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![]() Digital IXUS 430Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2272 x 1704 p. Objetivo (35 mm): 36,0-108,0mm Zoom: 3x (óptico) / 3,6x (digital) En dos palabras Una efectiva y efectista compacta de Canon, de diseño atractivo y funcionamiento eminentemente automático Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Canon Digital IXUS 430 con nuestras 26 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 14 de febrero de 2005 Otra atractiva IXUS de apuntar y dispararSalta a la vista que la IXUS 430 está diseñada para el gran público, amante del diseño goloso y las especificaciones estridentes. Al igual que la práctica totalidad de cámaras su estirpe, esta pequeña IXUS aúna buen ver, sencillez de uso y resultados satisfactorios. No tiene modos manuales, es cierto, pero no es menos cierto que quien se compre esta máquina no los echará de menos. El estilo es su marca registrada. Cuerpos metálicos, compactos, agradables al ojo y fáciles de llevar son algunas de las características de la serie IXUS de Canon. El modelo 430 hace honor a su familia y mantiene todos esos atributos.Sin embargo, hay algo que falla. Puede que sea su pantalla, que deja un poco que desear, o su batería, que se calienta sobremanera, o su grosor, un poco elevado Como dice el refrán, no todo el monte es orégano. La Canon IXUS 430 se presenta como un paquete de tabaco envuelto en papel de acero inoxidable. Combina perfectamente una carcasa metálica mate con elementos ornamentales más plasticosos. No cabe en la palma de la mano -por poco- y llevarla en el pantalón tampoco es muy cómodo. De serie, cuenta con una anilla encastrada en el cuerpo para -en teoría- llevarla colgada al cuello. Una prestación, en nuestra opinión, destinada únicamente a presumir de máquina. Pequeñita pero matona Aunque la IXUS 430 puede dispararse usando una sola mano, está claramente concebida para sostenerse con las dos. Una línea imaginaria divide la cámara en dos. A la derecha, mirando por la parte trasera, se encuentran los mandos imprescindibles para fotografiar: encendido, zoom, obturador, flash Y a la izquierda, el resto de mandos: menús, funciones especiales, ajustes de sensibilidad, etc. Aparte estos controles, en el lado izquierdo se encuentran ubicados la pantalla y la rueda de modos, que nos permite cambiar de la modalidad automática a otra un poco más manual, además del vídeo y la función panorámica. A pesar de su aspecto más bien robusto, las estilizadas aristas y los redondeados vértices permiten un agarre que, sin ser de lo más cómodo del mundo, posibilita una buena sujeción del equipo. Podría ser mejor, seguro, pero a costa del diseño (y parece que Canon no está dispuesta a barrer la característica estrella de esta gama). La pantalla, otra muestra más de que esta IXUS flaquea un poco, es de 1,5 pulgadas y 118.000 píxeles de resolución, a todas luces pequeña para una máquina que vive en el 2005. Ofrece una imagen fluida y sin saltos, aunque con un pelo de retardo. Su calidad a la hora de visionar las fotos grabadas es más que notable. En el momento de encuadrar, sin embargo, se hacen palpables sus debilidades. La primera es la carencia de información que ofrece: ni diafragma, ni velocidad, ni tampoco histograma en tiempo real -por supuesto. La segunda es su mal funcionamiento en condiciones de luz intensa, ya que aparecen bandas en la imagen que impiden apreciar con fidelidad lo que estamos fotografiando. Los menús son fáciles de manejar, aunque escasos. No hay apenas concesiones manuales, y éstas se reducen al control de la sensibilidad, el balance de blancos y poco más. Así las cosas, navegar de submenú en submenú -fotográfico o de configuración- no entraña dificultad alguna. Ojos Canon El objetivo, una de las grandes bazas de esta chiquitina, es un Canon de 36-108 mm (en paso universal), con un enfoque macro de 5 centímetros y una luminosidad que se reduce a unos correctos f2,8-4,9. (Puestos a pedir, bien podríamos aspirar a un poco más de luz en tele.) La calidad del objetivo, en línea con la marca, es casi excelente y brinda unas buenas nitidez y definición de imagen. No padece distorsiones geométricas apreciables, aunque sí puede observarse un pequeño defecto de aberración cromática en forma de halo púrpura. Cierto es, no obstante, que tan sólo lo hemos detectado en las condiciones más extremas y casi exclusivamente en aquellas tomas realizadas con el zoom en tele. Apoyándose en el objetivo, la IXUS 430 cuenta asimismo con un sensor CCD de 4 megapíxeles de resolución que arroja fotos de hasta 2272 x 1704 puntos. El inseparable dúo sensor-procesador rinde dentro de los parámetros esperados para una compacta que ronda, a día de hoy, los 300 euros. En cualquier caso, hay algunos aspectos que merecen ser destacados. Los colores, vivos y saturados, se antojan en ocasiones un poco irreales, más cercanos a los archipopulares colores de Kodak que a los de Canon. Esto no supone en absoluto un gran inconveniente, pero connota que la cámara está directamente enfocada al usuario aficionado, que gusta de tener colores bonitos (aunque no sean del todo reales), y no al profesional. El balance de blancos es francamente mejorable. Prácticamente sólo la luz del día se salva de las críticas; el resto de modos suelen presentar unas dominantes más o menos acusadas. Ni siquiera el balance de blancos manual merece una nota alta, con unos resultados más bien mediocres. En lo referente al ruido electrónico, en cambio, la pequeña IXUS responde bien. La sensibilidad se limita a un abanico de 50 a 400, y esto se nota. A 400 ISO, pues, el ruido no supone en absoluto un problema. Un calentón que marca la diferencia La batería engendra, a nuestro juicio, uno de los inconvenientes de más envergadura de este modelo. Y es que se calienta (y mucho). Cabe puntualizar, en su defensa, que semejante aumento de temperatura se produce al someterla a un uso continuado, como la grabación continua de varios clips de vídeo, pero no deja de sorprender que una máquina de estas características sufra de tal modo los rigores de la temperatura. Además, la batería de la IXUS 430 tiene la fea costumbre de agotarse casi sin avisar, por lo que en más de una ocasión puede darnos un disgusto. La autonomía, por último, merece una calificación media: ni sobresaliente, ni tampoco insuficiente. Una bonita cámara que hace bonitas fotos La Canon IXUS 430 es una cámara pensada para aquellos que quieren presumir de cámara sin necesidad de saber hacer fotos. No cuenta con las opciones con las que suelen deleitarse los buenos aficionados, ni tampoco padece las complicaciones de manejo de una compacta de gama alta. Es, simplemente, una bonita cámara que hace bonitas fotos. ¿Que no pasará a la Historia? Pues seguramente. ¿Que a su estilizada figura le sobran unos cuantos milímetros? Pues también, pero seguro que a los poseedores de esta máquina eso no les importará -demasiado. TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra |
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