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![]() Digital IXUS 50Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2592 x 1944 p. Objetivo (35 mm): 35,0-105,0mm Zoom: 3x (óptico) / 4x (digital) En dos palabras Atractiva y rápida compacta hecha a imagen y semejanza de la IXUS 40, de notable rendimiento y buena calidad de imagen Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Canon Digital IXUS 50 con nuestras 33 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 22 de agosto de 2005 Un megapíxel despuésUna vez más, el relevo de un modelo de cámara fotográfica se convierte en un puro trámite técnico de consecuencias poco impactantes, tanto para su sucesora como para el público al que va destinada. Y es que más allá del millón de puntos adicional con el que alcanza los 5 megapíxeles, la nueva Canon Digital IXUS 50 no aporta novedades destacables a la anterior IXUS 40: diseño y tamaño clónicos, sensor de idénticas proporciones y óptica de iguales especificaciones, así como semejantes pros y contras. Más de lo mismo La conclusión a la que uno llega tras entrar en contacto por vez primera con la Digital IXUS 50 es que aporta las mismas sensaciones que las descritas en la prueba que QUESABESDE.COM ya efectuó de la IXUS 40. Pequeña y atractiva, la IXUS 50 destila calidad por sus cuatro costados: empezando por el diseño, sobrio y clásico a la par que sofisticado, siguiendo por el frío tacto de su superficie metálica y terminando por los acabados, propios de un objeto destinado a los escaparates de un joyería. La distribución del reducido número de mandos es buena, y pese a las parcas dimensiones del cuerpo de la cámara no hay problema para encontrar con facilidad y comodidad cualquiera de los botones y manejar la máquina con una sola mano. Detalles estéticos que se hacen notar Las novedades externas más visibles respecto a su predecesora se concentran en la parte frontal. Y es que es ahí donde figuran los logotipos que indican el nombre del modelo y la ampliada resolución de su captador. Un sutil detalle que se complementa con el nuevo color del anillo -ahora más oscuro- que envuelve el espacio donde de aloja el mismo objetivo retráctil de 3 aumentos ópticos y con un rango de aberturas de f2.8-4.9. La pantalla TFT de 2 pulgadas, por otro lado, preside la parte posterior de la IXUS 50 y se muestra suficiente para una eficaz visión de todos sus iconos y menús. A pesar de ello, arrastra el déficit de resolución que ya supuso el aumento de su diagonal en la IXUS 40, al no acompañar una modificación al alza del número de píxeles. Este ligero déficit de resolución complica la tarea de control del enfoque durante el encuadre de las capturas, obligando a la posterior ampliación de las imágenes ya tomadas para su comprobación. Visor óptico minimalista Los únicos aspectos externos criticables de la IXUS 50 son, probablemente, los mismos que los de la IXUS 40. El primero: el minúsculo tamaño del siempre útil visor óptico incorporado. El reducido diámetro de su orificio fuerza al usuario a adoptar la típica pose de quien espía al vecino por el agujero de una puerta, más que la del fotógrafo que trata de conseguir un buen encuadre. El segundo inconveniente se encuentra en la tapa plástica -de imponente aspecto cromado- que regula el acceso al compartimento común para la tarjeta y la batería. Máxime cuando de su correcto cierre depende el completo bloqueo de la operación de la cámara (aunque no la interrupción de la escritura de datos en la tarjeta SD Card). Fácil de usar Una de las indudables virtudes de la IXUS 50 es la agilidad con que responde a las demandas del fotógrafo, ya sea en las tareas de ajuste y disparo o en otras más generales, como el arranque y el apagado, la medición de la luz o el almacenamiento y la revisión de archivos. De entrada, la sencillez y simplicidad aportada por la nueva ordenación y distribución de mandos que ya estrenó en su día la IXUS 40 contribuye a crear tal percepción. Una optimización que trasladó algunas de las opciones clásicas de los diales giratorios (modos de exposición) y otros botones diversos a la pantalla de ajuste "FUNC", controlada exclusivamente por los botones del cursor principal de cuatro direcciones. Un cursor que, a su vez, añadió a las labores de navegación por el menú de configuración accesos adicionales a otras selecciones: el modo del flash, el tipo de medición (incluyendo la opción puntual), el modo de enfoque macro (hasta 3 centímetros), el autodisparo o el disparo en ráfaga. Rápida en todos los sentidos Por otro lado, la velocidad de respuesta al mando del obturador resuelve con prontitud las tareas de enfoque y captura, ofreciendo en todo momento una excelente sensación de control al fotógrafo. Unas prestaciones que, tal y como apunta la publicidad que Canon hace de este modelo, son inherentes a la implementación del procesador DiGIC II, el mismo que el fabricante incorpora en sus SLR digitales. Precisamente, es destacable el ritmo y precisión con que se desenvuelve el autofoco, ya sea en la imprevisible variante AiAF de 9 zonas, en la que es la máquina la que escoge el punto de enfoque, o en la más clásica "central", en la que es el fotógrafo quien debe elegir. Asimismo, la luz de asistencia al enfoque -desconectable a voluntad- cumple bien con su cometido, pues consigue que la máquina calcule con precisión la distancia respecto a los sujetos relativamente cercanos incluso con muy poca iluminación ambiente. Sin control manual de la exposición Aun tratándose de una cámara automática destinada a un público ávido de soluciones poco intervencionistas, la IXUS 50 incluye algunas regulaciones manuales básicas para la mejora de los resultados. Al margen del buen rendimiento de las variantes automatizadas, no faltan ajustes manuales para el control del balance de blancos, la selección de la sensibilidad (50, 100, 200 y 400 ISO), la compensación de la exposición (en +/-2 EV, en pasos de 1/3 EV) o diversos efectos colorimétricos creativos. La IXUS 50, como era previsible, carece de control manual sobre los valores de velocidad de obturación y abertura. Canon, además, veta el acceso a la información sobre estos parámetros de exposición básicos, tanto durante la captura como en el momento de visualizar los resultados en la pantalla. Así que, hasta que los archivos no llegan al ordenador, no es posible conocer con exactitud el valor de estos datos. Las velocidades lentas, por separado Algo escondida -pero sí disponible- queda la selección de las velocidades de disparo iguales o inferiores al segundo y hasta los 15 segundos, que requiere de la forzosa navegación por los menús de la pantalla. En relación al empleo de velocidades lentas con la IXUS 50, cabe señalar que es la propia máquina la que activa automáticamente -sin opciones de ajuste- un sistema de reducción de ruido a partir de 1/3 de segundo. Un proceso del que sólo puede decirse que cumple aparentemente bien con su cometido, aunque también es cierto que parece alargar la captura de la toma y su posterior almacenamiento en la tarjeta de memoria. Buenos resultados A la vista de las muestras y más allá de las comprensibles sospechas que arroja el disponer de un megapíxel más de resolución sin aumentar el tamaño físico del sensor (de 1/2,5 pulgadas, como en la IXUS 40), el veredicto general para la IXUS 50 en lo tocante a la calidad de las imágenes es positivo. Las capturas, por cierto, se realizan en formato JPEG y a un máximo de 2592 x 1944 píxeles, el tamaño estándar para las máquinas de 5 megapíxeles. Al margen de exhibir los mismos defectos que el modelo anterior (halos púrpuras en las zonas de contraste elevado y ligero desenfoque en las esquinas del encuadre con el objetivo en angular), los resultados generales son, como en la IXUS 40, buenos. Tanto por el balance de la exposición, que casi siempre se muestra correcto -a pesar de la ligera y habitual tendencia a la sobreexposición-, como por la reproducción de los colores. Un aspecto, este último, en el que influye notablemente el amplio rango de posibilidades de ajuste del balance de blancos, puesto que dispone de un número de presets suficientes y efectivos (hay dos modos para la luz fluorescente, por ejemplo), además del sistema manual y del automático. Ruido contenido En términos de ruido electrónico, lo cierto es que tampoco parecen existir diferencias notables con la IXUS 40, manteniéndose los resultados dentro de lo esperado. A 50 ISO, la imagen está exenta de ruido. A 100 ISO, éste es imperceptible. A partir de 200 ISO, se hace presente. Y a 400 ISO, ya se deja notar bastante. Aunque, como es lógico, el efecto se hace más visible en los encuadres menos iluminados. De modo que las sospechas iniciales, en este sentido, no se corroboran. Por otro lado, la exposición con flash resulta convincente, a pesar de la escasa distancia de su alcance. Resultan satisfactorios el balance lumínico y la tonalidad, incluso no disponiendo de ningún tipo de regulación de la potencia del destello. Como apunte, cabe mencionar la poco habitual y curiosa alternativa de flash externo (HF-DC1) de mayor potencia y ampliadas prestaciones, y que Canon ofrece como opción para la IXUS 50. Vídeos de primera El título quizás resulte exagerado, pero la realidad toma cada vez más ese camino. Y es que con la posibilidad -heredada de la IXUS 40- de tomar secuencias de vídeo de 640 x 480 píxeles a 30 fps (equivalente al sistema NTSC) con un límite de duración sólo dependiente de la capacidad de la tarjeta, las diferencias con las videocámaras son cada vez menores. La grabación de vídeo de la IXUS 50 admite regulaciones previas al inicio de la grabación para el balance de blancos, el nivel de exposición, el ajuste de color (los mismos que para la captura fotográfica), así como para la velocidad en fotogramas por segundo (15, 30 ó 60 fps del modo rápido) y el rango de zoom. Por el contrario, durante el registro no puede modificarse ninguno de esos parámetros. Sea como fuere, la verdad es que resulta una función tremendamente útil (en conciertos, actos públicos, etc.) y que dispone de suficiente calidad como para sorprender a más de uno en las reuniones con los amigos. De 4 a 5 megapíxeles La Canon Digital IXUS 50 es una buena compacta digital que resume su existencia en el aumento de la resolución de su CCD respecto al de su predecesora. Así las cosas, las verdaderas diferencias con ésta no terminan de existir. De modo que, hablar de evolución entre ambas es, si no imposible, complicado. Más allá de las comparaciones, la verdad es que la IXUS 50 se muestra como un interesante término medio entre la belleza y coquetería habitual de este tipo de objetos tan en boga y la eficacia estrictamente fotográfica. Un conjunto al que añade numerosos aditamentos: asistencia para panorámicas, modo de macro digital, modificaciones y efectos de colores, grabación de mensajes de audio con las imágenes, edición de secuencias de vídeo, etc. A todo ello cabe sumar un rendimiento eficiente y ágil y una calidad de imagen suficiente para la mayoría de usuarios a los que va destinada. TEXTO: Xavier Tomàs FOTOS: Iker Morán |
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