![]() |
|
||||||||||||||
|
|||||||||||||||
Buscar: |
![]() EOS 300DCaracterísticas ![]() Punt. usuarios: Tam. sensor: 22,70 x 15,10mm Máx. res.: 3072 x 2048 p. Factor: 1,60x Pantalla: TFT de 1,80 pulgadas En dos palabras Una réflex digital al alcance de muchos, de sobradas prestaciones y calidad de imagen para el usuario no profesional Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Canon EOS 300D con nuestras 27 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
miércoles, 24 de diciembre de 2003 La primera SLR digital para aficionadosFácil, manejable y destinada al público no profesional, la deseada Canon EOS 300D ha pasado por la redacción de QUESABESDE.COM dejando una muy grata impresión. Y es que esta asequible SLR digital -en comparación con los precios de otras soluciones de similares características- comparte, con algunos recortes particulares, la tecnología de captación y proceso de imagen de la profesional Canon EOS 10D. En concreto, un sensor CMOS de 6,3 megapíxeles efectivos capaz de capturar imágenes de alta calidad de hasta 3072 x 2048 píxeles de máxima resolución y almacenarlos en archivos RAW y JPEG mediante tarjetas de memoria CompactFlash Tipo I y II, así como en los bien conocidos Microdrive. ¿Se puede pedir más? Si la máquina cuenta, además, con un completo control manual de la exposición y un extenso rango de sensibilidades útiles, la verdad es que no. Al menos, por ahora. Para la realización de nuestras pruebas hemos contado con la versión "EF-S 18-55 Kit" de la Canon EOS 300D. La particularidad de este paquete es la inclusión de un objetivo Canon EFS 18-55 mm, f3.5-5.6 que no está disponible por separado.Aviso para navegantes Ya desde el momento en que nos disponemos a poner en marcha la Canon EOS 300D empiezan a vislumbrarse las diferencias respecto a las compactas digitales que suelen desfilar por nuestra redacción. Sirva este comentario de amonestación a todos aquellos usuarios no habituados a tratar con réflex digitales, a los cuales dedicamos este primer apartado a modo de introducción. Y es que todo funciona de otra manera, cuando tenemos una SLR digital entre las manos. Al arrancar la máquina, prácticamente no sucede nada: ningún objetivo retráctil se asoma, ni la pantalla TFT se enciende para mostrar mensajes de bienvenida. Sencillamente, aparecen en la pantalla LCD los parámetros de ajuste básicos y la cantidad de imágenes restantes que caben en la tarjeta de memoria según el tamaño y calidad seleccionados. De hecho, basta con retirar la tapa del objetivo -¡importante!- sin encender la máquina, para empezar a componer, escudriñando por doquier los encuadres a nuestro alrededor. Exactamente lo mismo que sucedería con cualquier otra cámara SLR de toda la vida. Las baterías alimentan el exposímetro, la pantalla, el CCD y el obturador, pero son nuestros ojos, a través del objetivo, los que nos permiten diseñar e imaginar las fotografías que queremos tomar. La pantalla de la EOS 300D -retomemos las obviedades- permanece apagada y no refleja lo que estamos apuntando mientras movemos la cámara. Como en toda réflex digital, sólo sirve para mostrar el resultado de los disparos y navegar por el pequeño y fácil menú principal de configuración principal. El sensor, como el negativo fotosensible, está condenado a la oscuridad hasta el momento de tomar la foto. De plástico, pero robusta El cuerpo de plástico gris metalizado de la EOS 300D presenta unos excelentes acabados que denotan una sólida y convincente construcción. No obstante, también es cierto que este tipo de superficie ofrece una menor confianza a la hora de asir la máquina, más teniendo en cuenta que las únicas dos zonas de sujeción naturales -la empuñadura y el lateral izquierdo- cuentan con un recubrimiento de goma plástica negra algo resbaladizo. No hubiese estado de más incluir más superficies con un recubrimiento de mayor agarre. Por otra parte, tanto el compacto tamaño del cuerpo como su equilibrado peso contribuyen a hacer de la EOS 300D una máquina práctica y fácilmente manejable por toda clase de manos. Óptica especial El objetivo Canon 18-55 mm incluido de serie en el kit está específicamente diseñado para la EOS 300D, puesto que su novedosa montura EF-S (la S proviene de "Short Back Focus") sólo es compatible -por ahora- con esta máquina. Este sistema dota a la óptica de una parte posterior más prominente, que al encajar en el cuerpo de la cámara, se aproxima más al CCD que los objetivos Canon EF convencionales. Con ello es posible reducir el diámetro de la lente, resultando en un objetivo más pequeño y ligero que cualquier otro de equivalente destinado al formato de 35 mm. Por otro lado, la ya comentada ligereza se ve multiplicada por el empleo exagerado de un -aparentemente- consistente y resistente plástico. Es importante tener en cuenta que el factor de multiplicación de la distancia focal en la EOS 300D es de 1.6x, por lo que los 18-55 mm del objetivo EF-S se convierten en unos 28,8-88 mm en el formato de 35 mm. Estas distancias focales lo convierten en un polivalente y práctico zoom -de angular a tele corto-, adecuado y solvente para un empleo polivalente. Su luminosidad, de f3.5-5.6, es algo modesta, pero lógica teniendo en cuenta el precio que pagamos por él. No puede pedirse mucho más. Todos los mandos al alcance La disposición de todos los controles del cuerpo, así como su ergonomía, ha sido perfectamente estudiada para efectuar la mayoría de los ajustes pertinentes con comodidad. La mano derecha tiene a su alcance todos los controles principales relacionados con la exposición y el enfoque, a saber: el dial principal de selección del modo de exposición, con el interruptor de encendido girando en su base; el disparador, junto al que se encuentra el dial giratorio para la variación de los valores de exposición; un selector de los modos de disparo simple, continuo o de autodisparador; un control de bloqueo de la exposición; un botón de acceso a la selección de la zona de autoenfoque; el botón para la variación de la abertura del diafragma, que sirve también para compensar la exposición; un pulsador para activar la iluminación del monitor LCD, y finalmente, un cursor de 4 direcciones con pulsador central de confirmación para la selección de ajustes en el menú. Por su parte, con el pulgar de la mano izquierda podemos controlar toda una columna de 5 botones que bordean la pantalla y el práctico monitor. Mediante éstos, se puede acceder al menú principal, consultar la pantalla de configuración general, activar el modo de visualización de las imágenes, o proceder al borrado directo de las tomas no deseadas. El botón restante, el quinto, permite acelerar la revisión de imágenes, pudiendo visualizarlas en grupos de 10. Una función útil cuando se emplean tarjetas de alta capacidad con las que no cuesta nada superar la centena de capturas. Finalmente, cabe incluir en el inventario los tres pulsadores colocados en la parte frontal de la máquina, dispuestos de arriba abajo: un primero para descubrir el flash (de tipo pop-up) en los modos de exposición no automáticos; otro para proceder al desmontaje de la óptica, y el último de ellos destinado a la verificación de la profundidad de campo. Completos modos de exposición El dial principal de opciones de exposición de la Canon EOS 300D comprende los clásicos modos PASM (programa, prioridades a la abertura y la obturación y manual), un modo automático total, 5 programas para escenas específicas -retratos, fotografía macro, paisajes, retratos nocturnos con flash y deportes- y 2 interesantes modos especiales, que reseñamos a continuación. El primero de ellos permite fotografiar en modo completamente automático -sin variación de valores de programa ni compensación de la exposición- y anulando la activación del flash, que salta por defecto en algunos de los programas automáticos sin que el fotógrafo pueda cancelarlo. En esta modalidad, la sensibilidad también varía en función de las necesidades de exposición. En consecuencia, es posible alargar al máximo las exposiciones, dejando siempre bajo control de la máquina la obtención de resultados equilibrados. El segundo de ellos, denominado A-DEP, está pensado para obtener imágenes con la máxima profundidad de campo de manera automática. Para ello, la EOS 300D determina el diafragma más cerrado posible en función de la cantidad de luz que entra por el objetivo y de la distancia existente entre los puntos del encuadre más lejanos entre si, basándose el cálculo en las 7 zonas del sistema de autoenfoque. Un interesante modo de acercar las posibilidades creativas del diafragmado desde el punto de vista del funcionamiento automático, previamente utilizado en modelos anteriores de la marca. Medición de la luz y autoenfoque prefijados La EOS 300D dispone de 3 sistemas de medición de la luz: evaluativo de 35 zonas, ponderada parcialmente al centro (en un 9%) y ponderada al centro. La cámara emplea el primero en todos los modos de exposición, excepto en el manual, que sí utiliza el tercero. El segundo sistema de medición queda restringido a las modalidades PASM y A-DEP cuando se utiliza el bloqueo de exposición. Está destinado, pues, a aquellos casos en los que se requiere exponer midiendo de forma selectiva para -posteriormente- encuadrar. Algo similar sucede con el método para seleccionar la modalidad de funcionamiento del sistema de autoenfoque. En 4 de los 5 programas de exposición específicos para escenas -la excepción es el dedicado a deportes- y en el modo A-DEP, se selecciona por defecto un sistema convencional de enfoque simple por cada pulsación -hasta la mitad de su recorrido- del botón de disparo. En el citado programa dedicado a escenas deportivas, la EOS 300D activa un sistema de autoenfoque continuo. Tras la pulsación del disparador, la cámara define la distancia de enfoque a partir de la zona AF central y, a partir de ese momento, en función del movimiento detectado por el resto de las zonas. De este forma, mantiene nítido el sujeto principal. Finalmente, el resto de modos de exposición activan un tercer modo denominado AI Focus. Este sistema actúa inteligentemente, pasando del modo simple al continuo -o a la inversa- en función de los cambios de posición del sujeto. Algo que puede crear, en primera instancia, la sensación de un funcionamiento algo errático. Pero basta con seleccionar una única área de enfoque para obtener un control preciso sobre el sistema y comprobar su buen rendimiento. Por otro lado, cabe señalar que las variaciones de enfoque se producen únicamente en los casos en que el sujeto principal se acerca o se aleja respecto a la cámara, sin la influencia de movimientos laterales de ninguna clase. Sí es imprescindible destacar la impresionante velocidad de respuesta del sistema de autoenfoque. Sumamente fiable en toda clase de condiciones de iluminación, cuenta con la ayuda del flash como sistema de luz de apoyo, permitiéndole enfocar hasta en la más completa oscuridad. Rebosante calidad de imagen Canon asegura que, para la creación de la EOS 300D, sólo ha reducido ligeramente los costes de fabricación de una de sus SLR digitales destinada al público profesional: la EOS 10D. Partiendo prácticamente del mismo sensor que incorpora esta máquina, es fácil de imaginar que las imágenes capturadas por EOS 300D rebosan calidad. El sensor CMOS puede presumir de un muy bajo nivel de ruido en cualquiera de los ajustes disponibles -alcanza una sensibilidad de 1600 ISO-, además de ofrecer la posibilidad de elegir entre dos espacios de color -sRGB y Adobe RGB. Se agradece asimismo la practicidad del almacenamiento simultáneo en los formatos RAW y JPEG. Un abanico de opciones, en suma, más que suficiente para la gran mayoría de usuarios acostumbrados a las limitadas -en estos aspectos- máquinas compactas. Del mismo modo, la velocidad de respuesta del disparador es muy superior a lo habitual en este mismo tipo de cámaras. Es, sencillamente, lo suficientemente rápida como para olvidarse de que pueda existir. Para rematarlo, la EOS 300D garantiza un disparo continuo inteligente -el almacenamiento en la tarjeta no bloquea la máquina- de hasta 3 fps en cualquier resolución de imagen, incluso con los archivos RAW. Completa información Tanto el monitor LCD, de 1,8 pulgadas, como el sistema de visualización interno a través del visor, ofrecen una información clara y precisa de lo que debe conocerse en el momento del disparo. En cambio, para algunos ajustes concretos debe recurrirse al menú de la pantalla TFT. Es el caso del ajuste manual del balance de blancos, de su ahorquillado (de hasta 3 imágenes) o del destinado a la exposición (3 imágenes, en pasos de +/-1/3 EV). La pantalla TFT, por cierto, dispone de un buen tamaño y una correcta nitidez, pero peca de una propensión demasiado acusada a los reflejos. Dispone, por otro lado, de un excelente sistema de magnificación de imagen para comprobar varios detalles de las tomas, como el enfoque. El único aspecto criticable en este capítulo se refiere al porcentaje de cobertura del visor, de un 95%, según las especificaciones. Así las cosas, es importante tomar ciertas precauciones para evitar incluir elementos no esperados en el encuadre. Réflex amateur El esquema principal de funcionamiento y las opciones básicas de configuración de la Canon EOS 300D parten de la misma base que las de su hermana mayor, la SLR profesional EOS 10D. Sin embargo, tras dedicar unos minutos a conocer la máquina en profundidad, es cuando empiezan a desgranarse los motivos que justifican la considerable diferencia de precio entre ambas. Y es que, más allá de los lógicos recortes en materiales de construcción y la presumible mayor fiabilidad mecánica de la EOS-10D, son las restricciones del software que controla la operatividad de la EOS 300D las que ponen las cosas en su sitio. Aunque es algo obvio, vale la pena insistir en que la Canon EOS 300D es una réflex digital idónea para iniciarse. Y esto no debe tomarse, ni mucho menos, como un menosprecio. Supone advertir lo que no debe esperarse de una cámara de su nivel, y asimismo reconocer las enormes posibilidades que ofrece al sector de usuarios al que está destinada. Recomendable para casi todos y todas La Canon EOS 300D quedará inscrita en los anales de la historia de la fotografía como la primera réflex digital que devolvió las aguas a sus cauces naturales tras la revolución de la imagen binaria. Y es que, después de un largo periodo de espera, vuelve a ser posible que los aficionados a la fotografía tradicional -aquella en la que es la propia luz del encuadre la que ilumina directamente los ojos del fotógrafo a través del objetivo- opten por una polivalente herramienta que no les obligue a empeñar hasta los dientes de oro para disfrutar de su pasión. Eso sí, todos aquellos aficionados expertos que deseen aún mayores dosis de control manual en todos los aspectos, quizás deban seguir esperando las sorpresas que nos deparará en un futuro próximo el mercado. Y más ahora que la carrera por los modelos réflex de precio asequible no ha hecho más que empezar. La caja estándar de la Canon EOS 300D incluye, al margen de la óptica, los siguientes aditamentos: una batería recargable de ión de litio (BP-511), un cargador -con indicador de nivel de carga-, un cable USB, un cable de A/V, un CD-ROM con drivers y software para la descarga y gestión de los archivos JPEG y RAW, y una correa para el cuello. TEXTO Y FOTOS: Xavier Tomàs |
boletín de foto Recibe cada semana todas nuestras noticias sobre foto digital publicidad
|