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![]() EOS-1D Mark IICaracterísticas ![]() Punt. usuarios: Tam. sensor: 28,70 x 19,10mm Máx. res.: 3504 x 2336 p. Factor: 1,30x Pantalla: TFT de 2,00 pulgadas En dos palabras Una fuera de serie dirigida al fotoperiodista, con una potente ráfaga pero con un patente problema de falta de nitidez Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Canon EOS-1D Mark II con nuestras 29 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 28 de marzo de 2005 Una cámara diez que se queda en nueve… y medioEl mundo fotográfico profesional es un auténtico hervidero. Algunos cuentan con el respaldo económico de un medio de comunicación o de una poderosa agencia. Otros sufren las presiones de los estudios o de sus clientes. El caso es que todos son conscientes de que estar a la última en cuanto a equipamientos y tecnología se ha convertido en una necesidad. La EOS-1D Mark II es una prueba fehaciente de este nuevo y frenético ritmo. No hay duda de que la Canon EOS-1D Mark II es una SLR digital totalmente enfocada al sector de la prensa. Si el modelo anterior, la EOS-1D, confirmó que el fotoperiodismo digital era posible, la versión renovada ha demostrado que ya es indiscutible.Pero también hay quien dice que es perfectamente útil para trabajo en estudio o de naturaleza, e incluso para fotografía social. No seremos nosotros quienes digamos lo contrario. Y es que si algo hemos sacado en claro después de trastear muchas semanas con este modelo es que Canon ha diseñado una auténtica todoterreno. Consideraciones previas Antes de adentrarse en este análisis sobre la EOS-1D Mark II es necesario tener presente algunas cuestiones. Nos encontramos ante una réflex profesional. Incluso podemos afirmar, con el permiso de los modelos Canon de formato completo, que esta cámara se sitúa en lo más alto de la gama de la marca nipona. El nivel de exigencia de la prueba, por tanto, tiene que estar a la altura de estas elevadas expectativas. Por eso, es lógico que nuestro grado de tolerancia con los posibles defectos o limitaciones de la cámara sea más bien bajo, acorde con su precio de mercado y el usuario al que va dirigida. Además del cuerpo de cámara, Canon nos cedió para la prueba un objetivo 28-105 mm f4-5.6. Para completar las limitadas características de esta óptica no profesional, también hemos empleado lentes de 16-35, 17-35, 24-70 y 70-200 mm, todas de la serie L. Evolución Aunque las comparaciones sean odiosas, en este caso están más que justificadas. Aunque por fuera son virtualmente idénticas, como sucesora de la EOS-1D, la EOS-1D Mark II cuenta con una serie novedades que marcan la diferencia. El sensor es un punto de referencia obligado. No sólo se ha doblado la resolución de 4 a 8 megapíxeles, sino que la nueva versión cuenta con un sensor de tipo CMOS mientras que la EOS-1D original utilizaba CCD. El procesador de color pertenece a la segunda generación del conocido DiGIC que tan buenos resultados ha dado a Canon. El rango de sensibilidades también se ha mejorado, abarcando de 100 a 1600, con otras dos "forzadas" de 50 y 3200 ISO. La EOS-1D se quedaba en un arco de 200 a 1600 ISO, con los extremos adicionales de 100 y 3200 ISO. La ráfaga, de igual modo, ha experimentado cambios muy positivos. Ha aumentado el límite de disparos consecutivos, aunque la cadencia de poco más de 8 fps se mantiene. La velocidad de obturación y la sincronización del flash, por el contrario, han descendido: de 1/1600 a 1/800 y de 1/500 a 1/250 de segundo, respectivamente. El sistema de flash E-TTL también ha evolucionado con el nuevo modelo, dotado de un sistema E-TTL II de resultados gratamente sorprendentes. También se ha añadido una segunda ranura para tarjetas SD Card y la posibilidad, hoy día obligatoria, de ampliar la imagen en pantalla durante el proceso de revisión. Desmenuzando la Mark II Consideraciones previas y novedades al margen, esta cámara es una máquina que ronda los 4.000 euros. Aunque sea mucho dinero, la cuestión será comprobar si se trata de una inversión cara o, por el contrario, es un precio justo para un modelo con estas características. El cuerpo, idéntico a los modelos SLR profesionales de Canon (EOS-1V, 1D, 1Ds y similares) está construido en aleación de magnesio rematado con goma antideslizante y con un sellado especial antihumedad. Estos mecanismos la hacen prácticamente inmune a las inclemencias del tiempo y dan vía libre para trabajar bajo condiciones muy duras. El agarre, extremadamente cómodo y fiable, casi convierte a la cámara en una prolongación del brazo. Aun así, segundas opiniones afirman que es menos cómodo que el agarre de las D2 de Nikon. Eso sí, podemos asegurar que las gomas no se despegan, por muchas horas de batalla que la cámara tenga a sus espaldas. Como buena réflex profesional, la EOS-1D Mark II incorpora empuñadura vertical integrada en el cuerpo y obvia el uso de flash integrado de cualquier tipo. Todo el trabajo de iluminación queda reservado para equipos externos. En nuestras pruebas, hemos utilizado tanto el 550 EX como el nuevo 580 EX. El resultado ha sido dispar. Mientras que con el primero las imágenes eran mejorables en un alto porcentaje de disparos, con el 580 la sensación ha mejorado. Es cierto que el sistema de flash no es el puntal de Canon, pero el E-TTL II ha significado un paso adelante respecto al de la EOS-1D. De todas formas, prevalece ese conocido postulado de que el sistema de flash de Nikon sigue ganando. El frontal resulta parco en mandos, limitándose estos a los botones de disparo, el de desmontaje del objetivo y el previsulaizador de la profundidad de campo. Dentro de lo habitual. Los laterales y la parte trasera, por el contrario, son un hervidero de conexiones, mandos y botones. La pantalla es de gran calidad, pero sus 2 pulgadas no la hacen particularmente grande. Ofrece prácticamente las mismas posibilidades que cualquier modelo respecto al visionado de la foto tras la toma o la navegación por los menús. También muestra una completa información de las fotografías almacenadas: histograma, modo de medición, balance de blancos... Para evitar el uso prolongado y su consecuente consumo energético, la EOS-1D Mark II incorpora dos displays LCD: uno arriba, a la derecha del pentaprisma, y otro atrás, bajo la pantalla principal. Ambos paneles pueden iluminarse en azul para trabajar en condiciones de baja luminosidad. El primer LCD, típico de las réflex, ofrece información vital de disparo: modo de trabajo, velocidad de obturación y diafragma, modo de disparo, carga restante, etc. Así, de un solo vistazo es posible hacerse una idea de la configuración esencial de la máquina a cada instante. El segundo panel ofrece datos más técnicos que suelen cambiarse con menor frecuencia. De esta forma, este display muestra el formato de archivo que usamos, la carpeta donde se van a guardar las tomas, el número y calidad de las mismas, el balance de blancos y cuál de las dos tarjetas posibles estamos empleando.El nuevo cuerpo de Canon ofrece la ingente cantidad de 45 puntos de enfoque. Estos pueden seleccionarse manualmente, aunque también podemos elegir una de las múltiples combinaciones que la cámara ofrece según cuál sea el tipo de toma que se va a realizar. No podía ser perfecta La velocidad del autofoco es intachable, pero su precisión es una de las cuestiones más controvertidas de la EOS-1D Mark II. Puesto que se alzaron voces que aseguraban que el funcionamiento del enfoque no era perfecto, hemos realizado varias pruebas para comprobar la veracidad de tales apreciaciones. A la vista de los resultados, hemos de decir que la EOS-1D Mark II no tiene un foco fino disparando en JPEG. En RAW no hay problema: la cámara va con la precisión de un reloj suizo. Pero en JPEG la cosa cambia. Según hemos podido leer en una manual de recomendaciones que Canon ya publicó con modelos anteriores, las fotografías tomadas en formato JPEG han de pasar por una máscara de enfoque antes de poder considerarlas imágenes finales. Pero resulta curiosa esta necesidad de pasar por el ordenador en una cámara diseñada principalmente para los fotoperiodistas. No vale eso de "la máscara son 30 segundos", porque en muchas ocasiones sobran 25 de esos 30 segundos para que una agencia nos cuele la foto en la redacción por la puerta de atrás. De todas formas, no dramaticemos. Navegando por los menús configurables de la cámara encontramos la opción que permite controlar la nitidez. A nuestro parecer, esta función subida a 4 ó 5 (el valor 0 es el nivel por defecto y 5 el máximo) soluciona en gran medida esa aparente falta de foco o nitidez en las imágenes. Doble ranura Volviendo a la descripción de la cámara, en la parte trasera está el alojamiento de las tarjetas de memoria. Son dos zócalos, uno para tarjetas CompactFlash y otro para SD Card y MMC. Esta dualidad no sólo sirve para aumentar la capacidad de almacenamiento, sino que permite realizar grabaciones simultáneas -siempre en el mismo formato de archivo- en ambos soportes, para conseguir así una copia de seguridad del trabajo. Para evitar quedarnos sin tarjeta en el peor momento, la EOS-1D Mark II también cambia de tarjeta automáticamente cuando una de ellas se agota. Es una pena no poder optar por la grabación simultánea de imágenes en formatos distintos para cada tarjeta, aunque suponemos que Canon tomará buena nota para sus próximos modelos. El alojamiento para la batería está debajo del compartimento de la tarjeta. Similar a la de modelos anteriores, ocupa toda la base de la cámara y su peso es considerable. La relación carga-consumo y el rendimiento de la batería son muy acertados, aunque creemos que en este aspecto la D2H de Nikon va por delante. Las conexiones están perfectamente protegidas por tapas de goma en un lateral. La salida de vídeo y el puerto USB son novedad en este modelo, aunque, paradójicamente se trata de un USB de tipo 1.1. Un imperdonable detalle en tiempos en que las tarjetas de 1 GB están a la orden del día. Una conexión USB 2.0 es prácticamente obligatoria para las cámaras de este tipo. La montura -para ir terminando con la lección de anatomía- es metálica y de gran resistencia. Esta cámara sólo admite objetivos del tipo EF, con lo cual las nuevas incorporaciones "digitales" al catálogo de ópticas Canon, como el 11-22 mm, están contraindicadas. El factor de multiplicación, recordemos, continúa invariable en 1,3x. Por cierto, que probando una de las ópticas más prestigiosas de la marca, el 70-200 mm f2,8 IS de la serie L, nos ocurrió algo preocupante. Nada más activar el estabilizador, la cámara se colgaba, como un ordenador saturado de programas. No ofrecía ningún mensaje de error ni otro comportamiento anómalo, simplemente no obedecía a la orden de disparo. No fuimos los únicos. Otros tres fotógrafos que trabajan con este modelo confirmaron a QUESABESDE.COM esta particularidad al emplear el objetivo citado. Sin embargo, otros muchos profesionales que igualmente usan esta cámara, nos han asegurado que nunca se habían encontrado con este contratiempo. Un cañón de repetición Una de las tentaciones que sobreviene a cualquiera cuando tiene la oportunidad de tocar la EOS-1D Mark II es comprobar su reputación de ametralladora. Una fama muy bien ganada no solamente por esos publicitados 8,5 fps, sino también por el buffer interno, capaz de absorber hasta 40 archivos en JPEG y 20 en RAW. Evidentemente, para pasar de una ráfaga a otra habrá que tener en cuenta el tiempo de grabación de las imágenes en la tarjeta. El sensor CMOS de 8 megapíxeles de la cámara permite lograr archivos de hasta 3504 x 2336 puntos en formato JPEG o RAW. Hay diez niveles de compresión y cuatro tamaños diferentes de formato JPEG; desde el máximo aprovechamiento del sensor, hasta una resolución reducida de 2 megapíxeles. Es en este punto donde se demuestra que la EOS-1D Mark II es una fuera de serie. La calidad de imagen -nitidez aparte- es sorprendente. El color es preciso, el ruido terriblemente bajo, la saturación excepcionalmente perfecta, el detalle muy bueno. Y por si fuera poco, la gran mayoría de los valores son modificables a gusto del fotógrafo. Por tanto, la evolución respecto al modelo anterior es palpable. No sólo se trata ya de resolución, sino de calidad pura y dura. Desde la fidelidad de los colores hasta el rango dinámico, casi todo lo referente a la calidad de la imagen ha mejorado notablemente. Es la misma, pero no del todo En efecto, la capacidad de personalizar la cámara es enorme. De esta forma, la EOS-1D Mark II permite elegir entre cinco espacios de color, modificar la curva tonal para adaptar la gamma a nuestro gusto particular o tocar otros parámetros como la ya citada nitidez o el contraste, algo que con anteriores modelos no podía hacerse. El abanico de sensibilidades de este modelo es difícilmente superable. El ruido en todos los niveles es sorprendentemente bajo, incluso en las sombras. Podemos decir que hasta 800 ISO es casi inexistente; a 1600 ISO, tolerable, y a 3200 ISO, gratamente sorprendente. Igualmente, en exposiciones largas de incluso varios minutos la presencia de ruido es mínima. El balance de blancos es otra gran baza de la máquina. De entrada, cuenta con un preciso selector de temperatura de color que permite atinarlo al máximo. Teniendo en cuenta que muchas veces se trabaja con una cámara de televisión cerca -dotada de termocolorímetro-, esta característica puede resultar muy útil. El funcionamiento de los ajustes prefijados, no obstante, está por debajo de nuestras expectativas. Y lo mismo sucede con el modo automático, del que cabía esperar más precisión. Para compensar, es posible realizar un ajuste fino del balance, aumentando o disminuyendo los azules -para lograr un tono más frío- o los naranjas -más calido-, así como los verdes y los magentas. Una piscina de monedas Resumir el concepto EOS-1D Mark II en un párrafo es complicado. Lo más evidente es que la cámara necesita de unas manos y una cabeza que sepan sacarle partido. Son tantas las opciones que Canon nos brinda que corremos el riesgo, cual Tío Gilito, de ahogarnos en la piscina de monedas que es esta cámara. Pero no es perfecta. El balance de blancos es mejorable, y también el sistema de flash, aunque está a años luz del E-TTL I. El tema de foco es complejo. Hay quien dice que es una cuestión de gustos; otros, que es un mal menor. Tampoco faltan los que afirman que quien critica es porque no sabe, o quienes priman la postproducción como solución de todos los males. No es éste, sin embargo, un problema banal. Que la EOS-1D Mark II no tiene el enfoque perfecto es incuestionable. Que se soluciona casi al 100% aumentando la nitidez, también. Que se trate de un error de Canon ya es una cuestión que cada usuario debe valorar. De lo que nadie duda es de que la EOS-1D Mark II es un auténtico monstruo fotográfico que perdurará -como todas- hasta que Canon decida presentar su sustituta. Así que la pregunta que nos hacíamos al principio ya tiene respuesta: los 4.000 euros que han de desembolsarse para hacerse con este último modelo no son nada comparados con el resultado obtenido. Eso sí, en las dos primeras semanas de uso creerán que ella va a poder con ustedes. TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra |
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