
Punt. usuarios: 4,58666666666667 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CMOS de 18,00 MP
Tam. sensor: 22,30 x 14,90 mm
Máx. res.: 5184 x 3456 p.
Factor: 1,60x
Pantalla: TFT de 3,00 pulgadas
En dos palabras
Nuevo referente en su segmento, es la SLR de gama baja más completa para quienes quieran combinar vídeo y fotografía
Precios
Mejor precio: 472 €Ver precios
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Muestras
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Análisis
martes, 13 de abril de 2010

Megapíxeles y algo más

La pequeña EOS 7D. Así es como algunos se refieren a la EOS 550D, y lo cierto es que esta definición resume perfectamente su esencia. Y es que tras el lanzamiento del buque insignia de la firma en su saga de modelos dotados de sensor APS-C, ahora es el momento de ver cómo cámaras más asequibles se benefician de sus novedades. Así, esta pequeña SLR hereda de la EOS 7D el estupendo sistema de medición iFCL de 63 zonas, unas impresionantes -y mejoradas, respecto a la EOS 500D- prestaciones de vídeo y la deslumbrante cifra de 18,7 megapíxeles. Nuevo referente en el segmento de las réflex de iniciación, sólo los aficionados más avanzados que no estén interesados en el vídeo mirarán con cierto recelo el precio de esta cámara calculando los pocos euros que les separan de algún cuerpo de gama superior.

Con la EOS 450D aún vendiéndose bastante bien en los comercios y una EOS 500D relativamente joven, ¿qué aporta la EOS 550D? Ésta es la pregunta que nos hemos planteado al enfrentarnos a esta nueva réflex de gama baja de Canon, que a priori se presenta como la más completa de su segmento.

Tras dar un primer repaso a sus capacidades tanto en el ámbito fotográfico como en lo que respecta al vídeo, llega el momento de condensar nuestras largas horas de convivencia con esta pequeña EOS 550D, que se suma a la ya numerosa familia de cámaras EOS para aficionados.

Todo a mano

Como se puede apreciar a simple vista, el cuerpo sigue manteniéndose –más o menos- intacto desde la EOS 450D. Y es que si una cosa funciona, ¿por qué cambiarla? Fabricada a base de resina de policarbonato con fibra de vidrio y dotada de un chasis de acero inoxidable, su peso ronda los 500 gramos sin incluir la tarjeta de memoria (SD Card, SDHC y ahora también SDXC) y la batería (LP-E8).

El cuerpo, por tanto, es bastante ligero y se adapta perfectamente a la mano, incluso algo mejor –nos atreveríamos a afirmar- que la EOS 500D. Además, para mejorar la sujeción y la autonomía existe también la posibilidad de usar la empuñadura opcional BG-E8.

En la parte posterior es donde apreciaremos con mayor claridad todos los cambios realizados en este nuevo modelo, como los nuevos accesos directos que permiten llegar a gran parte de las funciones sin tener que bucear por los menús. El accionamiento de la rueda principal, por cierto, nos ha parecido relativamente duro.

Por otro lado, además del botón para la previsualización de la profundidad de campo incorporado por defecto en cualquier réflex digital de Canon, podemos encontrar cerca del disparador otro mando dedicado a la sensibilidad. Ya en la parte trasera, junto al visor, luce también un botón exclusivo para la grabación de vídeo (que funciona sólo si hemos seleccionado este modo en el dial principal) o para la activación del Live View (en el resto de los casos).

Por otro lado, el botón “Q” permite acceder al llamado Quick Control Screen, esto es, una suerte de menú rápido. A mano izquierda, a la altura del visor, reposan dos botones más: el de activación de los menús en pantalla y el clásico “display”. El resto de mandos conservan la posición a la que ya nos tenían acostumbrados los modelos anteriores.

Leves carencias

Los menús de pantalla son sencillos, claros y bastante intuitivos, acorde a lo visto en las últimas SLR de la compañía. Cabe lamentar que Canon haya prescindido de ciertas configuraciones como claro elemento diferenciador respecto a modelos más avanzados, tal y como en su día ocurrió con la medición puntual, ausente en las SLR de gama baja de la firma.

Así pues, esta EOS 550D pierde los formatos mRAW y sRAW, muy útiles al trabajar con resoluciones tan elevadas. Y aunque es posible disparar de forma simultánea en RAW y JPEG, la cámara no permite escoger la resolución ni la calidad final de este último archivos, algo que –imaginamos- no hubiera costado demasiado implementar.

A su favor hay que decir que, contra todo pronóstico, algunas cuestiones como el control de la sensibilidad automática han sido diseñadas con más acierto que en modelos superiores, como la Canon EOS 5D Mark II.

Para terminar con este repaso inicial, hay que recordar que la EOS 550D dispone de varios conectores ya conocidos (HDMI y disparador externo, entre otros) y un nuevo puerto para usar micrófonos, accesorio imprescindible para quienes deseen grabar clips de vídeo con una señal de audio en condiciones.

Casi de cine

Más allá de los detalles y de pequeños cambios estéticos, lo primero que salta a la vista cuando tenemos la cámara entre las manos es su nueva pantalla LCD. La principal novedad es el formato, que iguala las tradicionales proporciones fotográficas de 3:2 para poder ver así las imágenes en su totalidad, sin ningún molesto margen en su parte superior o inferior.

Un pequeño cambio que, no obstante, se agradece a la hora de la verdad. La resolución, por su parte, ha aumentado hasta 720 x 480 píxeles, y eso es algo que también se hace notar al revisar las fotografías, usar la previsualización Live View o grabar un vídeo.

El ángulo de visión es el único valor que ha empeorado ligeramente respecto a la EOS 500D. Si antes disfrutábamos de 170 grados de visibilidad lateral, ahora esta cifra se reduce a 160 grados.

Buscando buenos objetivos

Aunque disponible también con el 18-135 mm f3.5-5.6 EF-S IS, ha sido el kit formado por la cámara y el 18-55 mm f3.5-5.6 EF-S IS (una nueva versión estabilizada y mejorada ópticamente respecto al modelo antecesor) el que ha suministrado Canon para esta prueba.

Más allá de su abultada distorsión de barril trabajando a 18 milímetros, lo cierto es que esta óptica se ha comportado razonablemente bien si no perdemos de vista su ajustadísimo precio y el segmento al que va dirigida. Si bien es más que probable que no sea capaz de exprimir todo el potencial que ofrece el nuevo CMOS de 18 megapíxeles, hay que reconocer los homogéneos resultados obtenidos con este objetivo en cualquier focal y apertura.

Hay que destacar también el buen funcionamiento del estabilizador óptico, capaz de conseguir una mejora de aproximadamente tres pasos en la mayoría de ocasiones, así como la distancia mínima de enfoque, que alcanza los 25 centímetros.

Si el presupuesto no es un problema, lo recomendable es adquirir la EOS 550D con el versátil zoom de 18-135 milímetros, o mejor aún, con el 15-85 mm f3.5-5.6 EF-S IS. Si bien su precio está lejos de ser económico, este objetivo presentado junto a la EOS 7D cumple todos los requisitos para formar un equipo perfecto con la más joven de las réflex de Canon.

Además del zoom de 18-55 milímetros estándar, hemos tenido la posibilidad de probar la EOS 550D con otros objetivos, como los Canon 17-40 mm f4 EF L, 100 mm f2.8 EF L IS Macro y 70-200 mm f4 EF L.

La EOS 550D dispone de un sistema de corrección de iluminación periférica que no es más que una pequeña base de datos que permite corregir el viñeteo de casi cualquier objetivo EF o EF-S que utilicemos. Ahora bien, echamos en falta otros mecanismos de corrección automática de la distorsión y las aberraciones, como el que emplea Pentax en su asequible K-x.

Aunque disparando en RAW es posible realizar esta operación cuando abrimos las imágenes con el programa suministrado con la cámara (el eficiente revelador Canon Digital Photo Professional), para los que trabajen con formato JPEG este sistema puede suponer un considerable ahorro de tiempo.

63 zonas de medición

El módulo de enfoque automático se mantiene inmutable desde la EOS 400D en esta saga. Así, la EOS 550D dispone de 9 puntos de enfoque, con el punto central en cruz. La velocidad de respuesta del sistema con un objetivo con motor ultrasónico, especialmente con un modelo USM de anillo, es casi instantánea. Con objetivos como el zoom de 18-55 milímetros que acompaña la cámara, el comportamiento no es especialmente deslumbrante, pero cumple con creces.

Si activamos la previsualización en pantalla, es posible seleccionar tres modos de enfoque automático: por contraste (la cámara se toma su tiempo en enfocar, concretamente entre 1 y 2 segundos); por detección de fase (el más rápido, aunque perdemos la reproducción del encuadre por un instante), y por detección facial (en absoluto recomendable dada su lentitud).

También es posible visualizar en pantalla una cuadrícula que nos ayudará a componer siguiendo la regla de los tercios o evitar los horizontes caídos. Además, a través de la pantalla y mediante el botón “Q”, podemos modificar el balance de blancos, la exposición, el histograma en vivo y otros ajustes.

Una de las novedades más importantes heredadas de la EOS 7D afecta al sistema de medición iFCL, que mejora claramente su precisión respecto a los empleados anteriormente gracias a sus 63 zonas de referencia y un sensor de doble capa sensible a la luz y el color.

Aunque entre las mejoras también figuran los 5 pasos de compensación de la exposición, el ahorquillado automático no puede ir más allá de los 2 pasos. Por tanto, si estamos pensando en una composición HDR, tal vez lo mejor será realizar este “bracketing” de forma manual.

El visor tampoco registra cambios. Como ocurre en la mayoría de modelos de este segmento, está basado en un pentaespejo con una cobertura del 95% y una luminosidad y unas dimensiones acordes con la media.

Canon suministra con la EOS 550D la también nueva batería LP-E8, con una intensidad de 1120 mAh. Su comportamiento durante las pruebas realizadas ha sido bastante satisfactorio, y sólo el uso intensivo del vídeo nos puede hacer cuestionar la autonomía de la cámara. En el terreno estrictamente fotográfico, el indicador se mantenía intacto después de más de un centenar de tomas.

Más megapíxeles

Uno de los platos fuertes de esta EOS 550D es el sensor CMOS de tamaño APS-C y 18,7 megapíxeles. Una cifra que, aunque a priori parece desmesurada, en la práctica no ha mostrado ninguna clara desventaja frente a sensores de menor resolución.

Aunque Canon ya se ha encargado de repetir que el captor es una modificación del que ya vimos en la EOS 7D, lo cierto es que en cuanto a resultados apenas hemos apreciado diferencias, mostrando un excelente rango dinámico y un ruido bastante moderado.

La ráfaga aumenta ligeramente su capacidad respecto a la de la EOS 500D, pasando de 3,5 a 3,7 fotogramas por segundo. El aumento de la resolución, sin embargo, ha acarreado un recorte para el buffer de la cámara, que ahora soporta sólo 6 disparos consecutivos en RAW, en lugar de los 9 del anterior modelo.

De la mano del nuevo CMOS, la sensibilidad de la cámara también se ha ampliado, con ajustes calibrados de 100 a 6.400 ISO y un valor forzado equivalente a 12.800 ISO.

Tal y como ya habíamos adelantado en su momento, hasta 800 ISO los resultados son francamente buenos, con unas imágenes que hacen gala de un nivel de ruido muy moderado y apenas visible. A partir de 1600 ISO es cuando el ruido empieza a dejarse notar, aunque si somos cuidadosos con la exposición y no pretendemos pasar de copias de tamaño A4, podremos llegar a los 6.400 ISO sin mayores problemas.

La cámara permite realizar varios ajustes de reducción de ruido, que se empiezan a notar desde 800 ISO. Es a partir de este valor cuando la pérdida de detalle y el efecto de “lavado” en las fotos empiezan a ser notables, si bien es posible seleccionar entre cuatro valores cuyo grado de agresividad –lógicamente- también varía.

Los archivos JPEG que brinda la cámara por defecto muestran un gran nivel de detalle, contraste y nitidez. En otras palabras, quienes quieran ahorrarse el paso por el ordenador y la edición posterior obtendrán resultados directos perfectamente utilizables.

Además, es posible escoger entre varios ajustes posibles (“Picture Style”) y cargar desde el programa EOS Utility nuevos estilos que se descargan desde la página oficial de Canon.

¿Necesaria?

Confirmadas las primeras buenas impresiones que nos transmitió este modelo tanto en lo que respecta a la captura de instantáneas como a la grabación de vídeo (uno de sus principales alicientes, que ya analizamos en su momento de forma detallada), la pregunta que muchos usuarios se harán es si merece la pena pagar un poco más para hacerse con esta EOS 550D en lugar de la EOS 500D.

Aunque ambas cámaras son muy similares en un alto porcentaje de prestaciones, tras ver los resultados no cabe ninguna duda de que el nuevo modelo ha sabido aprovechar las mejoras introducidas en la EOS 7D, tanto en lo que respecta al vídeo como -en menor medida- en el control del ruido al trabajar con sensibilidades extremas.

Son sólo detalles, en efecto, pero para no pocos usuarios este tipo de detalles marcan la diferencia e inclinan la balanza hacia uno u otro lado.

Así las cosas, la EOS 550D es un modelo totalmente recomendable para quienes se inician en la fotografía réflex pero tienen el corazón dividido entre la fotografía y el vídeo. Incluso para los amantes de este último, esta Canon puede convertirse en un excelente segundo cuerpo de la EOS 7D.

El principal inconveniente será, eso sí, encontrar un objetivo que no quede en evidencia al enfrentarse a este CMOS de más de 18 megapíxeles. Opciones existen, lógicamente, pero si somos exigentes no tardaremos en darnos cuenta de que la mayoría de ellas pasan por igualar o superar el presupuesto dedicado al cuerpo de la cámara.

Si estamos convencidos de que el vídeo no es lo nuestro –y tampoco lo va a ser a corto plazo-, incluso la ya veterana EOS 450D es una alternativa a tener en cuenta. Si preferimos un cuerpo algo más consistente y ambicioso, la EOS 50D es superior a la EOS 550D en todo lo que respecta a construcción, enfoque, visor, etcétera.

Lo cierto es que en este rango de precios las alternativas se disparan: la Nikon D5000 e incluso la D90 (a la que esta EOS parece querer enfrentarse) o la citada K-x de Pentax son sólo dos ejemplos. Todas tienen sus puntos a favor y en contra, pero es cierto que, valoradas sus prestaciones en general (léase fotografía y vídeo), la EOS 550D es la réflex de iniciación más completa del momento.

Como cámara de fotos quizás no aporte cambios espectaculares frente a sus antecesoras, pero gracias a la versatilidad y la potencia de sus prestaciones videográficas, esta Canon se erige en un conjunto muy equilibrado. Su precio es por ahora algo elevado –no olvidemos que acaba de salir a la venta-, pero estamos convencidos de que eso no impedirá que se convierta en un nuevo referente dentro de su segmento.

TEXTO: Sergi Monsegur
FOTOS: Álvaro Méndez

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