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EOS 350D

Características
Punt. usuarios: 4,15094339622641 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CMOS de 8,00 MP
Tam. sensor: 22,20 x 14,80mm
Máx. res.: 3456 x 2304 p.
Factor: 1,60x
Pantalla: TFT de 1,80 pulgadas
En dos palabras
Otra triunfadora propuesta de Canon para el segmento SLR de aficionados, con una excelente relación calidad-precio
Precios
Mejor precio: 319 €Ver precios
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Muestras
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Canon EOS 350D con nuestras 44 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 09 de mayo de 2005

¿Alguien da más?

Si la EOS 300D marcó un punto de inflexión en el mercado y evidenció que calidad y precio podían ir de la mano, la EOS 350D llega con la complicada tarea de ofrecer algo más que su pionera predecesora. El listón estaba alto, pero Canon ha desplegado sus mejores armas: un nuevo sensor de 8 megapíxeles en el que el ruido brilla por su ausencia, velocidad mejorada y nuevas funciones. Todo ello rubrica definitivamente la idea de que la fotografía réflex digital no es sólo para los profesionales. Entre tanta alabanza, contratiempos como la excesiva sencillez de la óptica de serie o algún que otro detalle en el manejo quedan necesariamente relegados a la letra minúscula, incapaces de desmerecer el conjunto de la cámara.

A falta de novedades de más envergadura, la Canon EOS 350D se convirtió en el modelo estrella de la pasada edición de la feria PMA, celebrada en Orlando. Llegaba sólo ocho meses después de que viera la luz su predecesora, la EOS 300D, que pasará a la historia como la primera SLR digital para aficionados.

Además del trepidante ritmo de renovación al que nos tiene acostumbrados Canon, la explicación había que buscarla también en la competencia. La alabada D70 de Nikon y los 8 megapíxeles de la E-300 de Olympus son dos buenos motivos para poner las cartas sobre la mesa en un segmento que está demostrando ser uno de los más competitivos del mercado.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

En Orlando tuvimos la oportunidad de probar uno de los primeros modelos de la EOS 350D. Fueron sólo unos minutos, pero bastaron para comprobar los cambios más significativos y las virtudes de la nueva cámara. Ahora, con algo más de tiempo, llega el momento de dar un repaso más minucioso y comprobar si tanto entusiasmo se corresponde con lo que la cámara ofrece.

Más que resolución

Con las especificaciones en la mano, resulta complicado decidir cuál de las nuevas características merece encabezar la lista. En gran medida, dependerá del usuario, porque los 8 megapíxeles de la nueva réflex (2 más que en la EOS 300D) serán vitales para algunos, pero otros abogarán por defender la mayor velocidad en su funcionamiento.

Lo que está claro -y la verdad, se agradece- es que 2 millones de píxeles más no son suficientes para justificar un nuevo modelo. Más resolución, mayor tamaño de imagen, más detalle… pero a la hora de la verdad, todo esto sólo es perceptible en ocasiones muy puntuales.

Así que tan importante como el nuevo CMOS lo son toda una serie de prestaciones nuevas y mejoradas. Entre todas ellas -suman casi una treintena- cabe destacar la agilidad y calidad mejorada de las capturas gracias al nuevo procesador DiGIC II, las dimensiones algo más reducidas de la cámara o las prestaciones avanzadas (compensación del flash, modos de medición y de autofoco…) que no estaban en la EOS 300D y que ahora reaparecen.

Diseño reducido

Aunque la diferencia de tamaño entre la 300D y la nueva 350D no es abismal, sí se puede percibir a primera vista y -sobre todo- con la cámara entre las manos. Se trata de una cámara realmente ligera y pequeña que, al primer contacto, puede resultar extraña en unas manos grandes.

Cuesta un poco, pero no se tarda demasiado en acostumbrarse a sus dimensiones. Eso sí, los mandos están allí donde los dedos esperan encontrarlos.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Para hacerse una idea de su reducido tamaño, nada como colocarle en la zapata un flash 550 EX de Canon. La desproporción entre ambos dispositivos salta a la vista hasta tal punto que, a la hora de sujetar la cámara, cuesta mantener el equilibrio para que el peso del accesorio no venza al cuerpo de la cámara.

La decisión de reducir las dimensiones seguro que ha creado polémica entre los usuarios. No es nada nuevo. Algunos defienden la portabilidad y comodidad, mientras que otros prefieren cámaras más grandes. Pero en lo que seguro que hay acuerdo unánime es en aplaudir la decisión de sacar el modelo estándar en color negro y ofrecer, de forma opcional, uno con acabado plateado.

Aunque pueda parecer una tontería, esta elección demuestra, entre otras cosas, que Canon escucha a sus usuarios. Y más concretamente a todos aquellos que miraban con envidia la versión para el mercado japonés de la 300D, la Canon Kiss, que era idéntica a la occidental salvo por un pequeño detalle: era negra.

Siguiendo con el asunto cromático, tal vez sea una cuestión psicológica, pero la 350D transmite una sensación más seria que su predecesora. Todo ello pese a ser más pequeña, ligera y a que el plástico continúa siendo el elemento fundamental en su cuerpo.

Buena pareja

Tal y como hemos comentado, el sensor de 8 megapíxeles de la 350D es uno de sus argumentos más recurrentes. Pero tan o más importante que el nuevo CMOS -diferente al de la EOS 20D- lo es el procesador implementado..

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

El excelente rendimiento de la segunda generación de procesadores DiGIC no es ningún secreto. En este caso, la combinación de estos dos nuevos dispositivos da lugar a una cámara mucho más ágil que su predecesora -el salto es similar al experimentado entre la EOS 10D y la 20D- y con una calidad de imagen a prueba de los ojos más exigentes.

La ausencia de ruido es, como cabía esperar, una de las pruebas más evidentes. Del rango de sensibilidades ofrecidas por la cámara (100 a 1600 ISO) hay que sobrepasar los 800 ISO para poder encontrar algo de ruido en las zonas donde escasea la luz.

Incluso es posible trabajar a 1600 ISO y conseguir fotografías que soportarían perfectamente una ampliación en papel.

Respecto a los tamaños y formatos, la cámara ofrece hasta seis ajustes diferentes en JPEG, con una resolución de 3456 x 2304 píxeles como máximo. Asimismo, permite disparar en RAW con la posibilidad de conseguir simultáneamente una imagen en JPEG.

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Aunque la cadencia de disparo se ha mantenido en los 3 fotogramas por segundo, las ráfagas se han ampliado notablemente. 5 disparos consecutivos en RAW y 14 en JPEG de la máxima calidad son los datos oficiales. Nuestras pruebas nos han sorprendido al alcanzar la veintena de disparos en JPEG sin emplear una tarjeta CompactFlash de gama profesional; recurso que, sin duda, repercute en un aumento de la velocidad.

Con más o menos ráfaga, la verdad es que lo que ofrece la cámara sobrepasa las expectativas del tipo de usuario al que va dirigida. Además, basta reducir el tamaño de la imagen para que el buffer parezca realmente inagotable.

Eso sí, no hay que olvidar que nos encontramos ante un modelo no profesional. La vida útil del obturador, así pues, es un dato a tener en cuenta antes de entusiasmarnos con la idea de poner a prueba el generoso buffer.

Suciedad, píxeles y foco

Antes de seguir con la lista de piropos -que puede ser muy extensa- es recomendable hacer una pequeña pausa para analizar algunos de los defectos que los usuarios más impacientes parece que ya han encontrado en esta EOS 350D.

La suciedad del sensor es uno de los más conocidos y, sin duda, el más incuestionable. Claro está que no se trata de una exclusiva de Canon, sino de un problema de las réflex digitales al que, a excepción de Olympus, nadie ha puesto remedio.

En efecto, con poco menos de una semana con la cámara entre las manos, una foto al cielo con el diafragma cerrado es suficiente para comprobar la suciedad que durante este escaso margen de tiempo ya se ha acumulado en el interior de la cámara.

Pero como no se trata de fomentar la histeria colectiva, no está de más recordar que con un diafragma más abierto y en la mayoría de tomas estas manchas no son perceptibles, y que la limpieza del sensor no es algo tan complejo.

© Iker Morán, QUESABESDE.COM
En el extremo superior izquierdo, con el diafragma muy cerrado, se puede apreciar la suciedad del sensor (628 x 463 píxeles, 362 KB).

El segundo de los puntos que hemos querido comprobar es el tema de los píxeles muertos que, al parecer, ha presentado algún modelo. El test realizado nos indica que el CMOS se encuentra en perfecto estado, y sólo con los parámetros más exigentes encontramos un único "hot píxel" (punto con una luminosidad incorrecta, a diferencia de los "dead píxel", que son inutilizables).

Por último, no puede faltar en una revisión a cualquier modelo réflex de Canon una referencia a la nitidez de sus imágenes. La verdad es que en el caso concreto de este modelo y de las ópticas probadas, nos hemos encontrado con unos resultados mejores de los esperados, al menos en comparación con cámaras de gama superior de la misma marca.

Es cierto que, en algunas tomas, las imágenes adolecen en ese punto de un enfoque rabioso, pero no hay que olvidar -una vez más- que el procesado de las tomas y la aplicación de una máscara de enfoque suele ser un paso más que recomendable para conseguir resultados óptimos con cualquier réflex digital.

Mandos abundantes

La distribución de los mandos es algo densa, teniendo en cuenta el reducido espacio del que se dispone. El disparo en cualquiera de los modos automáticos o de prioridad no entraña ningún problema, salvo que el visor -una vez más- es demasiado parco en información.

Si la velocidad, el diafragma, el exposímetro y el estado del buffer de la cámara fueran acompañados de la sensibilidad, el balance de blancos y el formato del archivo, la labor del fotógrafo sería bastante más sencilla y no habría que mirar la pequeña pantalla posterior para confirmar o modificar estos datos.

Al seleccionar el modo manual, el tema se complica un poco. Para cambiar la velocidad no hay ningún problema, gracias a la rueda situada junto al disparador. Sin embargo, el diafragma requiere pasar por un pequeño botón que cambia la función de esta misma rueda. Aunque una segunda rueda sería lo más deseable, por lo menos hay que reconocer que el citado botón se encuentra allí donde el dedo pulgar espera encontrarlo.

Los accesos directos también se han organizado con buen criterio. La sensibilidad, el balance de blancos, el modo de autofoco y la medición se encuentran en una especie de dial situado en torno al botón central llamado "set".

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Puestos a sugerir mejoras, la verdad es que este botón tiene demasiado protagonismo en todas las operaciones -hay que seleccionar la sensibilidad y luego pulsar "set" para que quede guardada, por ejemplo- y resta algunos puntos de manejabilidad a la cámara. Lo mismo ocurre con los parámetros de tamaño y formato de archivo, que Canon insiste en esconder dentro del menú.

También cabría retocar el compartimento para la tarjeta CompactFlash. Aunque su situación lateral es perfecta y el acceso a la tarjeta no presenta problemas -en el peor de los casos hay que presionar al máximo el botón de expulsión para recuperar la tarjeta-, la tapa de dicho espacio desconecta la cámara al abrirse. De este modo, si se abre por error antes de que las imágenes hayan terminado de guardarse, es muy posible que perdamos esas fotografías.

Menú completo

El menú principal se organiza en cuatro grandes apartados. El segundo de ellos -el primero corresponde a la mayoría de parámetros accesibles desde mandos externos- cuenta con algunas de las novedades más interesantes de la cámara.

Así, encontramos la compensación de la exposición del flash (+-2 EV) o el espacio de color, a seleccionar entre sRGB y AdobeRGB. El bracketing del balance de blancos -otra novedad- se muestra a través de un menú algo complejo que es posible que requiera el paso por el libro de instrucciones de la cámara.

En este mismo menú, los parámetros de la imagen abren una larga lista de posibilidades a la hora de que el usuario personalice su procesado. La 350D cuenta con dos posiciones ya memorizadas y ofrece tres más para que el fotógrafo las personalice.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Para ello dispone de cuatro parámetros: contraste, nitidez, saturación y tono de color. La nitidez es la opción más recurrente, para añadir algo de enfoque a las imágenes. Puede ser una solución si no se quiere pasar por el ordenador, pero los resultados demuestran que el procesado posterior es más recomendable.

Además, una última opción de blanco y negro añade la posibilidad de modificar el filtro (amarillo, naranja, rojo o verde), así como efectos de color (sepia, azul, púrpura y verde) para quien se quiera ahorrar la dosis de creatividad frente a la pantalla del ordenador.

Opciones personales

A través del último menú podemos acceder a funciones como el idioma, la actualización del firmware o la limpieza del sensor. También se encuentran aquí las opciones personales, dentro de las cuales merece la pena destacar algunas de interesantes.

La sincronización del flash a la segunda cortinilla, por ejemplo, se selecciona desde estas opciones. Lo mismo ocurre con la posibilidad de levantar el espejo réflex antes de disparar para evitar la trepidación a velocidades bajas.

Estos detalles, a los que cabe añadir la función de previsualización de la profundidad de campo en el frontal de la cámara, son buenas muestras de que Canon no ha caído en la tentación de eliminar prestaciones más profesionales para abaratar el coste de un modelo para aficionados.

Siguiendo con el flash, la 350D utiliza al igual que sus hermanas mayores el nuevo sistema E-TTL II, con dos opciones de medición (las denominadas evaluativa y promediada) que pueden seleccionarse desde esté menú de opciones personales. La teoría dice que el sistema evaluativo tiene en cuenta la medición realizada por el predestello del flash y que la promediada emplea los datos de la escena obtenidos por el sensor de la cámara.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

No obstante, cuesta encontrar la diferencia en la mayoría de situaciones, y es en los contraluces o en las tomas con grandes diferencias de iluminación entre el sujeto y el fondo, por ejemplo, donde éstas pueden apreciarse.

Respecto al flash incorporado, se ha aumentado muy sutilmente la altura respecto al de la 300D, aunque el sistema de elevación sigue siendo tan brusco y poco discreto como el de su predecesora.

También en este apartado de opciones personales se encuentra el sistema de reducción de ruido para las exposiciones largas. La verdad es que hemos podido comprobar el excelente rendimiento del sensor al conseguir imágenes sin demasiado ruido tras exposiciones de 30 segundos.

En este sentido, si se decide activar el sistema de reducción de ruido, hay que tener en cuenta que la fotografía perderá algo de nitidez -menos de lo que esperábamos, la verdad, pero sí adquiere una cierta dominante cálida. Asimismo, el procesado será lento y habrá que esperar unos segundos hasta poder disparar la siguiente imagen.

Óptica sencilla

Si todo -o casi todo- son elogios respecto al cuerpo y las prestaciones de la nueva 350D, la verdad es que la óptica que la acompaña no merece similar tratamiento. Se trata del mismo EF-S 18-55 mm f3.5-5.6 que se presentó con la 300D, pero que ahora llega en su segunda versión, la denominada II.

Sin embargo, la renovación del objetivo se limita a cambios estéticos, porque todo indica que es la misma óptica que su predecesora en cuanto a tecnología y rendimiento. De entrada, la nueva versión tampoco incorpora el motor de enfoque USM que tantos puntos da a las lentes de Canon.

Pese a ello, el enfoque no adolece de ninguna limitación grave y responde perfectamente a los 7 puntos en forma de cruz que permite seleccionar la cámara. El sonido, eso sí, es acorde con la construcción plástica del objetivo, y lo mismo ocurre con su extrema ligereza y con un anillo de enfoque realmente impracticable.

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Pero para ser justos con las críticas hay que aclarar que el objetivo se vende como lo que es: una óptica sencilla y de precio muy asequible. Las limitaciones son abundantes y la calidad deja bastante que desear, pero por lo menos las focales contenidas tras la montura digital Canon EF-S resultan muy interesantes incluso después de aplicar el factor de multiplicación focal de 1,6, que lo convierte en un 28-88 mm.

Tal vez éste sea un objetivo suficiente para el usuario que quiera iniciarse, pero los más exigentes disponen de una solución bien sencilla: adquirir el cuerpo solo y completarlo con una óptica de mejores prestaciones.

Justificaciones aparte, el objetivo adolece de los clásicos defectos de una óptica sencilla, aunque tal vez su presencia sea más notable de lo que cabría esperar.

Así, no cuesta mucho encontrarse con halos púrpuras en las imágenes. Algo de contraluz o una luminosidad muy intensa son suficientes para que los bordes de las siluetas de la imagen aparezcan con estos molestos halos.

Algo más suspicaz hay que ponerse para detectar la pérdida de nitidez que se produce en los bordes de la imagen. También se aprecia un cierto oscurecimiento en las esquinas de la fotografía -aunque no suficientemente perceptible como para hablar de viñeteado- y de una pronunciada distorsión de barrilete con la focal más corta.

La sombra de la EOS 20D

La aparición de réflex digitales cada vez más potentes y más asequibles está complicando el tema de la segmentación del mercado digital. La EOS 350D es la mejor prueba de ello. Por menos de 1.000 euros es posible adquirir una SLR con una calidad y unas prestaciones incuestionables.

Así las cosas, la pregunta que más se repite últimamente hace referencia a la posición en la que queda la EOS 20D, la hermana mayor, que luce unas especificaciones demasiado similares para un precio más abultado respecto al de la 350D.

De hecho, Canon ha modificado su política respecto a lo que ocurría con la 300D y la 10D. En este caso, la primera nacía con muchas de las funciones más avanzadas anuladas para marcar bien las distancias respecto al modelo superior. No tardaron en aparecer firmwares alternativos que liberaban estas opciones de la 300D.

Así que el usuario debe decidir si le compensa pagar esos euros de más que pide la 20D. Para muchos, posiblemente los detalles serán insignificantes y no merecerá la pena. Pero habrá otros tantos que vean en el cuerpo más robusto y semiprofesional, en la mayor velocidad o en otros aspectos la respuesta a lo que ellos buscaban.

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Es cierto que la calidad de imagen de ambos modelos es muy similar, pese a que no equipan el mismo sensor CMOS. Pero es en los temas de diseño y de resistencia donde se marcan las diferencias.

Lo que está claro es que la EOS 350D es una cámara excepcional para empezar o para que los apasionados de la fotografía continúen con su afición, ahora desde el bando de los píxeles. En ese sentido, y pese a los pequeños "peros" que hemos ido desgranando, cuesta encontrar en el mercado algo parecido por un precio tan atractivo.

TEXTO Y FOTOS: Iker Morán

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