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![]() Digital IXUS i7 zoomCaracterísticas ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2592 x 1944 p. Objetivo (35 mm): 38,0-90,0mm Zoom: 2,4x (óptico) En dos palabras Sencilla, coqueta y con limitaciones evidentes, la i7 zoom es una compacta de bolsillo que algunos confundirán con un móvil Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Canon Digital IXUS i7 zoom con nuestras 30 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 28 de noviembre de 2006 Un complemento de moda que hace fotosDentro de muchos años, cuando nuestro presente esté en los libros de historia, se hablará de las cámaras Digital IXUS como hoy se habla del Chanel Nº 5. Y es que esta gama de Canon ha traspasado los límites fotográficos para convertirse en un accesorio que, perfectamente, podría aparece en un catálogo de moda. Así lo demuestra la Digital IXUS i7 zoom, que combina unas prestaciones fotográficas interesantes -aunque sin salirse de la norma habitual- con una atractiva estética que, por derecho propio, se convierte en protagonista. Esos 7 megapíxeles o la sensibilidad de 1600 ISO poco tienen que hacer frente a su diseño y su acabado brillante y multicolor. No es fotografía: es un capricho. Presentada en cuatro colores y con un diseño extremadamente atractivo, la pequeña Digital IXUS i7 zoom es uno de esos modelos que muchos calificarían de monada, pero que probablemente no acaben en el bolsillo de ninguna persona que vea en la fotografía algo más que un instrumento para inmortalizar cumpleaños y vacaciones.Su elevada resolución, su no menos destacable máxima sensibilidad o incluso el enfoque mediante detección del rostro son lo de menos. Como muchas otras, esta compacta está concebida como un juguete que, ante todo, tiene que entrar por los ojos. El ruido, las aberraciones o la densidad de sus fotodiodos son temas que muy probablemente les den absolutamente igual a sus potenciales compradores. Sin ir más lejos, a la mayoría de personas sin conocimientos fotográficos a la que hemos mostrado este modelo ha reaccionado con la pregunta inicial de "¿es un móvil?". Como un móvil, pero sin teléfono No, no es un móvil, auque pueda parecerlo. La i7 zoom es una cámara coqueta pensada para hacer fotos de forma muy sencilla, y además para complementar el vestuario y definir -dice el marketing- la personalidad del portador. Y en eso sí que se parece a los móviles. Como hemos repetido casi hasta la saciedad, hay algunas cámaras digitales que da gusto enseñar. Ergonómicamente, la i7 zoom se rige por el mismo criterio de sencillez que marca las líneas de su manejo. Con un tamaño bastante pequeño y una pantalla que ocupa "sólo" la mitad de la parte trasera, esta IXUS cuenta con un espacio generoso para desplegar sus botones. Aparte de un agradablemente enorme multiselector, la zona trasera dispone de mandos para controlar los menús y de accesos directos. Su tamaño y distribución, eso sí, pondrán en ciertos apuros a los usuarios con las manos grandes. Sin demasiadas complicaciones de uso ni tampoco grandes prestaciones, la i7 zoom ataca la parte más superficial del mercado ofreciendo una cámara bonita de esas que el público menos experto quiere: con muchos megapíxeles. La mercadotecnia vuelve a ganar. Porque, en efecto, mas allá de su apariencia y resolución, la i7 tiene poco que decir. Su potente rango de sensibilidades, impensable hace no mucho tiempo en una cámara de estas características, tiene un carácter más testimonial que útil. De uso eminentemente automático, la i7 zoom complementa su oferta fotográfica con un puñado de escenas prefijadas y un modo denominado "manual" que permite realizar unos mínimos ajustes de color o sensibilidad. "Life in color" Como decíamos, la i7 zoom se presenta con un CCD de 7 megapíxeles con el que pueden obtenerse imágenes de hasta 3072 x 2304 puntos. Su sensibilidad se mueve en una horquilla de 80 a 1600 ISO, con un nivel de ruido tolerable hasta 400 ISO. A 800 ISO y, sobre todo, a 1600 ISO, los resultados son bastante nefastos para la imagen, sin que los beneficios del nuevo procesador DiGIC III se dejen ver demasiado. Con una calidad de imagen general más que suficiente para este segmento, el DiGIC III ofrece también unos resultados cromáticos bastante reales, aunque tal vez algo saturados. El balance de blancos también merece una buena nota por su acertado funcionamiento en la mayoría de los automatismos; especialmente, en el modo prefijado para luz de tungsteno. Curiosamente, el ajuste automático general resulta decepcionante a la hora de lidiar con escenas en las que predomina la luz de tungsteno. Focal bajo mínimos El objetivo, equivalente a 38-90 milímetros, no puede presumir ni de focales ni de luminosidad (f3.2-5.4). La velocidad de desplazamiento, por su parte, es moderada, aunque también es cierto que no hay mucha gama focal por la que moverse. Respecto al enfoque, hay que reconocerle a la i7 zoom una precisión bastante acertada, incluso con poca iluminación, gracias a una pequeña luz de apoyo de color naranja. Sin grandes distorsiones, la colorista compacta cuenta, además, con el nuevo módulo de enfoque con tecnología de detección facial de Canon. Vistos los resultados, no sólo es curioso, sino también muy efectivo. En nuestras pruebas de campo hemos realizado encuadres con hasta tres personas, y lo cierto es que el porcentaje de éxitos -en lo que a enfoque del rostro se refiere- ha sido superior al 90%. Sin visor directo, la pantalla no es -como ya hemos comentado- especialmente grande. Con una diagonal de 1,8 pulgadas y 118.000 puntos de resolución, cierto es que no presume de amplitud, pero sí cuenta con un refresco excelente y una reproducción de imagen -nitidez y color- muy afortunados. Se agradece, además, la ausencia casi total del molesto y habitual efecto espejo. Desgraciadamente, este monitor sigue sin librarse del efecto contraluz, que produce bandas de color púrpura al encuadrar en la pantalla. Menú de dieta Siguiendo la tónica general, los menús de pantalla tampoco son especialmente complicados. La i7 zoom funciona en base a menús fijos, a partir de los que se generan las opciones a modificar. Unos ajustes que se limitan a poco más de media docena de opciones, suficientes para configurar tamaños, balances, sensibilidades o modos de trabajo. El consumo es bastante afinado. Una sola carga da para bastantes docenas de disparos, aun abusando de la pantalla o del flash. Un flash que, por cierto, podría catalogarse de correcto, pese a su diminuto tamaño y limitada potencia. Quizás como punto negativo habría que mencionar el indicador de carga de la batería, que se enciende con demasiada antelación. Tal y como ocurre con la mayoría de sus compañeras de marca, la i7 zoom prescinde de la memoria interna y delega toda la tarea de almacenaje a las tarjetas SD Card. La cámara, por cierto, es compatible con el estándar de alta capacidad SDHC. La ratita presumida Presumir. Eso es lo que pretende la Canon Digital IXUS i7 zoom y a lo que incita a sus usuarios. Y lo consigue en ambos casos con sobrados argumentos estéticos. El marketing vuelve a imponer su peso, mezclando en una cámara lo que muchos quieren: estilo, megapíxeles y una mínima calidad garantizada. De manejo extremadamente sencillo y un rendimiento general que está a la altura de las circunstancias, nos quedamos con la sensación de que la i7 zoom abusa de resolución a costa de sensibilidad. Una lástima que esas leyes no escritas que rigen los escaparates fotográficos no prefieran un captor de 5 megapíxeles con un 800 ISO menos estridente. Con todo, estamos seguros de que en las próximas semanas la i7 zoom no tendrá grandes problemas para aparecer debajo de unos cuantos árboles de Navidad. TEXTO: Eduardo Parra |
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