Fotografía digital   |   Vídeo digital   |   Mundo móvil   |   Cine en casa 
entrar/registrarse
Buscar:

EOS 1000D

Características
Punt. usuarios: 4,48363636363636 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CMOS de 10,10 MP
Tam. sensor: 22,20 x 14,80 mm
Máx. res.: 3888 x 2592 p.
Factor: 1,60x
Pantalla: TFT de 2,50 pulgadas
En dos palabras
La misma reputada calidad de la EOS 400D, con alguna nueva función y a un precio más asequible que nunca
Precios
No hay precios disponibles
Ver ofertas en


Muestras
Pulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución original
Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Canon EOS 1000D con nuestras 29 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
martes, 02 de septiembre de 2008

EOS para todos

La firma que inventó las réflex digitales de gama baja con la EOS 300D vuelve años después a atacar la base del mercado con los encantos naturales de la EOS 1000D: unas prestaciones que hace bien poco habrían resultado impensables por este precio. Y es que Canon ha aprovechado buena parte de las características de la EOS 400D para ensamblarlas en un cuerpo más pequeño, ligero y barato. El resultado es la EOS más sencilla y asequible de la historia, que con 10 megapíxeles, previsualización, sistema de limpieza y un acreditado buen rendimiento con altas sensibilidades, pretende tentar a los usuarios de las compactas. Predestinada a ser un éxito de ventas, más que la limitada ráfaga o la tan simple óptica incluida de serie, los apetecibles precios de la competencia pueden ser su único hándicap.

La segmentación del mercado según los requerimientos de los usuarios no es ninguna novedad. De las dos categorías iniciales de réflex digitales -caras y más caras- hemos pasado a un amplio surtido de categorías en el que los modelos más básicos y baratos parecen ser una perita en dulce para todas las marcas.

Canon no se ha resistido a entrar en esta contienda, y para ello ha echado mano de una fórmula bien conocida: descatalogada la EOS 400D, se toman sus prestaciones básicas, se añade algún avance y se empaqueta todo en un nuevo cuerpo, más pequeño y manejable.

La receta es infalible para tentar al usuario, que ahora puede acceder a prestaciones avanzadas a un precio mucho más comedido (y con un tamaño y un peso que apenas se dejan notar en la bolsa), y suele gustar sobre todo a quienes buscan su primera réflex.

En efecto, la nueva EOS 1000D presenta pocos -muy pocos- secretos. Pero no por ello deja de ser una de las incorporaciones que más atención conseguirá atraer en el escaparate de este otoño, y puede que incluso en el de las próximas Navidades.

Pocas novedades en el cuerpo

Empecemos por el cuerpo. En principio, escasas novedades que comentar, y ciertamente pocos aspectos que se salgan de lo normal en una réflex de esta categoría.

Sin alejarse de la familiar estructura de las EOS más sencillas, la EOS 1000D consigue rebajar algún milímetro y algún que otro gramo. Un detalle que, complementado con unas líneas algo más curvas, hacen de este cuerpo el más pequeño de la familia.

Tras una apariencia que desde el primer momento deja claro el reinado del plástico, entre las manos la EOS 1000D no decepciona. Bien construida y acabada, su resistencia -al menos la que en 15 días de convivencia se puede percibir- no será un problema para sus usuarios arquetípicos.

No hay mucho que contar en lo que respecta a los mandos y su distribución. De hecho, nada que no se haya comentado ya decenas de veces sobre cualquier SLR similar o al repasar la EOS 400D.

La buena noticia es que el recorte de gastos no se ha llevado por delante los siempre útiles accesos directos a las funciones principales. La mala es que la presencia de una sola rueda de control puede complicar un tanto las cosas si decidimos trabajar en modo manual. Es cierto, no obstante, que ésta es una carencia común a casi todos los modelos de esta gama.

El visor réflex es agradable y sorprendentemente grande para una cámara de estas características. Con una cobertura del 95%, su luminosidad también es más que aceptable, y hay que destacar la presencia en él de información sobre la sensibilidad (por fin). Un aspecto que modelos superiores de ésta y otras marcas descuidan.

Menos suerte ha habido a la hora de tomar prestadas otras funciones de la EOS 450D, como la medición. Así, la EOS 1000D se conforma con los sistemas matricial y central, sin disponer de un ajuste puntual.

Pantalla nítida, color mejorable

Pese a que las 3 pulgadas poco a poco se van abriendo camino en los monitores de las últimas réflex, no podemos quejarnos de la diagonal de 2,5 pulgadas ni de los 230.000 puntos de resolución que luce el LCD de esta EOS 1000D, idéntico al de su mentora.

La calidad de la pantalla es buena, aunque padece una ligera pero visible dominante magenta, tal como ya avanzamos en la primera toma de contacto. Un pequeño problema que, tras indagar en los ajustes del monitor, no hemos conseguido solucionar.

Más allá de este pormenor, la pantalla ofrece un nivel de detalle y nitidez excelente, tanto a la hora de revisar las imágenes como si, animados por el nuevo enfoque por contraste de la cámara, decidimos trabajar sin el visor réflex.

Además, a falta de otra, es esta pantalla la que aglutina la información sobre los ajustes de la toma, de manera que es posible comprobar todos los parámetros de un vistazo.

Lástima que en el camino se haya quedado el interesante sensor que utiliza la EOS 400D -émulo del de las réflex de Sony- y que desconecta la pantalla automáticamente al acercar el ojo al visor.

CMOS conocido

Si externamente la EOS 1000D no aporta grandes sorpresas, sus entrañas son aún más previsibles. Armada con el mismo CMOS de tamaño APS-C de 10 megapíxeles que monta la EOS 400D, no cabe sino esperar idénticos resultados a los de esta veterana réflex.

Tampoco hay cambios en el archiconocido procesador DiGIC III, ni lógicamente en el tamaño máximo de los archivos (3888 x 2592 puntos), que pueden almacenarse en tarjetas SD Card y SDHC, bien en formato JPEG o en RAW, o en ambos simultáneamente.

Ya veremos más adelante, eso sí, que su ráfaga de disparo se queda algo justa, sobre todo si queremos emplear el citado formato RAW.

Con una sensibilidad de entre 100 y 1600 ISO, el sensor de la EOS 1000D presenta una calidad de imagen óptima. De hecho, vistos los buenos resultados con altas sensibilidades -sin duda, entre los mejores de su segmento-, se echa en falta un poco más de valentía por parte de la compañía para ofrecer, por lo menos, un valor forzado de 3200 ISO.

También se echan de menos escalones intermedios en el rango de sensibilidades, si bien es cierto que los usuarios de una SLR de este tipo quizás tampoco consideren de vital importancia poder disparar con 320 ISO, en lugar de con 200 ó 400 ISO.

Que las fotos hablen

Basta echar una ojeada a las muestras publicadas para comprobar que la calidad que ofrece la EOS 1000D tiene poco que envidiar a modelos de rango superior en la inmensa mayoría de las situaciones. Los colores de las fotografías son casi perfectos y la gama tonal es excelente.

El rango dinámico de este captor APS-C también se desenvuelve sin problemas, tanto a la hora de exprimir la información de las zonas de sombra como para mantener a raya las zonas más iluminadas de la imagen. Con todo, en algunas tomas con zonas blancas de mucha luz y fuera de foco la cámara amenaza con quemar parte de la imagen.

El balance de blancos no es, por el contrario, el punto fuerte de esta sencilla SLR. Si bien el funcionamiento general podría obtener un aprobado, la verdad es que el modo automático produce dominantes de color más o menos acentuadas según el nivel de exigencia del usuario.

En cualquier caso, sobre todo con luz artificial, recurrir a los ajustes prefijados o al modo manual permitirá obtener resultados más acordes a la realidad.

El sistema de limpieza del sensor de la EOS 1000D consiste en lo ya visto en las últimas réflex de la marca: una vibración en uno de los filtros superpuestos al CMOS. Se trata, como es sabido, de un mecanismo efectivo pero no totalmente infalible.

Dos enfoques

El funcionamiento estrictamente fotográfico de la EOS 1000D no presenta secretos. Como ya avanzamos unas líneas más arriba, este modelo no oculta tener a los fotógrafos aficionados como destinatarios y apuesta por botones de considerable tamaño, automatismos para todos los gustos y -cómo no- un sistema de previsualización Live View convertido ya en el eslabón entre las compactas y las réflex.

La EOS 1000D cuenta además con el relativamente joven sistema de enfoque por contraste a través de la pantalla posterior. Una vez activado -por defecto no lo está y no es fácil dar con esta función-, basta con pulsar el botón distinguido con un asterisco para ponerlo en marcha en el modo de previsualización.

Al igual que con la EOS 450D, Canon insiste en no habilitar esta función en el disparador -como sería natural- y ubicarla en otro mando bastante menos cómodo. Al menos hasta que uno se acostumbra a ello y educa el gesto natural de enfocar con media pulsación del disparador.

Como ocurre por ahora en todas las cámaras que han optado por este sistema, su funcionamiento es aún claramente mejorable, tanto en lo que se refiere a la velocidad como a la precisión. Problemas que se acentúan si la luz disminuye.

Más suerte hay con el enfoque tradicional a través del visor réflex. Su sistema de 7 puntos supera con creces el de 3 que ofrecen la mayoría de los modelos en este segmento. No es ninguna maravilla, pero tampoco el sencillo objetivo Canon EF-S 18-55 mm f3.5-5.6 que forma el kit con la cámara da para más.

Es importante, eso sí, estirar ligeramente el presupuesto y optar por la versión estabilizada (IS) de esta óptica. Y es que, a falta de estabilizador integrado en el cuerpo, tanto Nikon con su D60 como Canon han entendido que es imprescindible dotar de estabilizador incluso a sus objetivos de gama más baja para frenar el empuje de la competencia.

El flash incorporado con despliegue automático funciona sin problemas, aunque hemos detectado alguna que otra sombra provocada al trabajar con el parasol de algunas ópticas.

Bastante molesto resulta, por otra parte, el uso del flash en modo estroboscópico, esto es, una secuencia rápida de disparos cortos de flash para hacer las veces de luz de ayuda al enfoque. Como suele suceder, su utilidad es más que cuestionable, máxime si pretendemos hacer un retrato.

La batería, por último, aguanta sin problemas varios centenares de disparos. Durante la prueba realizada, abusando de la previsualización Live View y con algún que otro disparo del flash, la batería ha alcanzado más de 600 disparos sin síntomas de agotamiento.

Sin sorpresas

No es la Canon EOS 1000D una cámara que pretenda sorprender a sus usuarios. Todo lo contrario. Heredera de la mayoría de las funciones de la EOS 400D, a las que añade algunas nuevas, esta réflex aspira a emular el éxito comercial de aquélla o incluso superarlo gracias a un precio aún más tentador.

Su rendimiento es -como cabía esperar- excelente para el tipo de usuario al que va dirigida. También lo es su lista de prestaciones, que sólo quedaría empañada por cierta falta de agilidad en las ráfagas en formato RAW, la ausencia de medición puntual y un balance de blancos que no está a la altura de las circunstancias. Detalles, no obstante, que la mayoría de sus potenciales compradores sabrán perdonar.

Si el enfoque de 7 puntos (sólo la Sony A200, con 9, lo supera) y el rendimiento con altas sensibilidades son su fuerte, también es cierto que no es ni la más pequeña de su segmento ni la más ligera. Ni ahora mismo la más barata. Los reducidísimos precios de modelos como la citada A200 de Sony o la diminuta Olympus E-420 hacen de éstas sus rivales más evidentes.

Sin olvidar, claro está, la completa, resistente y asequible K200D de Pentax, que parece jugar en otra liga. Y la Nikon D60, que como esta EOS 1000D, se beneficia de la a veces injusta ventaja del renombre de la marca.

Aun teniendo en cuenta, por tanto, que no es la única opción, y tal vez para algunos tampoco la mejor, los genes heredados de la EOS 400D sí la acreditan como una apuesta segura. Más ahora que la puerta de acceso al sistema EOS se sitúa en unos 500 euros con la óptica estabilizada.

TEXTO: Eduardo Parra
FOTOS: Álvaro Méndez

Comenta este análisis en el foro

suscripciones
boletines
Para suscribirte a los
boletines debes registrarte antes.
Si ya eres usuario de
QUESABESDE.COM,
haz clic aquí.
RSS
publicidad